Glamour con sello granadino: anécdotas de una gala que no están al alcance de los Goya 2026 de Barcelona
Dos trenes encadenados trajeron a más de 700 asistentes, Jedet pidió que Melody dejara de cantar en la alfombra roja, un beso de película en el escenario y la ausencia de Karla Sofía Gascón fueron solo algunas de las anécdotas
Barcelona recibe mañana domingo la Gala de los Premios Goya 2026 que se celebrarán en al Auditorio Forum CCIB de Barcelona y, a buen seguro, tanto a lo largo de la tarde como de la propia noche de autos florecerán anécdotas y guiños pegados al terreno, como sucedió el pasado año cuando la fiesta del cine español se bajó en Granada... del tren.
Porque desde ese primerísimo encuentro, en el que los asistentes a la gala pusieran el pie en la ciudad, el anecdotario empezó a mojar la pluma. Efectivamente, no es lo mismo usar un puente aéreo rápido y eficaz que pasearse glamurosamente bien cargado de equipaje, nervios y expectativas por el vagón del silencio o bien, hacer una paradita para pedir un cóctel o, en su defecto, un café con leche en la traqueteada cafetería del tren.
Un tren de 400 metros para 700 personas
Aunque, si bien el fuerte granadino no son los ferrocarrilles, la entrada de la pléyade de artistas españoles sí fue, como poco, para recordar. Llegaron en dos trenes acoplados que superaba por poco los 400 metros, casi medio kilómetro de tren a cerca de 250 kilómetros por hora en la LAV Granada-Antequera, que era capaz de transportar a la vez a 730 personas.
Una vez en el terreno, Granada quitó el seguro y empezó a lanzar esporas de su inapelable singularidad. Un hito clave fue la caza furtiva de un Richard Gere que, una vez en la diana, recibió la adoración por toneladas de un público amoroso aún bañado en los recuerdos de Oficial y Caballero.
El ruido blanco de Melody
En la alfombra roja de Granada un sonido constante, un ruido blanco eurovisivo, se coló en todos los micrófonos aledaños. Era Melody en modo Diva valiente y poderosa y en plena promoción de su canción quien acabó entrando en cada entrevista aledaña hasta que, Jedet habló por ella y por sus compañeros con su C2 de granadino al decirle al micro de Henar Álvarez entre risas si Melody podría parar ya de cantar. La artista granadina, además, no dejó pasar la ocasión para denunciar la situación de las personas transexuales en la América de Trump.
Ausencia de Karla Sofía Gascón
Una vez en la Gala y sin miedo al éxito, Granada empezó a atesorar momentos únicos desde el primer minuto. Uno ellos fue la sonada ausencia de Karla Sofía Gascón en pleno huracán de críticas y señalamiento por sus tuits racistas pese a que su película, Emilia Pérez, estaba nominada a Mejor Película Europea. Agravio que esta edición queda resuelto en Barcelona dado que la actriz entregará uno de los premios.
ADN musical de la ciudad
La música, elemento natural del granadino, marcó el tono artístico de la gala primero con la previsible aparición de un incombustible Miguel Ríos junto a nombres como Pepe Lorente, Zoe Bonafonte, Cristalino, Daniel Ibáñez y Eva Amaral, además de las casi obligatorias presencias de Estrella, Kiki y Soleá Morente así como de DELLAFUENTE y Lola Indigo. Esta última desgarrando en nombre de Lorca con un Verde que te quiero verde adaptado a un enorme formato con luna de fondo.
De besos y mucho amor en Granada
Al Amor le cantó la sensación Rigoberta Bandini y amor repartió Salva Reina a Kira Miró al recibir su premio por El 47 aunque que no por ello pudo eclipsar un beso de película que se convirtió en el gran momento de la noche y que protagonizaron dos altos cargos del cine español,Maribel Verdú y Aitana Sánchez-Gijón al entregarle el Goya de Honor la primera a la segunda.
El primer premio compartido de la historia
La de Granada fue, además, una gala histórica por la propia composición de los premios y donde muchos aprendieron una nueva expresión latina nunca antes escuchada en los Goya. La Academia acordaba por primera vez entregar el Goya a Mejor Película Ex aequo, es decir, a dos filmes por igual. Belén Rueda, quien leía la tarjeta del galardón fue la primera sorprendida cuando después de leer El 47 leyó el nombre de La infiltrada.
Cena Sabor Granada
Un cóctel y cena posteriores ofrecidos por una marca granadina, Abades, con productos de Sabor Granada sobre el que se abalanzaron los asistentes, según recuerdan los presentes, y una fiesta que vio amanecer fueron el broche final a una gala inigualable por pura originalidad local. Lo único que Granada no pudo superar fue aquel rap de Resines en 2012.
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