Estudiar en Granada

Sin docencia presencial en la Universidad de Granada: Unos hacen la maleta, otros se quedan

  • Varios estudiantes valoran las medidas de la Junta y reconocen la dificultad de la docencia online

Protocolo en el comedor de la UGR. Protocolo en el comedor de la UGR.

Protocolo en el comedor de la UGR. / Antonio L. Juárez / Photographerssports

"No sé cuánto va a durar”. Guillermo Caro, estudiante manchego de primer curso del doble grado de Matemáticas y Física hizo ayer las maletas para volver a su casa, a Valdepeñas. “Lo venía esperando”, reconoce sobre la medida de la Junta de suprimir la docencia presencial durante quince días en la Universidad de Granada. Caro seguirá con sus clases online y cree que las dos semanas previstas podrían ir a más. “Lo de marzo nos puso en alerta”, señala. Él es uno de los 26.000 estudiantes de grado que vienen de otras provincias o comunidades a estudiar en Granada.

Rubén Fernández, de Bailén (Jaén), se queda. Está en tercer curso de Matemáticas y está confinado desde primeros de mes, aislamiento que ahora unirá al cierre de la docencia presencial. “Yo voy a seguir aquí, es lo más razonable”, señala sobre su decisión. “No quiero poner en riesgo a mi familia”, sopesa. Sobre la docencia, reconoce que queda camino por hacer. Rubén, que forma parte de la Delegación General de Estudiantes, reclama una regulación más clara de la docencia online. Además, apunta a que los medios técnicos dificultan la impartición de clase. “La conexión no es buena, la cámara se ve borrosa... perdemos tiempo por problemas técnicos”, reconoce sobre su experiencia como estudiante confinado.

Javier Torres, coordinador de la DGE y estudiante de Ingeniería Civil, apunta a que en su Escuela toda la docencia en presencial. El número de alumnos lo permite y ahora pasarán a un modo cien por cien online. “Nos parece una vergüenza” la decisión de la Junta, señala. “Con respecto a la hostelería no han anunciado medidas... es absurdo. Hay facultades en las que los estudiantes van dos días a la semana a clase”. Torres apunta, como Guillermo Caro, que ahora se abre un periodo de “incertidumbre”.

Carmen Muñoz, que cursa tercero de Estadística, ha decidido irse a su domicilio familiar, a un pueblo de Córdoba, a pasar estas dos semanas sin clase presencial en Granada. “Personalmente” prefiere que todas las clases sean online, en lugar de combinar docencia presencial con telemática. “No puede ser que una clase que comienza a las ocho empiece a las ocho y media por problemas técnicos”, señala sobre su caso. Cree que con la docencia virtual “todos tenemos las mismas oportunidades”.

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