Tribunales

El hermano del fallecido en el tiroteo de la zona Norte pide “justicia”

  • Ha declarado que el primero en disparar fue el menor pero que él fue herido por el principal acusado

  • El menor, citado como testigo, ha manifestado que en ningún momento disparó a nadie

Juicio a los acusados del tiroteo en la zona Norte de Granada en 2017 Juicio a los acusados del tiroteo en la zona Norte de Granada en 2017

Juicio a los acusados del tiroteo en la zona Norte de Granada en 2017

“No quiero venganza, quiero justicia” y “no llegamos ni a hablar, hablaron las armas”. Esta ha sido la versión que ha mantenido ante el jurado Mohammed A., el hermano del fallecido durante el tiroteo registrado en la zona Norte en marzo del 2017 en el que él resultó herido de bala. Según la versión que defendió la mañana de este martes durante la segunda vista del juicio, el primero que habría abierto fuego durante el tiroteo habría sido el menor de edad. Sin embargo, manifestó que las balas que le alcanzaron fueron las del principal acusado quien “quería matarlos a los tres”.

No obstante, ese menor, que también declaró la mañana de este martes como testigo y que todavía no ha sido juzgado por estos hechos en la jurisdicción que le corresponde, explicó que “en ningún momento” disparó a nadie y que simplemente salió al descansillo del inmueble donde estaba al haber escuchado la detonación de una arma de fuego. El juicio, en el que también declararon algunos policías, continuará este miércoles con la comparecencia de peritos y forenses.

Este lunes, el principal acusado, que responde a las iniciales R. R., se sentó en el banquillo y explicó ante el jurado que abrió fuego para defenderse de una “lluvia de disparos”. Asimismo, negó conocer a alguna de las tres personas de nacionalidad francesa y origen marroquí implicadas en la balacera.

“Lo único que tengo claro de todo esto es que yo, pido disculpas, nunca he pretendido hacerle daño a nadie. Señoría, no sé cómo no me han matado, estoy vivo de milagro”, manifestó el principal acusado.

Según la declaración del acusado, todo se produjo a raíz de que “un sobrino” suyo, menor de edad, “se metió en la casa que estaba abandonada. Vivían unos moros, después la abandonaron y quedó totalmente vacía y rota. Mi sobrino la ocupó, la arregló y le puso cuatro muebles”, inmueble frente al que se desencadenó el tiroteo.

Al ser preguntado por el fiscal sobre dónde estaba en el momento de los hechos, el acusado indicó que “estaba en la puerta de mi casa, que hay una tienda de chucherías, a 15 o 20 metros del piso”, cuando de pronto “se escucharon voces, como una pelea, una discusión” y decidió “acercarse”.

En cuanto a los hechos, el acusado rememoró que cuando llegó hasta el lugar, encontró “a tres personas de origen árabe como para pelearse. Les preguntó que por qué le iban a pegar al sobrino y dijeron que ahora nos íbamos a enterar los gitanos de quiénes eran los moros”, afirmó.

Tras ello, según su versión “sacaron un arma y comenzaron a disparar”. “Lo único que tengo constancia es que cuando empiezan a disparare entro en shock y no sé si hay alguien herido, no alcanzo a ver nada. Estaba muy asustado temiendo que me mataran”, explicó.

Durante esta causa también se juzga a una mujer, de iniciales A. S., acusada de encubrimiento por haberse llevado una de las armas implicadas en el tiroteo de la escena del crimen. Durante su declaración, esta mujer indicó que le “dijeron que cogiera la gorra” que cubría el arma y que “no sabía qué había debajo”.

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