El examen
El juego de los sillones y los abrazos
El nuevo alcalde se resguarda con su familia en medio del revuelo mediático La plana mayor de los socialistas granadinos acompaña a Paco Cuenca en su día grande
Sillones. Se ha convertido en una palabra clave dentro del contexto político. En realidad siempre lo ha sido, pero ahora se ha convertido es una excusa más para que los políticos se tiren los trastos a la cabeza cuando se ponen a 'negociar'. Ayer, más que de sillones de lo que se habló en el Ayuntamiento fue del juego de la silla. Por un lado, estaba el interés de ver qué personalidades acudían a la investidura de Paco Cuenca y dónde se sentaban y, por otro, estaba el problema de encontrar una butaca libre en la zona habilitada para la prensa en el salón de comisiones, donde una hora antes del pleno ya no había ni un asiento libre. Aunque el foco mediático no lo acapararon ni los políticos invitados ni los periodistas que vinieron de fuera de Granada, el momento más especial de la mañana recayó en la emoción de la familia del nuevo alcalde, sus padres Paco y Pepi a los que buscó enseguida cuando acabó con la tarea institucional y también a su mujer María del Mar, que desde un discreto segundo plano tampoco pudo contener el gesto de felicidad. Abajo le esperaban su hermano y muchos amigos de un barrio de La Chana exultante de tener a uno de los suyos en lo más alto.
Paco Cuenca tuvo cerca a su familia real y a la política. La plana mayor del PSOE local no se quiso perder el regreso a la Alcaldía del puño y la rosa, y por el salón de plenos fueron apareciendo los tres exalcaldes socialistas Jara, Quero y Moratalla, así como todas las caras conocidas del partido que durante muchos años han pasado como extraños por la Plaza del Carmen. El Ayuntamiento tenía más aire que nunca a Junta de Andalucía y además de los delegados Sandra García, Guillermo Quero, Germán González e Higinio Almagro se unieron otras figuras como la consejera María José Sánchez o el número dos del Gobierno andaluz, Juan Cornejo.
Por supuesto, los principales nombres del socialismo granadino como Teresa Jiménez, José Entrena, Elvira Ramón o Francisco Álvarez de la Chica también se sentaron en las primeras filas para ovacionar al quinto alcalde del PSOE que ha conocido Granada. Además, el pleno de investidura contó con un invitado sorpresa pero muy relacionado con esta historia como es el exdiputado provincial de Deportes, Mariano Lorente. Hacía tan sólo dos días que había decidido renunciar para facilitar la elección de Cuenca, pero aunque el suyo fuera un motivo poco agradable no dudó en 'bendecir' al regidor que recibió los cuatro votos de Ciudadanos gracias, en parte, a su dimisión de última hora.
El tinte socialista fue el color predominante de la jornada, aunque el resto de partidos también quisieron mostrar su apoyo a sus grupos municipales y por parte del PP, el ala política más afín a Sebastián Pérez quiso arropar a la candidata Rocío Díaz. También desfilaron por el salón de plenos diferentes representantes de Podemos, Ciudadanos, Izquierda Unida, los secretarios provinciales de los sindicatos y, en definitiva, muchos viejos conocidos de la política granadina. Era día para lucir las mejores galas y destacó especialmente el 'look' de Francisco Puentedura. No porque fuera nuevo. Es más, el portavoz de IU que en su día a día por el Ayuntamiento acostumbra a dar las ruedas de prensa con su repertorio de jerseys, ayer se puso la chaqueta que suele llevar en los plenos importantes. El detalle estaba en su corbata morada, de la que más tarde se reía irónicamente en alusión a la confluencia que están gestionando Podemos y su partido en los despachos de Madrid.
Donde no estaban para bromas era en la sala de prensa. Especialmente, los periodistas radiofónicos, que tuvieron que lidiar con los problemas técnicos del evento. El sonido de los discursos no llegó en ningún momento a los canales de radio con el lógico cabreo de los profesionales que habían madrugado para montar el tinglado. Las buenas intenciones de los técnicos municipales no lograron arreglar el desaguisado -sólo hubo señal de audio para la tele municipal- y, como pasa siempre, en estos casos les tocó buscarse la vida para llevar los mejores sonidos de la jornada a su audiencia. Como los gráficos se metieron por todos los recovecos de la casa consistorial para inmortalizar el momento histórico y los escribanos pusieron la oreja para contarlo luego. Por cierto, hubo periodistas de toda España, pues Granada sigue desatando una gran expectación mediática estos días.
El que sí tuvo una deferencia con los periodistas fue Paco Cuenca, que una vez finalizada la investidura prestó declaraciones a quien puso su grabadora por delante e, incluso, empezó la ronda de entrevistas por los medios locales. Hasta se echó un selfie con aquellos que a partir de ahora tienen que valorar su gestión en la Alcaldía. Es la manera de ser Cuenca, el alcalde de barrios que se tiene que quitar el 'collar de M.A. Barracus' porque pesa mucho. Tanto o más que el bastón de mando de una ciudad como Granada.
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