Manuel Vilches, coordinador de la Delegación General de Estudiantes de la Universidad de Granada: "El problema es que la universidad pública se está asfixiando"

Poco después de que se aprobasen los nuevos precios de comedores, Vilches destaca la compresión con la medida, pero no con cómo se tomó

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Manuel Vilches, coordinador de la DGE de la Universidad de Granada.
Manuel Vilches, coordinador de la DGE de la Universidad de Granada. / Francisco Neyra / PicWild

Manuel Vilches es coordinador de la Delegación General de Estudiantes de la Universidad de Granada desde hace algo menos de un año. Graduado en Filología Inglesa y con dos másteres, todavía le queda un año al frente del órgano de representación estudiantil.

Pregunta.-¿Cómo valora la Delegación General de Estudiantes la subida de los precios de los comedores de la Universidad de Granada?

Respuesta.-Hubo tres reuniones, que fueron de urgencia extrema, en las que en ningún momento negociamos no tener subida, sino que cuándo iba a ser la subida, porque era innegociable. Somos unos 30 o 40, y sentarnos para tener una opinión formada, trabajarlo, llevarla al Vicerrectorado de Estudiantes, de ahí a Gerencia, en 48 horas, es complicado. Era algo que sí se planteaba antes, pero no, porque era un mantra de la Universidad, que los precios de los comedores no se iban a tocar. Se habla desde el Rectorado de que no se va a tocar, y cuando desde el Rectorado te dicen esto va a pasar y va a pasar en dos días... Tienes dos días para buscar soluciones, que la mitad no son posibles. Al final conseguimos que se retrasase a septiembre. De lo que me quejo es de la forma. Hace dos años pasó algo parecido. No se llegó a subir pero se trabajaron una serie de mejoras y se subió el precio del menú para llevar. Le dijimos a Gerencia que nos gustaría trabajar con más antelación, poder sentarnos y hablarlo. Entendemos que con la Junta hay un problema súper grave con la financiación. El problema es que la universidad pública se está asfixiando, o la están asfixiando, la están dejando morir. No le achaco al Rectorado la subida, sino la forma, porque el problema viene de que no se está financiando a la Universidad como es correcto. Se nos está dejando morir. Los servicios públicos van a acabar cayendo por culpa de esto y el principal problema es que se está pidiendo que se busque esa financiación de forma privada. No tiene ni pies ni cabeza. Se tendría que defender la universidad pública desde el propio Gobierno andaluz. Siento que tenemos que mostrar más firmeza, más contundencia. Y estar todos a una. Siento que tenemos que trabajar todos los estamentos de la Universidad, estudiantado, profesorado, plantilla, el equipo rectoral, etcétera, en la lucha por esto. Hace poco en nuestros post de Instagram el señor consejero [José Carlos Gómez Villamandos] escribía mensajes contra nuestro propio equipo rectoral. Lo que buscan en la Junta, creo, es crear ese jaleo, esa pelea interna en la propia universidad andaluza.

P.-¿Cómo calificaría la reacción del estudiantado a la decisión de los comedores y este escenario que explica?

R.-En redes ha habido un impacto fuerte, pero luego no siento que haya afectado tanto al estudiante de a pie. Al menos en redes se ha mostrado el rechazo a la subida. No es plato de buen gusto para absolutamente nadie, la verdad.

P.-¿Cree que esa respuesta en redes es suficiente para que llegue el mensaje de la Delegación?

R.-Creo que sí, al menos tengo la certeza de que ha llegado, pero quizá había que trabajar un poco más en otros aspectos.

P.-Una subida de 50 céntimos en el menú in situ para el estudiantado se puede calificar como moderada lo que hace pensar que en el futuro se den nuevos pasos en ese sentido. ¿Se le ha comunicado algo a la Delegación desde el Rectorado?

R.-Absolutamente nada. Creo que es una línea roja. Si creemos lo que ellos comentan, que quieren que se mantenga como el más barato de España y yo estoy de acuerdo, esperemos que no haya más subidas y que esto implique no sólo mantener la calidad, sino trabajar por ciertas mejoras de los comedores en general.

P.-Esto ha coincidido con el fin del credibús integrado en la TUI y la modificación de horarios en salas de estudio en periodo navideño. ¿Cómo valora estas políticas?

R.-Por partes. El credibús nos parece bien, lo que no nos parece bien son los tiempos. Creemos que en difusión ha habido un error, del Vicerrectorado y también nuestro. Teníamos que haber empezado a difundirlo mucho antes. Es cierto que la tarjeta del Consorcio es buena idea, porque ya con el credibús perdimos la posibilidad de usarla los fines de semana hace un año. La del Consorcio se puede usar todos los días en diferentes medios de transporte, pero el problema es qué va a pasar cuando llegue el 8 de enero y a lo mejor la mayoría no la tiene, cómo va a reaccionar el estudiantado. En cuanto a las salas de estudio, no nos han comentado. Me gustaría hablarlo.

P.-¿Cómo es la comunicación que existe entre el Rectorado y la Delegación de Estudiantes?

R.-Bien, en general, hay aspectos que quizá se pueden trabajar mejor. La relación es bastante buena y la comunicación directa. No tengo ningún tipo de queja. Cuando se les necesita están ahí, y cuando ellos lo necesitan estamos ahí.

P.-Lleva un año en el cargo de coordinador, ¿qué balance hace?

R.-La representación estudiantil es muy fugaz, la verdad. Las personas que entran rápidamente pasan a otras cuestiones, movilidad, sus estudios... al final son cinco o seis las que llevan todo. Sí es cierto que he visto perdurar un núcleo de personas que trabajan bien, dentro del pleno, al que estoy agradecido. Ocurre que el relevo cada vez cuesta más, a la gente le cuesta cada vez más involucrarse. No sé por qué. Entiendo que uno de los problemas es llegar al estudiantado, algo que suena irónico. Intento que la Delegación esté más a pie de calle, que conozca más al estudiantado que no conoce qué es la Delegación General de Estudiantes, que son mayoría. La Delegación tiene que estar más en actividades cotidianas, no sólo en lo institucional. Sin embargo, le auguro un buen futuro, pero una situación problemática. Sí hay personas que son buenas representantes, y que van a hacerlo muy bien, pero la Universidad está cada vez peor, y cada vez la situación será más compleja. Quizá el próximo equipo de la Delegación tiene que negociar, quién sabe, no sé, la privatización de comedores, por ejemplo. Es algo muy serio, y vamos a necesitar a estudiantes formados en esos aspectos para trabajar decisiones más complejas, pero la universidad pública está cayendo lentamente. Si ese relevo no es suficientemente fuerte los estudiantes van a perder esa voz.

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