Teresa Ortega: "Me preocupa que haya personas que digan que el feminismo es un movimiento de odio"
La recién estrenada decana de la Facultad de Filosofía y Letras presenta su libro Hasta aquí hemos llegado
"Que los logros alcanzados no solo se mantengan, sino que continúen expandiéndose hasta lograr una verdadera igualdad", escribe Teresa Ortega en la última página de su nuevo libro, Hasta aquí hemos llegado. Desde el pasado mes de diciembre ocupa el cargo de decana de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Granada. Su bagaje en los estudios históricos le situaron ante el reto de recopilar en una misma obra la evolución de la doctrina antifeminista. El pasado jueves 26, Ortega, también catedrática de Historia Contemporánea, publicó su nuevo título, con el que pretende reivindicar todas las trabas que sufrió el movimiento feminista a lo largo de las décadas.
Pregunta.Una historia del antifeminismo en España. Ese es el subtítulo de la obra que acaba de publicar, pero ¿qué es el antifeminismo? ¿En qué se diferencia del machismo?
Respuesta.El machismo, el sexismo o la misoginia no son exactamente lo mismo que el antifeminismo. El machismo lo constituyen esas actitudes que encasillan a la mujer en según qué roles, la misoginia recoge todas aquellas salidas de tono o insultos explícitos hacia las mujeres y el sexismo es un sistema de ideas donde se plantean manifestaciones como que la mujer debe enfocarse en atraer al hombre. El antifeminismo hace referencia a un acto organizado, un marco ideológico y político que tiene como objetivo la defensa de un orden de género desigual entre hombres y mujeres.
P.¿Cómo se manifiesta el antifeminismo en la práctica?
R.El antifeminismo entraña el desarrollo de políticas que mantengan precisamente ese orden desigual, anulando todas aquellas medidas, leyes o derechos que alteren o pongan en peligro ese orden. Es un sistema estructural, mientras que lo otro son solo manifestaciones, que no tienen que ser consideradas antifeministas en muchos casos.
"El antifeminismo hace referencia a un acto organizado"
P.Es un campo académico muy concreto.
R.Sí, llegar a este punto de la investigación es cuestión de años. Yo empecé estudiado el Franquismo, las culturas conservadoras y los modelos históricos de género. Aun así, siempre ahondé en temas que tenían que ver con la maternidad, con la educación y con la represión femenina. Me di cuenta de que había un patrón histórico que se repetía: la reacción organizada contra el avance del feminismo. Por eso creí importante ponerlo en valor en un libro.
P.En el libro hace un recorrido histórico del antifeminismo en nuestro país. A nivel general, sin concretar en épocas, ¿qué claves destacaría de la obra?
R.Lo más importante es que el antifeminismo es algo persistente a lo largo del tiempo, no algo asociado a la contemporaneidad. El feminismo avanza, pero el antifeminismo no desaparece, se transforma. El antifeminismo siempre va a estar presente, aunque no siempre con el mismo rostro. En algún momento pudimos ver un antifeminismo que grita, que se basa en la destrucción de leyes y derechos. Hoy en día, en democracia, puede tener manifestaciones más sutiles. Algunos dicen que no quieren acabar con según que leyes igualitarias, pero luego no se dotan presupuestariamente. Y por último, el antifeminismo atraviesa tanto a la derecha como a la izquierda política.
P.Más allá de la intención investigadora, parece que existe una pretensión de llevar al lector a una reflexión...
R.Las investigaciones no son inocentes. Hay que replantearse, como ciudadanos y ciudadanas, muchas cosas que nos rodean. Tenemos una legislación avanzada, pero, sin embargo, vemos en las encuestas que sigue existiendo la brecha salarial, que los cargos de alta dirección siguen estando controlados por los hombres, la política sigue masculinizada...
P.El libro utiliza un lenguaje dócil y poco complejo. ¿Quería llegar a un público general?
R.El lenguaje es un matiz importante. Es un trabajo difícil llegar a un gran público, pero es la intención. Este libro interpela a la sociedad democrática y a todos aquellos que cuestionan si hoy en día estamos en la dirección correcta. Con esto, pongo de manifiesto unos peligros de los que no estamos libres ninguno actualmente.
"Hay que replantearse, como ciudadanos y ciudadanas, muchas cosas que nos rodean"
P.En cuanto a esa actualidad, tenemos muy próximo el 8M.
R.Precisamente creo que, para esta fecha, obras como esta pueden aportar contexto histórico y memoria. Memoria de la dificultad con la que las mujeres han conquistado derechos. Me preocupa que haya personas que digan que el feminismo es un movimiento de odio, contra la familia o contra los hombres. En absoluto. Les invito a echar un vistazo a la historia y a reflexionar sobre que no está todo resuelto. Siempre hay que estar atentos.
P.Desde hace dos meses es decana en la Facultad de Filosofía y Letras. ¿Cómo implementa todo esto a su misión en el cargo?
R.Trato de aplicar las lecciones que me ha dado mi investigación. Desde el Decanato ponemos en marcha medidas basadas en la igualdad, en la escucha, en la tolerancia y en el cuidado de todas las personas que forman la comunidad universitaria. Es cierto que en mi facultad se ha ido naturalizando progresivamente la igualdad. Es un ejemplo de diversidad. De hecho, yo soy la cuarta decana. Al contrario que en algunos centros, que todavía vemos celebraciones porque llega la primera decana.
P.Pero esas medidas también dependen de la respuesta del alumnado.
R.Yo puedo tener un programa, pero se basa en los consensos. Espero que el estudiantado, sea de grado o sea de máster, contribuya con sus planteamientos y propuestas a construir esa igualdad que necesitamos.
También te puede interesar