De la crisis del 2+2 al 'ascenso' político de Granada: un polémico 2021 da paso a un nuevo año con protagonismo andaluz
Política
La vorágine en el Ayuntamiento de Granada, que acabó con Paco Cuenca de alcalde, marca los últimos doce meses
El auge de los políticos granadinos a nivel autonómico dentro en sus partidos se comprobará en este 2022
Doce meses dan para mucho y más aún si se habla de política. Pero si concretamente uno se centra en Granada, le sobran incluso semanas para dar fe de esta afirmación. 2022 empieza como un año en el que la política granadina está llamada a destacar, al menos a nivel andaluz en los comicios autonómicos que se celebrarán este año. Y eso, en gran parte, se debe a todos esos capítulos vividos en un 2021 que, sin duda alguna, pasará a la historia. Ya saben, ‘de aquellos barros, estos lodos’ y de fango sabe, y mucho, la política (más reciente) de Granada.
El pasado enero de 2021, el Covid marcaba la agenda. Casi como ahora. Sin embargo, por entonces había otras tantas cuestiones en el aire a nivel local que traían a más de uno de cabeza, aunque nadie quería demostrarlo. Era el año del famoso 2+2, ese plazo dado por el que fuera edil del PP Sebastián Pérez -ya alejado de las siglas a las que había pertenecido durante décadas, pero no de su condición como concejal en el Ayuntamiento de Granada- para cumplir lo que él llamaba un ‘pacto de caballeros’ con quien entonces seguía siendo alcalde de la ciudad, Luis Salvador.
Había quien no se creía que aquel órdago pudiera desestabilizar de forma real aquel gobierno bipartito, pero el 26 de mayo de 2021, cuando se cumplían dos años de las elecciones municipales, era una fecha señalada en rojo, no solo a nivel granadino, sino también nacional. Granada marcaba el compás de la política y Sebastián Pérez era quien portaba la batuta.
Si las aguas ya venían revueltas de aquel pleno de investidura celebrado a mediados de junio de 2019, aquel en el que Ciudadanos dio el ‘sorpasso’ (pactado, eso sí) y con sus cuatro concejales se hacía con el sillón de Alcaldía frente a los siete del PP y los nueve del PSOE, ahora esas aguas se volvían turbias.
Pérez llevaba dos años labrando una batalla que aquel día se tornó, de forma oficial, en la guerra final, tras dos horas de rueda de prensa. El Hotel Meliá fue el escenario elegido para lanzar su último ataque, un órdago que acabó consumándose unas semanas después y que, dadas las circunstancias, podría resumirse en un “o Luis Salvador se va, o lo quito yo”. Y así fue. Cinco semanas después, tiempo en el que los seis ediles del PP que aún formaban parte del bipartito ya habían abandonado sus cargos dentro del gobierno municipal; dos de los compañeros de partido de Salvador le habían dado la espalda; y las direcciones regionales y nacionales de PP y Cs cruzaban versiones ante los medios sobre aquello que pasaba en la Plaza del Carmen, el entonces regidor se despedía… A medias, pues el resultado de aquello es algo que puede verse en la actualidad, donde sigue como edil en el equipo de gobierno.
El 2+2 se consumaba, con un Paco como alcalde, aunque no era el popular Paco Fuentes, como llegó a valorarse -era la opción que Pérez veía con mejores ojos para apoyar el cambio en la Alcaldía-, sino el socialista Cuenca quien, dos años después, volvía a colgarse el collar de primer edil, quedándose dentro del equipo de gobierno un Luis Salvador alejado, de forma forzosa, de las siglas naranjas, al igual que su único apoyo en esos últimos tiempos, José Antonio Huertas.
La salida del partido de Manuel Olivares y Lucía Garrido, que pasaron a ser concejales no adscritos, y la expulsión ‘disciplinaria’ de Salvador, que también era dirigente de Cs en la provincia, y Huertas por haber apoyado al PSOE en el pleno de investidura, dejó a Ciudadanos sin agrupación municipal y sin coordinador provincial. Algo que el partido, que a principios de año había ganado algo más de peso al contar con dos nuevos delegados en la Junta -la institución amplió el número de cargos al desligar áreas y nombró a Enrique Barchino y Manuel Montalvo responsables de Turismo, Regeneración, Justicia y Administración Local, el primero, y de Igualdad, Políticas Sociales y Conciliación, el segundo-, trató de contrarrestar con el nombramiento de Joaquín López-Sidro Gil, quien era director general de Administración Local en la Junta de Andalucía, como máximo responsable de la formación a nivel granadino y encomendado a recuperar, en este 2022, lo que ahora es un partido venido a menos, que trata de seguir, por sí solo, en la batalla política que se presenta en los próximos meses.
Si así era la situación de Cs, la del PP, con Francisco Rodríguez al frente, tras haber sido elegido de forma oficial presidente provincial en el Congreso celebrado casi en primavera, tampoco era para tirar cohetes. La imagen de los populares se había quedado tocada después del embrollo del Ayuntamiento de Granada y la recuperación del músculo que siempre trataba de proyectar el PP era una ardua tarea, más aún cuando no se tiene un ‘líder’ a nivel municipal. Abierta está la partida sobre quién tomará las riendas y será el candidato o candidata a las próximas elecciones municipales de 2023, algo que bien podría conocerse a lo largo de este año.
Pese a ello, el papel de Marifrán Carazo como uno de los pesos pesados del Gobierno andaluz hace que los populares granadinos muestren buena salud. Por ello, hay muchos que miran con buenos ojos a la consejera de Fomento para liderar las listas municipales, aunque ello dependerá, en gran medida, de lo que ocurra en los comicios autonómicos. Está claro que el actual presidente de la Junta y líder andaluz del PP, Juanma Moreno, no quiere perder a uno de sus apoyos más cercanos dentro del Gobierno y del partido, como ya se vio en el propio Congreso Regional de los populares que, como guiño al buen hacer de Carazo y gesto para recuperar la fortaleza del PP granadino, se celebró en la ciudad de la Alhambra el pasado noviembre y resonó a nivel nacional con los recados entre la presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y el propio Pablo Casado, que también tuvo un protagonismo extra muy particular. Ay, la famosa visita ‘errónea’ a la misa del 20-N en honor a Franco en la Catedral de Granada.
Quizá por eso no fue de extrañar que esta visita del líder nacional del PP fuese duramente criticada por Unidas Podemos, partido que cerró un año tranquilo en Granada, pero poniendo los puntos sobre las íes en el Ayuntamiento de la capital. La formación, que a nivel local lidera Antonio Cambril, mantuvo el tipo como oposición con el anterior equipo de gobierno, ejerció de bisagra para sacar adelante la situación municipal, y no deja su papel de ‘vigilante’ en las políticas discutidas en la Plaza del Carmen, que ahora llevan la firma de un partido que ha hecho de Granada su particular feudo, el PSOE.
Tras la recuperación de la Alcaldía de la capital, los socialistas, que revalidaron en la provincia a José Entrena como su secretario provincial en diciembre, se han fijado en la provincia hasta el punto de haber nombrado a un granadino, Manuel Pezzi, como presidente del PSOE-A, y a otro como uno de los máximos representantes del partido a nivel andaluz. El alcalde de Maracena, Noel López, dio el salto autonómico después de que Juan Espadas decidiera encomendarle la tarea de asumir la Secretaría de Organización. El número tres, ya que hay una vicesecretaria general, del PSOE-A será uno de los nombres destacados este 2022 cuando empiece de forma oficial la campaña electoral a nivel autonómico.
Precisamente en esa carrera hacia los comicios autonómicos empieza a sonar para otro partido otro nombre, también con relación granadina, el de Macarena Olona. La diputada de Vox por Granada se encuentra desde hace meses en las quinielas para ser la candidata a la presidencia de la Junta por esta formación.
De este modo, tras un 2021 frenético a nivel político, Granada aguarda un 2022 lleno de incertidumbre e incógnitas, con elecciones de por medio. Que empiece la carrera.
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