Granada

Una expedición de investigadores de Granada para estudiar el volcán de La Palma

  • El Instituto Interuniversitario Andaluz de Geofísica y Prevención de Desastres Sísmicos posee unas antenas sísmicas únicas en el país para conocer el comportamiento de los fluidos bajo tierra

Una expedición de investigadores de Granada para estudiar el volcán de La Palma

Una expedición de investigadores de Granada para estudiar el volcán de La Palma / Antonio L. Juárez / Photographerssports

El Instituto Interuniversitario Andaluz de Geofísica y Prevención de Desastres Sísmicos de la Universidad de Granada trabaja con tres equipos científicos para desgranar el funcionamiento de los volcanes, un fenómeno predecible en el que trabajar para evitar todos los daños posibles, como víctimas mortales.

"Somos pioneros en el uso de antenas sísmicas", explica el catedrático de la Universidad de Granada e investigador del Instituto Andaluz de Geofísica Jesús Ibáñez, por lo que el ir a la isla de La Palma en estos momentos "es una oportunidad única"

El objetivo es analizar el movimiento de los fluidos bajo tierra, algo que no se puede hacer con el instrumental sísmico convencional, que analiza los movimientos de tierra cuando los terremotos son causados por fallas en el terreno. El equipo Antenas Sísmicas está comandado por el profesor Javier Almendros tenían dudas sobre si podrían ir hasta La Palma, "pero han encontrado los medios y se están preparando", explica el profesor Ibáñez. Las antenas usadas por este equipo pueden detectar el tremor, es decir, las vibraciones producidas por los golpes del magma con las paredes de la cámara magmática o en el conducto de salida, por lo que son esenciales para conocer el comportamiento de los fluidos bajo tierra. 

El material usado en esta expedición es único y exclusivo del Instituto Andaluz de Geofísica. La primera antena física se montó precisamente en las Islas Canarias, en el Teide, en el año 1991 y los investigadores del centro las han usado en otras localizaciones clave para entender la geografía global, como por ejemplo, la Atlántida. 

En los próximos días el equipo liderado por Almendros tomará un avión hacia la isla canaria para instalar las antenas. "Debemos tener tacto y no intervenir en el trabajo de los distintos grupos de investigación", explica Ibáñez, que hace alusión a la dificultad de instalarse ahora mismo en La Palma debido al caos de la situación: "antes de la erupción había una oportunidad para viajar, ahora hay que coordinarse y dejar de trabajar a los distintos grupos, por lo que no creo que yo acuda hasta al menos, dentro de diez días o más".

Ibáñez lidera un grupo especializado en inteligencia artificial que tiene por objetivo detectar las posibles erupciones volcánicas y pese a ser referencia mundial en la detección temprana de estos sucesos, el departamento del Instituto comandado por el catedrático no ha sido consultado en ningún momento desde la irrupción de lo que se sabía sería un nuevo volcán en la isla de La Palma.

"Estoy nombrado para evaluar proyectos a nivel europeo, soy responsable de todos los proyectos de volcanología y de medio ambiente de la Unión Europea y somos, probablemente, el mejor grupo de trabajo en sismicidad volcánica de España y de los mejores de Europa", explica el profesor Ibáñez, que no quiere sobredimensionar la importancia de su equipo, pero sí ensalzar su labor.

El Instituto Andaluz de Geofísica no ha sido consultado en este caso debido a que el plan de emergencia volcánica, que se diseñó en el año 2005, asigna toda la responsabilidad de las emergencias volcánicas al Instituto Geográfico Nacional, de igual manera que se detecta sismicidad tectónica: "Cuando hay terremotos grandes la referencia no somos nosotros aunque tengamos mejores estaciones sísmicas y mejores especialistas porque es una ley nacional y se usa como referente un centro a nivel nacional", resume Ibáñez.

"Han asignado como consultores científicos a lo que el Estado considera que es el único referente científico a nivel nacional, el consejo superior de investigaciones científicas, y en ese decreto pone que, si ellos lo consideran oportuno, podrán considerar a otros elementos, pero las universidades, desgraciadamente, en esto y muchas cosas, no se nos consideran centros de investigación".

El criterio parece responder a cuestiones institucionales porque "realmente, la calidad investigadora de las universidades es superior en muchos casos a lo que se está haciendo en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), pero la ley no incluye explícitamente a estas" según el profesor.

Ibáñez analiza que "cuando está ocurriendo una crisis como esta se tiende a que estar en esos comités es lo más importantes, por lo que consultar con otros elementos externos es como demostrar una debilidad" y esto explicaría el por qué "no involucran en este tipo de consultas a ninguna Universidad española, salvo a la Universidad de La Laguna, que está en Canarias".

"Si pusiéramos encima de la mesa el currículum y la experiencia en gestión de disrupciones volcánicas, por ejemplo, de nuestro grupo en Granada, o de cualquier otro grupo en otro lado, sería mucho más grande", insiste el catedrático de la Universidad de Granada, que especifica que "cada uno elige con quién quiere estar y ellos en principio no quieren estar con nosotros, ellos piensan que son autosuficientes, y yo lo respeto bastante, evidentemente".

"Creo que podríamos haber ayudado mucho, en este momento la ciencia debe ser muy colaborativa, con Islandia, con Estados Unidos, Méjico, Italia, Francia o Reino Unido, y no tenemos ningún problema", lamenta el catedrático de la UGR.

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