Estadísticas en Educación

Granada rebaja la tasa de abandono escolar temprano a su mínimo pero sigue lejos de Europa

  • El porcentaje de quienes dejan sus estudios de forma prematura es 13 puntos superior al objetivo europeo para 2020, del 10%

Escolares en un centro educativo de la provincia. Escolares en un centro educativo de la provincia.

Escolares en un centro educativo de la provincia. / Álex Cámara

Los datos dependen de los ojos con los que se miren. La tasa de abandono temprano en educación fue en el último año del que se ofrecen datos, 2017, la más baja de toda la serie histórica. El dato, nunca antes registrado en esos niveles, fue del 23,3%. Para ver el camino recorrido basta con ver el dato de 2008, cuando el porcentaje estaba en el 36,7%. En menos de diez años la brecha se ha reducido en más de trece puntos. Sin embargo, a pesar de la progresiva y constante reducción, el porcentaje se sitúa notablemente lejos del objetivo marcado para el año 2020 desde la Unión Europea, fijado en un 10% para los estados miembros.

Entre ellas, la tasa de abandono se ha reducido 20 puntos en menos de una década

Los datos, publicados el pasado mes de enero, figuran en la edición de 2018 del Sistema Andaluz de Indicadores de la Educación, elaborado por la Consejería de Educación. Esa misma fuente señala que el problema de abandono temprano –que se define como el porcentaje de personas de 18 a 24 años que no están escolarizadas y que tienen como estudios máximos la Educación Secundaria Obligatoria– afecta en mayor proporción a los granadinos que a las granadinas. Mientras que entre los varones el porcentaje de abandono prematuro en Granada se sitúa en el 31,8%, entre ellas esa tasa cae a la mitad, concretamente al 14%.

Por provincias, las granadinas son las que tuvieron una tasa más baja de abandono temprano de los estudios en Andalucía. En el otro lado de la balanza, las almerienses, con una tasa del 42%, registran el peor dato.

La evolución de los últimos años determina lo mucho que se ha avanzado en cuanto a los estudios sobre todo en lo que se refiere a las mujeres. Ellas tenían una tasa de abandono prematuro del 33,4% en 2008, porcentaje que se ha reducido en casi 20 puntos porcentuales en estos años. En cuanto a los granadinos, también ha disminuido el número de varones que se han quedado únicamente con la ESO, pero en un porcentaje inferior. Del 39,8% del año 2008 se ha alcanzado el 31,8% del pasado 2017. Un descenso de ocho puntos porcentuales.

El dato granadino de 2017, a pesar de ser bueno si se observa la línea evolutiva de la provincia, está muy por encima del dato nacional (18,3%) aunque no desentona si se compara con el regional (25,3%).

Lo elevado de las tasas de abandono escolar temprano en Granada y en Andalucía en general centró la primera intervención del consejero de Educación de la Junta, Javier Imbroda, en el Parlamento de Andalucía. En su intervención, de hace unas semanas y en la que expuso las líneas maestras de lo que, anunció, será su gestión, Imbroda indicó que uno de unos de sus objetivos era “reducir el intolerable” abandono escolar. “Es un grave problema que no podemos dejar de lado cuando esta tasa es del 25,5%”, reconoció el consejero. También adujo que “el abandono escolar es la cantera del paro”.

Los datos apuntan a esa dirección. En el mismo informe estadístico de la Consejería se apunta que la tasa de desempleo fue en 2017 en la provincia de Granada del 43,3% para aquellos granadinos de entre 25 y 64 años que sólo tenían Primaria, del 29,7% para los que se quedaron en la ESO, del 20,1% para los que llegaron hasta las enseñanzas posobligatorias y del 16,1% para quienes alcanzaron la educación superior.

En el documento El abandono educativo temprano. Análisis del caso español, elaborado por el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE) no es reciente, pero va en la misma línea que lo dicho por el consejero Imbroda. El abandono temprano es “uno de los aspectos más preocupantes del funcionamiento” del sistema educativo.

Apunta a que quienes abandonan los estudios lo hacen “para trabajar” pero el riesgo de “estar parados y de estarlo por un periodo más prolongado” es mayor que entre los que prosiguen con su formación. Ellas, indica el informe, tienen una “menor probabilidad de abandono”, mientras que es mayor entre los inmigrantes.

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