El pantano de Quéntar tiene pendiente desde hace seis años una obra para mejorar el desagüe de fondo

El contrato, que está en fase de evaluación por la CHG y es de 3,2 millones de euros, ya se tuvo que modificar en 2020 por "un error no subsanable" que afectaba a sistema de drenaje de la presa

La memoria justificativa sugiere que la tubería de fondo no puede desaguar todo el agua necesaria para prevenir avenidas

Desagüe de fondo de la presa de Quéntar durante la borrasca Leonardo / Álvaro Barbero

El embalse de Quéntar afrontó el tren de borrascas con una obra pendiente de adjudicar de 3,2 millones de euros desde hace seis años para mejorar el desagüe de fondo de la presa, así como del aliviadero, y que podría mitigar los efectos de las avenidas en el río Aguas Blancas y, por consiguiente, del Genil, tal y como se expone en la memoria justificativa del expediente. La actuación, cuya necesidad fue detectada en el año 2020, sugiere que la tubería de fondo del pantano no podía aliviar agua en toda su capacidad de forma preventiva, algo clave en los días previos al último enjambre atmosférico y cuyas consecuencias, en los pueblos de la ribera del Aguas Blancas, fueron catastróficas. "Es esencial emplear en toda su capacidad el desagüe de fondo como elemento esencial en la prevención", dice el expediente al que ha accedido este diario. La CHG ha explicado a este diario que la obra es para "el cambio de tipología de las válvulas de guarda de los desagües de fondo para mejora de la estanqueidad perdida con el paso del tiempo y de la operatividad".

Se trata del contrato de "obras de renovación integral de elementos de valvulería, electromecánicas y otros de la presa de Quéntar", cuyo valor estimado asciende a 3.230.990,31 euros. Un coste mayor que el calculado de forma inicial cuando se aprobó, el 9 de octubre de 2020, el primer pliego de un contrato destinado a "actualizar y mejorar" las instalaciones de Quéntar, una presa que se puso en carga en 1977, para que cumplieran con "la normativa técnica vigente". La licitación se anunció públicamente trece días después y llegó a publicarse en el BOE. Pero en pleno proceso, un informe técnico advirtió de que en el proyecto había un "error no subsanable que afecta al desagüe de fondo de la presa de Quéntar", un "elemento esencial en la prevención y gestión de avenidas y en la seguridad de la presa", explica el Pliego.

Esta especie de 'grifo' es el que permite a los pantanos realizar desembalses "preventivos" con los que reducir el "caudal punta" que se desalojaría de la presa a través del aliviadero, permitiendo retrasar la punta de la avenida de agua en el tiempo. De esta manera se "minimizarían los daños aguas debajo de la presa tanto económicos como a la población". El pliego, además, explica que en el caso de la presa de Quéntar, la superficie de la lámina de agua "es pequeña y las laderas del vaso son de elevadas pendientes", lo que favorece el "tiempo de concentración en la cuenca es de "solo una hora". Esto, unido a la pequeña superficie del pantano, hacen que la única manera de retrasar que el desembalse durante una avenida "depende tan solo del desembalse preventivo que se haya podido realizar con su desagüe de fondo".

El párrafo clave es donde explica que "en condiciones normales de explotación", el nivel fijado al que debe de mantenerse la presa para asegurar los consumos de abastecimiento y regadío es a la cota 1.040 (entendido como metros sobre el nivel del mar). Esto es un metro menos que el de la cota de coronación de Quéntar. "Si en tales circunstancias se produce una avenida cuyo hidrograma genere un caudal entrante de 0,42 hectómetros cúbicos", el volumen capaz de embalsarse entre ambas cotas, "y en menos de una hora" no se activa al Director de Explotación de la presa, se localiza al personal, se desplaza y se levantan las compuertas, "se verterá inexorablemente por coronación poniendo en riesgo la resistencia estructural de la presa de Quéntar". "Y en caso de llegar a tiempo, se verterá aguas abajo al menos el mismo caudal entrante, ocasionando los consiguientes daños. Por ello es esencial emplear en toda su capacidad el desagüe de fondo como elemento esencial en la prevención", sentencia el pliego.

Durante la borrasca Leonardo, la que provocó el desembalse de emergencia de Quéntar, el pantano recibió entre el 4 y el 5 de febrero una media de 0,263 hectómetros cúbicos de agua a la hora. Es decir, ateniendo al dato de que una avenida de 0,42 elevaría el nivel del agua del pantano un metro en una hora, el nivel del embalse recibió tal aportación de agua que la reserva podría haberse elevado hasta 12 metros en un día. El 4 de febrero, Quéntar estaba en la cota 1.032 después de haber desembalsado agua, a través de la tubería de fondo, durante cuatro días seguidos, bajando el nivel del pantano siete metros. Sin embargo, la cota subió en solo 24 horas ocho metros, hasta la cota 1.040, a apenas un metro de la coronación. Una situación realmente extraordinaria.

El embalse de Quéntar estaba al 64,9% de su capacidad antes del tren de borrascas. El volumen embalsado comenzó a subir de forma moderada entre el 23 y el 24 de enero, y se disparó hasta el día 31, cuando se alcanzó la cota 1.039, a dos metros de la coronación. Durante más de una semana el pantano retuvo agua y no fue hasta alcanzar el 98% de la capacidad cuando empezó a soltarla durante cuatro días seguidos, hasta la irrupción de la catastrófica borrasca Leonardo, que provocó los daños tanto en el municipio quentareño como, sobre todo, el de Dúdar, donde sus vecinos fueron desalojados de forma preventiva por la apertura de las compuertas del pantano.

"En síntesis, los factores que en otras presas actúan a favor de poder confiar el desembalse de la avenida al aliviadero de coronación, y no tanto al desagüe de fondo, en el caso de la presa de Quéntar, encontramos todos estos factores en contra: no se puede confiar la gestión de la avenida al aliviadero de coronación, si se quiere minimizar los daños a la población aguas abajo, sino que, como indican sus propias Normas de Explotación, se debe de evitar en lo posible la maniobra de las compuertas del aliviadero por encontrarse la población de Granada aguas abajo", explica el contrato de obras.

Del contrato inicial, fue en enero de 2021 cuando se desistió del procedimiento hasta lanzar el nuevo el 21 de abril del año pasado, según el sello del tiempo. El pliego se rectificó el 10 de octubre y las empresas que han concurrido, ocho en total, tuvieron hasta el 20 de ese mes para presentar sus ofertas al concurso. Para ello se redactó un nuevo proyecto donde "las actuaciones propuestas para el desagüe de fondo son las de mayor importancia dentro del contrato ya que supone su modificación completa, incluida la construcción de nuevos elementos, el empleo de instalaciones auxiliares destacadas y el escudado de los conductos".

Se establece como "prioridad 1" junto a las "encaminadas a la mejora y adecuación" del aliviadero de la presa, un elemento "esencial" de sseguridad de la presa si, como en el caso de Quéntar, es de compuertas. El 3 de diciembre se hicieron las evaluaciones y al día siguiente se valoraron "otros criterios", por lo que el proceso está cerca de adjudicarse. El plazo de ejecución de las obras es de 16 meses. La empresa con mejor puntuación, tanto ponderada como total, es Inhisa Hidráulica SA.

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