“No hay forma de volar”: trece granadinos atrapados en Australia por la guerra en Oriente Medio
El grupo viajó a Adelaida para asistir a una boda y su regreso a España con escala en Dubái quedó cancelado tras el cierre de vuelos en la región
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La guerra sigue dejando efectos colaterales a miles de kilómetros del frente. En lugares donde no ha caído un solo proyectil, casi una quincena de personas y sus familias viven la incertidumbre de no saber cuándo podrán regresar a casa. Un grupo de trece granadinos que viajó a Australia para asistir a una boda permanece atrapado en la ciudad de Adelaida después de que la escalada del conflicto en Oriente Medio provocara la cancelación de su vuelo de regreso a España. Su ruta incluía una escala en Dubái, pero el cierre de conexiones en la región ha dejado al grupo sin alternativas para volver.
Atrapados lejos de casa
Los viajeros habían volado el pasado 26 de febrero para asistir a la boda de un familiar y tenían previsto regresar este mismo fin de semana. Sin embargo, la cancelación de conexiones aéreas con el Golfo ha dejado al grupo sin posibilidad de volver por el momento.
"Nos han cancelado los vuelos y nos hemos quedado en tierra. Ahora mismo no hay ninguna solución real para volver", ha explicado Juan Tovar, uno de los afectados, a Granada Hoy.
El grupo - compuesto por jóvenes de entre 25 y 30 años y dos personas mayores con 76 - viajó con la aerolínea Emirates, cuya ruta de regreso incluía una escala en Dubái, un aeropuerto clave en la región para realizar conexiones entre distintos destinos. El cierre de conexiones derivado del conflicto ha obligado a suspender numerosos vuelos.
Según relata Juan, la aerolínea les ha ofrecido únicamente dos opciones: esperar a que se reactive la ruta o aceptar la devolución del importe del billete. "Nos devuelven el dinero del billete, pero esa cantidad es irrisoria porque lo compramos hace casi un año esperando la oportunidad de ganga y ahora los vuelos alternativos están disparados", ha señalado el joven de 27 años.
Intentar regresar por otras rutas tampoco resulta sencillo. "Asia está saturada y prácticamente no hay vuelos. La única opción sería ir a Los Ángeles y volver por allí, pero los billetes cuestan unos 2.500 euros por cabeza y además necesitaríamos visado", ha aseverado el granadino.
Incertidumbre y solidaridad
Mientras esperan una solución, los viajeros han tenido que reorganizarse para poder quedarse en la cosmopolita capital costera de Australia Meridional, una ciudad con 1.3 millones de habitantes. El grupo tenía reservado alojamiento únicamente hasta la fecha prevista de regreso, por lo que se han visto obligados a buscar alternativas.
"Éramos trece personas y encontrar alojamiento aquí es muy complicado y caro. Al final nos han acogido familias amigas de los novios y nos hemos dividido en varias casas", ha indicado Tovar a este diario.
A pesar de la situación, los afectados intentan mantener el ánimo. "Somos un grupo grande, familiares y amigos, y nos estamos apoyando entre nosotros. Intentamos tomárnoslo con la mejor actitud posible".
"Un gesto" de interés
El grupo ha intentado contactar con el consulado y con el Ministerio de Asuntos Exteriores para pedir orientación, aunque por el momento no han recibido una solución concreta. Según les trasladaron, al encontrarse en un país seguro como Australia las autoridades no pueden intervenir directamente.
"No esperamos que nos saquen de aquí en un avión ni nada parecido pero sí nos gustaría que hubiera al menos algún gesto o que se interesaran por nuestra situación", ha apostillado el afectado.
Entre los viajeros hay además varios casos sensibles que aumentan la preocupación si la situación se prolonga. "Hay tres mujeres embarazadas y también personas mayores en el grupo. Si esto se alarga mucho tiempo puede complicarse", ha señalado.
De momento, la única opción es esperar. "Primero nos dijeron que esperáramos hasta el miércoles, pero ya nos han adelantado que probablemente hasta la semana que viene no habrá novedades".
Mientras tanto, las familias en Granada siguen pendientes de ellos, intentando ayudar desde la distancia y esperando que, algún día cercano, los trece granadinos puedan regresar a casa: "Muchos están llamando a embajadas, escribiendo correos o intentando mover el tema para ver si se encuentra alguna solución", ha concluido Juan Tovar, quien ha recalcado que, pese a la incertidumbre, el grupo está bien, mantiene el ánimo, se apoyan y no quieren ser vistos como víctimas en medio del conflicto.
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