Granada

Bodegas Espadafor cierra tras más de un siglo de historia en la Gran Vía

  • El edificio donde se ubica el local ha sido vendido a una cadena hotelera

  • Los dueños de la taberna intentaron comprarlo sin éxito

Fachada del mítico establecimiento. Fachada del mítico establecimiento.

Fachada del mítico establecimiento. / Carlos Gil

Bodegas Espadafor ha cerrado sus puertas tras más de un siglo de historia en la céntrica Gran Vía. El edificio donde se ubica el local ha sido vendido a una cadena hotelera por lo que los propietarios del establecimiento no han tenido otro remedio que echar el cerrojo. Eso a pesar de que en los últimos años han intentado sin éxito adquirir el espacio donde se ubicaba la mítica taberna nacida en el año 1910 aunque con otro nombre: la sucursal Nuestra Señora de las Angustias.

El negocio abrió sus puertas en 1910 y ha sido desde siempre un referente gastronómico. El negocio abrió sus puertas en 1910 y ha sido desde siempre un referente gastronómico.

El negocio abrió sus puertas en 1910 y ha sido desde siempre un referente gastronómico. / G. H.

El que ha sido gerente de este establecimiento propiedad de Juan Espadafor, durante los últimos veinte años, Miguel Espejo, relató ayer que el pasado mes de junio les comunicaron la orden de que debían desalojar el local el 1 de octubre. No obstante lograron alargar esta fecha hasta este mes cuando no han tenido otro remedio que cerrar pues el espacio debía quedar vacío, como muy tarde, el 15 de enero.

Así, estos días se han encargado de empaquetar todos los elementos decorativos de este mítico establecimiento y que lo han distinguido durante sus 109 años de historia. Se trata de decenas de azulejos todos ellos hechos a mano , carteles taurinos, de ferias del Corpus, botellas de todos los tamaños. Pero también se han llevado los barriles de madera que guardaban los exquisitos elixires más demandados como el Vermú de la Casa, el Palo Cortao o el Moscatel junto con las lámparas, vasijas o fotografías. También aquí había un mítico mural situado sobre la barra que, obra del pintor granadino Nono Carrillo, recorría todas las escenas que forman parte de la viticultura.

Sobre la posibilidad de reabrir el negocio, por el momento el gerente, Miguel Espejo descarta la posibilidad. Cree que en otra ubicación podría perder la esencia de taberna tradicional, clásica, siendo, probablemente una de las más antiguas de Granada. No obstante, reconoce que se trata de una bodega muy querida que todo el mundo conoce.

Sobre la clave del éxito, Espejo recuerda que los granadinos y visitantes se han deleitado el paladar fundamentalmente con raciones de jamón asado, croquetas caseras o habas con jamón. Y, más recientemente él decidió introducir el cachopo típico de Asturias, su tierra. "El resto de platos son muy andaluces y muy hechos por nosotros”, relata el gerente de las Bodegas que destaca la carne en salsa o el tomate aliñado.

En estos momentos trabajaban tres personas fijas junto a personal de carácter eventual. Hace algunos años ampliaron el horario para servir también desayunos de lunes a jueves. "La verdad es que nos ha ido muy bien", reconoce Miguel Espejo que recuerda que se trata de un local muy acogedor que gustaba tanto a granadinos como a turistas.

Una breve visita a los comentarios de Tripadvisor corroboran este gusto generalizado por esta bonita bodega. Hay multitud de comentarios positivos de este trocito histórico de la ciudad que por desgracia cierra sus puertas.

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