Los taxistas denuncian la competencia desleal de los servicios piratas
Con la crisis ha aumentado el número de vehículos ilegales en la capital · Las zonas más conflictivas son los alrededores de la estación de trenes y las discotecas · El sector pide más vigilancia
A los problemas de facturación derivados de la crisis que ha venido sufriendo el colectivo de los taxistas se le suma un nuevo obstáculo que no hace sino complicar aún más su situación: la "competencia desleal" que vienen sufriendo desde hace tiempo por los conocidos como taxis piratas. Es decir, los que no tienen licencia para ejercer esta actividad o los que teniéndola no realizan su trabajo en la demarcación que les corresponde, ajena a la capital, sino que lo hacen donde consideran que tienen más clientes, generalmente en el centro de la ciudad, haciendo caso omiso a esta prohibición.
Para este colectivo la competencia desleal supone una gran pérdida económica, ya que estos taxis piratas trasladan a numerosos clientes que deberían atender los vehículos que tienen licencia para ello. Muchos de estos taxis provienen de otros pueblos "en los que actualmente no hay nada de trabajo pero también son coches sin ninguna licencia para realizar transporte público", advierte Manuel Cebrián, presidente de la Asociación Gremial del Taxi de Granada.
Los taxis no oficiales realizan un servicio más parecido a un autobús puesto que cobran por persona. El trayecto le puede costar a cada viajero dos o tres euros "lo que hace que los precios sean mucho más económicos que los de un taxi oficial". Mientras que los taxis de los pueblos, que están trabajando fuera de su zona permitida, "suelen pactar un precio por el trayecto. Tienen taxímetros pero no los utilizan", mantiene indignado el presidente de la asociación de taxistas.
Los lugares más frecuentes donde se acomodan los piratas suelen ser aquellos en los que hay un mayor tránsito de personas. La estación de Renfe y la estación de autobuses son dos de los recintos preferidos por estos transportes públicos. Pero también las zonas de botellón y las discotecas están llenas de taxis piratas. "Le ofrecen a los jóvenes llevarlos a las discotecas de los pueblos a un precio muy bajo". Los fines de semana el número de piratas que circulan por la capital se dispara "se aprovechan de que muchos no trabajamos para ofrecer su servicio, se acercan a las zonas de discotecas y clubs nocturnos para recoger clientes".
En cuanto a las medidas que existen para solucionar este problema Manuel Cebrián es tajante. "Se necesita un mayor control policial, que pidan la documentación en las estaciones y discotecas a las que acuden vehículos sospechosos de ser taxis piratas".
Por el momento la única solución que tienen los taxistas oficiales es llamar a la policía "pero cuando viene la policía el pirata ya se ha ido, no van a hacer un control verdadero hasta que no ocurra algo gordo".
Los taxistas saben que la solución es evidente: que los encargados de hacer que se cumplan las normativas hagan su trabajo, y sobre todo, que cuando llegue la denuncia a la Delegación de Transporte de la Junta de Andalucía siga su curso y no que vaya a la papelera. Estos trabajadores sufren las consecuencias de los taxis piratas en sus beneficios y no ven que la policía realice ningún control que evite el servicio de este tipo de vehículos.
El transporte pirata no es algo que se esté realizando exclusivamente por la crisis, desde hace tiempo los taxistas tienen esta competencia desleal por parte de otros compañeros de profesión o de ciudadanos que quieren tener ingresos extra. Son muchas las ciudades que no encuentran una solución efectiva para acabar con esta competencia desleal.
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