Abandono perros

Lobo checoslovaco, la naturaleza salvaje en casa

  • La raza tiene cada vez más seguidores en Granada

  • Los expertos alertan de la subida de los abandonos por no saber educar a este peculiar perro

Sergio Hidalgo es músico y tiene un lobo en casa. Su nombre es Conga, tiene cerca de un año y medio y es un perro lobo checoslovaco. En Granada se pueden ver por parques, avenidas y calles. Son lobos con correa: cola baja, pelaje espeso gris y blanco y mirada amarilla de bosque.

Pasean junto a sus dueños porque cada vez son más los que eligen tener un perro lobo en casa pero ojo: la naturaleza salvaje de estos perros está mucho más presente que en cualquier otra raza. No todo el mundo puede ni debe tenerlos. La cara B de esta moda –en auge desde el éxito de la película Alpha– es que cada vez son más los que por no conocer las características y necesidades de este animal, acaban abandonándolos.

Los expertos critican que hay quienes crían sin ser profesionales y únicamente buscan dinero

Sergio se azora un poco cuando reconoce que compró a Conga, pero aduce que tenía claro que quería tener en casa este tipo de perro y que además, antes de hacerse con ella, supo a lo que se enfrentaba: un perro que necesita mucha actividad, dedicación y sobre todo, un alfa que sirva de referencia en esta manada interespecie.

“No es recomendable que vivan en un piso porque necesitan correr mucho, hay que sacarla varias horas a que haga ejercicio para que no haga trastadas en casa por la ansiedad”, explica Sergio que se ha introducido mucho en el mundo del lobo checoslovaco.

Ahora mismo está sociabilizándola con gente y perros, por eso la pasea por el centro de Granada “para que se acostumbre a los ruidos y al bullicio”. Sergio es consciente de que para un lobo checoslovaco no vale cualquier persona, su dueño debe ser más o menos especializada y estar preparada para dedicarle el tiempo necesario.

Acceder a un lobo checoslovaco en Granada es muy sencillo. Basta con teclear en internet y enseguida aparecen decenas de anuncios en portales de venta. Su precio suele rondar los 300 euros (en criaderos profesionales oscila entre los 600 y 900) y junto al anuncio nunca aparecen las características de esta raza tan peculiar, tan solo se hace un gran hincapié en su aspecto lobuno y su belleza.

Son todos particulares, o “juntaperros”, como los denomina Oliver Godoy, adiestrador canino y especialista en lobos checoslovacos. Ellos suponen “el mayor problema” ya que “venden estos perros como si fueran labradores” sin tener en cuenta ni especificar sus peculiaridades y necesidades.

“Quien quiera tener en casa esta raza primero tiene que estar muy informado sobre ella, conocerla de cerca y tener una gran capacidad de frustración”, prosigue Godoy, dueño de dos ejemplares (macho y hembra) que viven con él en su finca Lobo Sierra Nevada de Jerez de Marquesado donde también trabaja.

La conversación con él comienza cuando se le pregunta si también es criador. Su respuesta es rotunda: no. Sí es cierto que lo intentó, pero antes de que los perros se aparearan quiso asegurarse de que encontraba con antelación dueños conscientes y responsables para esos cachorros. Su compromiso es claro y patente cuando se trata de la cría.

“El mayor problema del perro lobo checoslovaco es poder encontrar dueños apropiados, predispuestos a trabajar con estos perros lo que se tiene que trabajar”, explica Godoy que asegura que hoy por hoy hay muy pocas personas óptimas para tener en casa esta raza.

"El mayor problema es poder encontrar dueños apropiados, predispuestos a trabajar con estos perros"

Lo primero que deben conocer es su carácter: asustadizo y desconfiado. Por otro lado, el lobo checoslovaco tiene unas enfermedades asociadas que han de conocerse “si se quiere hacer una cría responsable”. En primer lugar tienden a la displasia de cadera y codo, a la mielopatía degenerativa o el enanismo pituitario. Además se le han de hacer pruebas de corazón y vista. “Quien quiera criar debe asegurarse de que esos cachorros no van a ser enfermos ni portadores”.

Por eso, cuando habla de los ‘juntaperros’ subraya en que “lo que les importa es el dinero” y no tanto el animal ya que no se preocupan en hacerle las pruebas médicas necesarias a su animal antes del apareamiento y eso conlleva que muchos cachorros nazcan con enfermedades muy complicadas y acaben muriendo a los pocos meses. Por otro lado están los problemas de conducta de estos animales –derivados de “una mala selección genética que se ha hecho durante los últimos años”–.

Por eso, este adiestrador recomienda que los dueños de lobo checoslovaco no acudan a un profesional cuando sea tarde, si no que se preocupen desde que el animal es cachorro. Por desgracia, explica, en la mayoría de casos esto sucede cuando “ya hay un problema”.

“La mayoría de los lobos checoslovacos son muy miedosos y ese miedo atroz tienen dos formas de expresarlo: con desconfianza y huida y en otros casos, transformándolo en agresividad”. Como cualquier perro, pero “mucho más acentuado” ya que por otra parte, estos tienen una mordida mucho más fuerte y unos colmillos más grandes que el resto de perros y un ataque puede ser peligroso.

“Los nuevos dueños solo se preocupan de que el perro sea bonito, de que sea muy lobo, y no se piensan ni en los problemas de salud ni de donde vienen: entonces se encuentran con que ese perro con cuatro meses ya tiene carácter”.

El lobo checoslavo tiene mucha parte de parte de pastor, de hecho, explica Godoy, pese a su imponente aspecto lobuno, genéticamente solamente tienen sobre un 10% de lobo, aunque eso no quita que tenga un carácter especial. “Son tranquilos en casa pero son muy escapistas en general y tendentes a romper y a tener ansiedad: he visto casos a cientos. De perros normales, nada”.

El lobo checolosvaco llegó a España hace unos 10 años, explica, entonces, solamente habría unos cuatro criadores profesionales, ahora cuenta más de 15. De todos los que hay, critica, “buenos de verdad se pueden contar con una mano, el resto solo se preocupa de ir a exposiciones y ganar concursos”.

De la irresponsabilidad de esta moda llega el abandono, un tema importante ya que en España ya existe una protectora específica para esta raza, su nombre es Chadrakan y recoge e intenta reinsertar a lobos checoslovacos que han sido abandonados por todo el territorio. Las cifras son abrumadoras, explica Godoy.

Al igual que Sergio, Jesús Hidalgo, también compró a su perro Checo (que cuenta con un perfil de Instagram propio) en un criador de Puerto Lope al que esta redacción no ha podido tener acceso. Él es electricista y se muestra igual de comprometido con esta raza que Sergio.

Cuenta que además de los paseos diurnos, cada noche sale a pasear durante unas horas con su perro “porque necesita quemar energía”. Jesús completa la educación responsable de su perro (que tiene también algo más de un año) con un adiestramiento tanto en obediencia como en defensa.

Con esas dos tareas hechas, explica que Checo es un perro perfectamente equilibrado, pero avisa, al igual que lo hace Sergio: “no todo el mundo puede tener un perro lobo checoslovaco”, hay que ser consciente del trabajo que conlleva ser un alfa.

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