Un estudio hecho en Granada vincula la autonomía de menores con trastornos del neurodesarrollo con una mejor salud de sus cuidadores
La investigación revela que apoyar el desarrollo funcional de estos niños y niñas fomenta su independencia y además mejora significativamente la calidad de vida de sus padres y madres
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Un equipo de investigadores del Centro de Investigación Mente, Cerebro y Comportamiento (CIMCYC) de la Universidad de Granada, en colaboración con la Universidad de Castilla-La Mancha, ha llevado a cabo un estudio que arroja luz sobre la estrecha relación entre el estrés parental y el desempeño diario de niños y niñas con trastornos del neurodesarrollo.
El trabajo aporta evidencia científica sobre una realidad cotidiana para muchas familias, demostrando que la salud de las personas cuidadoras está intrínsecamente ligada al nivel de autonomía y desarrollo funcional de los menores a su cargo.
La investigación contó con la participación de 43 padres y 46 madres de menores con edades comprendidas entre los 3 y los 12 años, con el objetivo de analizar cómo las dificultades en las funciones ejecutivas y el procesamiento sensorial de los niños impactan en el bienestar de sus progenitores, indica la UGR en un comunicado.
Los resultados mostraron relaciones significativas entre estas variables. En concreto, se observó que cuanto mayor es la dificultad de los menores en áreas de funcionamiento ejecutivo y sensorial, mayor es el nivel de estrés percibido y menor la calidad de vida física detectada en sus padres y madres.
El estudio, con el título Quality of life and parental stress related to executive functioning, sensory processing, and activities of daily living in children and adolescents with neurodevelopmental disorders ha sido publicado en la revista PeerJ.
Asimismo, el estudio evidenció que un menor desempeño de los niños y niñas en las actividades de la vida diaria se asocia directamente con una peor salud física en las personas cuidadoras. Estos hallazgos sugieren que apoyar el desarrollo funcional de los menores tiene un efecto bidireccional positivo, pues no solo mejora su independencia, sino que también puede aliviar la carga y mejorar la salud de quienes les acompañan en el día a día.
Este trabajo pone de manifiesto que cuidar implica mucho más que atender necesidades básicas, requiriendo un sostenimiento emocional y una adaptación constante a desafíos que a menudo se afrontan con escaso apoyo. Por ello, comprender esta relación entre el desarrollo infantil y el bienestar familiar resulta fundamental para construir entornos más saludables y resilientes.
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