Una primavera cargada de polen y muchos insectos
Expertos alertan de que las lluvias harán que la floración este año sea mayor
Aún no se ha producido el boom de la primavera, pero todo apunta a que este año vendrá aparejado con una explosión de flores que traerá de cabeza a los alérgicos y supondrá además la presencia de numerosos insectos que no siempre resultan demasiado agradables. Abejas, avispas, hormigas y mariposas serán los más beneficiados por esta gran cantidad de alimento que ofrecerá el campo gracias a las lluvias que han caído durante el pasado invierno. Todo está pendiente de que suban las temperaturas y eso parece que ocurrirá muy pronto.
Son los insectos más sensibles a los cambios producidos en el clima y los expertos auguran que esta primavera verán multiplicadas sus poblaciones después de varios años en los que la sequía les ha atacado de lleno. "Aunque este año viene retrasada la aparición de las flores en cuanto haga más calor aparecerán y el campo se llenará de insectos". Es lo que vaticina Raimundo Real, profesor de Biología Animal, y que asegura que al haber llovido habrá también mucho alimento disponible en el campo.
Pero que haya más presencia de estos insectos, himenópteros y lepidópteros fundamentalmente, también atraerá a otras especies insectívoras en busca de comida. "La mayoría son aves migratorias que van de África hacia al norte en esta época y que si ven tantos insectos optarán por quedarse aquí", señala el experto.
La lluvia de los últimos meses también podría hacer que los mosquitos sean este año más abundantes. En su caso, no dependerá tanto de las temperaturas sino del agua estancada que quede cuando los arroyos y ríos dejen de llevar agua. Ya empiezan a verse poblaciones numerosas porque es la época de reproducción y porque a las especies asociadas a los entornos urbanos les vale con el agua que se acumula en las alcantarillas del baldeo de las calles, por ejemplo, para criar.
Los que sí empezarán a notar pronto la cara más cruda de la primavera serán los miles de alérgicos al olivo y la gramínea. En el primero caso, los niveles serán muy parecidos al de años anteriores porque la lluvia no les afecta tanto, pero en el segundo se espera que sea incluso el doble que en la primavera pasada.
A mediados de este mes es cuando se notarán los efectos de este invierno tan lluvioso en los niveles de polen. María del Mar Trigo, profesora de Biología Vegetal, aclara que este año se ha retrasado la floración entre una semana y diez días, "una fluctuación normal que no debe alarmar a la población".
No hay comentarios