Crisis del coronavirus

El día a día en una residencia de mayores: "Saben lo que ocurre pero están en una burbuja"

  • El gerente del Grupo Alfaguara, que gestiona dos residencias de mayores y otra para personas con discapacidad, pide más medios y recursos para atender a un colectivo especialmente vulnerable durante la pandemia

Imagen de archivo de una trabajadora de la residencia de Salar del Grupo Alfaguara. Imagen de archivo de una trabajadora de la residencia de Salar del Grupo Alfaguara.

Imagen de archivo de una trabajadora de la residencia de Salar del Grupo Alfaguara. / Carlos Gil

Si hay un sector de la población que estos días está en la primera línea frente al coronavirus es el de la tercera edad. La enfermedad se está cebando con los más mayores, que son los que sufren mayores complicaciones de salud. Sin embargo, el día a día de algunos de estos centros sigue con su rutina, apenas modificada.

"Sorprende incluso". De puertas para adentro, la situación es de "tranquilidad". Así lo asegura Álvaro Morales, gerente del Grupo Alfaguara, que gestiona dos residencias de mayores, otra de personas con discapacidad y cuatro centros de día. En total, presta servicio a 200 usuarios y cuenta con una plantilla de unos 120 trabajadores. 

"Tomamos medidas desde el primer momento. Entonces nos decían que estábamos locos". Morales recuerda que la prioridad cuando comenzó a desarrollarse la crisis del coronavirus fue proteger a las personas residentes. Al mismo paso que se daban las primeras noticias en Italia, en estas residencias ya se pidió al personal responsabilidad. "Les dijimos que no podían viajar", que extremaran el cuidado y que alertaran si se daba un caso próximo de coronavirus.

El tiempo y el desarrollo de los acontecimientos les ha dado la razón. Los cuatro centros de día se han cerrado (en Nívar, Baza, Cuevas del Campo y Zafarraya) y están abiertas las dos residencias de mayores, en Salar y Churriana, y la de personas con dependencia, en Loja. "Los mayores están muy bien, tienen más actividades, disfrutan más de las instalaciones, están en una burbuja". Morales reconoce que los ancianos saben qué ocurre de puertas para afuera, pero la situación es de "tranquilidad". Se comunican con las familias con el teléfono o videollamadas. Todo encaminado a garantizar su bienestar y mantener lo más alejada posible la pandemia.

"En caso de un positivo no tenemos recursos ni medios ni formación", añade Morales, que reconoce que "las residencias no están preparadas" y que es necesario realizar una inversión en éstas para evitar el "colapso del sistema sanitario". "Hay que llevar recursos a las residencias".

Las familias, según el gerente, están también tranquilas. "Saben que están más seguros dentro que fuera" y que el porcentaje de riesgo de infección es menor "aunque sean personas más vulnerables". 

Sobre la plantilla de profesionales, Morales indica que son "héroes. Tenemos que celebrar cómo están trabajando".

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