Los exámenes en la Universidad de Granada (UGR) serán presenciales pese a la negativa de los estudiantes La UGR mantiene los exámenes presenciales y aviva la polémica

  • La UGR mantiene, de momento, el plan de "máxima presencialidad posible" que incluye hacer las pruebas evaluatorias de forma presencial

  • Los universitarios han mostrado su rechazo a esta postura en redes bajo los hashtag #ExámenesOnlineUGR y #ExámenesOnlineYa

Alumnos con mascarillas en la Facultad de Derecho, en una imagen de archivo. Alumnos con mascarillas en la Facultad de Derecho, en una imagen de archivo.

Alumnos con mascarillas en la Facultad de Derecho, en una imagen de archivo. / Antonio L. Juárez / Photographerssports

Clases online, prácticas con semipresencialidad o adaptadas, Granada sumida en la tercera ola del coronavirus, pero los exámenes seguirán siendo presenciales. Desde que arrancó el curso universitario el pasado mes de septiembre, la polémica ha sobrevolado a la Universidad de Granada (UGR), institución que lleva desde octubre con las clases adaptadas a un sistema semipresencial y que ahora vuelve a estar en el centro de la diana después de que pese al endurecimiento de las restricciones a nivel autonómico, se mantengan los exámenes de forma presencial. "Si las clases en octubre no eran seguras para los estudiantes y profesores de la UGR, ¿cómo es posible que sí lo sea la presencialidad para los exámenes?", se pregunta C. S., estudiante de Medicina en la UGR, en declaraciones a Granada Hoy, una cuestión que comparte gran parte de la comunidad universitaria granadina que se ha unido para exigir, al igual que ocurrió el curso pasado durante el confinamiento, los exámenes online.

Cuando el pasado mes de octubre la provincia comenzó a arrojar un repunte de contagios de coronavirus que no tardó en descontrolarse, la Junta de Andalucía decretó que la Universidad de Granada, que ya había anunciado un mes antes que había desarrollado varias modalidades de enseñanza a tenor de los distintos escenarios que pudiera propiciar la pandemia, activase el que era su plan B: clases presenciales y prácticas adaptadas o semipresenciales. Este escenario, que en un principio fue rechazado por la rectora de la UGR, Pilar Aranda, y parte del colectivo estudiantil -denunciaba que había una mayoría de estudiantes de fuera con contratos de alquiler que se verían afectados-, que no entendía cómo se cerraban las aulas pero se mantenían abiertos los bares.

Si bien, finalmente y a tenor de que se preveía que habría un mayor endurecimiento de las restricciones, la UGR levantó el pie del acelerador reivindicativo y acató, con resignación, lo decretado: "Si con estas medidas Granada no se confina, las aplicamos", manifestó Aranda, después de que se conociera el incremento de contagios que afectó a colegios mayores, residencias, así como que saliesen a la luz los famosos vídeos del puente del 12 de Octubre de la calle Ganivet llena de jóvenes.

Pese que la medida hizo que multitud de estudiantes regresasen a sus lugares de origen, muchos de ellos en otras comunidades, con el paso de los días llegó el cerrojazo a Granada a tenor del incesante aumento de contagios, que hizo que la provincia se situase como el punto negro a nivel nacional, lo que finalmente derivó a la Junta a parar la actividad comercial no esencial y cerrar perimetralmente los municipios. Sin embargo, pese a que esto sirvió para contener los contagios, la polémica en la UGR prosiguió cuando incluso hubo profesores que manifestaron que seguían dando clases prácticas presenciales "por imposición", cuando consideraban que podían adaptarlas al sistema telemático.

Pese a ello, la gran pregunta que ya sobrevolaba entonces a la comunidad universitaria era la de cómo se harían los exámenes, sobre todo, tras preverse que Granada, que al igual que el resto de Andalucía abriría por Navidad, volvería a verse golpeada por la pandemia tras las vacaciones. La ecuación era clara: apertura = más contagios = endurecimiento de medidas tras la Navidad. Y así fue.

El pasado viernes día 8 de enero, jornada en la que se retomó el curso universitario tras las vacaciones, el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, anunciaba las nuevas medidas restrictivas, quedando Granada en el llamado nivel 4 de alerta, lo que se traducía en que la enseñanza online -el famoso escenario B que llevaba activo desde octubre- proseguía hasta nueva orden

Ante ello, los estudiantes, que ya llevaban varios días reclamando la adaptación de los exámenes a un formato online, comenzaron a movilizarse a través de las redes para exigir la realización de pruebas de forma virtual, algo que de momento ha sido descartado y que mantiene en pie de guerra a la comunidad universitaria.

Un día después de anunciarse las nuevas restricciones, los rectores de las Universidades Públicas de Andalucía firmaron un acuerdo sobre los criterios comunes para la adaptación de la enseñanza universitaria a tenor de las exigencias sanitarias, en el cual reiteraban ese marco compartido que firmaron en junio y que se basa en "buscar la máxima presencialidad posible". Algo que reiteraba la postura acatada por la UGR, que previamente había anunciado que "la docencia seguirá impartiéndose en la modalidad no presencial, manteniéndose y se mantendría asimismo la presencialidad de aquellas pruebas de evaluación que, atendiendo a lo establecido en las respectivas guías docentes, estuvieran programadas para el periodo de vigencia de medidas actuales". Es decir, la presencialidad en los exámenes.

Los universitarios, en pie de guerra

"Ahora, en el momento en el que nos enfrentamos a una tercera ola, la cepa británica comienza a expandirse y las fiestas terminan, somos llamados a ocupar las clases que no pudimos ocupar cuando la situación epidemiológica era más favorable que la actual", denuncia un estudiante de la UGR a este diario, que prefiere guardar el anonimato.

"Muchos de los estudiantes de la UGR son de fuera de la provincia por lo que comenzarán los desplazamientos en autobuses y trenes llenos con posibles contagiados asintomáticos que no sabrán que portarán el virus. Y volverán, tras realizar los exámenes, autobuses y trenes llenos en la misma situación", expone este universitario que, al igual que la estudiante de Medicina anteriormente citada, denuncia el "miedo y la preocupación" que tienen tanto por ellos como por sus familiares. En este sentido, los estudiantes expusieron que "en las universidades en las que han comenzado los exámenes presenciales se están produciendo aglomeraciones tanto en los transportes como en la facultad".

Ante esta situación, los estudiantes han reclamado que "está establecido un plan de docencia online con exámenes en la misma modalidad si la situación sanitaria lo requiere. ¿Cuándo lo requiere? ¿Qué tiene que suceder? Los estudiantes no nos merecemos tener que elegir entre nuestra salud y la de nuestros familiares y un aprobado. Muchos de nosotros convivimos habitualmente con personas de riesgo".

En la misma línea se ha manifestado la Delegación de Estudiantes de la Facultad de Medicina, que ha emitido un comunicado en el que solicitan la realización de las pruebas de evaluación final de la convocatoria de enero de forma telemática y que denuncian que "no se ha tenido en cuenta nuestra preocupación".

El colectivo ha denunciado que "la realización de las pruebas presenciales va a obligar el desplazamiento de cientos de estudiantes de distintas partes de España y Europa, distintos lugares con distintas incidencias acumuladas de casos Covid, por lo que entendemos que no debemos basarnos en la incidencia únicamente de Granada para justificar la presencialidad de las pruebas evaluatorias".

Además, la Delegación de Estudiantes de Medicina ha manifestado que "si existe riesgo para las clases teóricas presenciales, existe para los exámenes presenciales. Incluso pensamos que en clases teóricas es menor, ya que tenemos la posibilidad de salir de clase al término de la misma durante 10 minutos cada 50 minutos, pero en caso de exámenes no, tendremos que permanecer dentro del aula hasta la finalización del mismo, habiendo algunos exámenes con duración de hasta 3 horas".

De igual modo, también denuncian la imposibilidad de abrir algunas ventanas, que "el sistema de extracción de aire realiza un intenso ruido que impide la concentración", o que pese a que las reuniones sociales en Andalucía están limitadas a seis personas, "se pretende que estemos alrededor de 40/50 personas en un aula, además sabiendo que ninguna mascarilla es 100% eficaz y que existe posibilidad de transmisión por aerosoles".

Campaña de rechazo a la presencialidad

Toda esta situación ha derivado a los estudiantes universitarios a iniciar una campaña reivindicativa a través de las redes sociales para instar a la UGR a replantear esta medida y activar otro escenario que permita la realización de los exámenes de forma telemática.

Así, el colectivo estudiantil está utilizando los hashtag #ExámenesOnlineUGR y #ExámenesOnlineYA, en los que incluso hay profesores que comparten una postura que, de momento, sigue manteniendo la negativa de la institución universitaria, pese a que hubo estudiantes que ya denunciaron en redes aglomeraciones durante algunas pruebas escritas realizadas antes de la Navidad.

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