Investigación

La triple llave para abrir el cromosoma Y

  • Un equipo multidisciplinar del Genyo y la UGR desarrolla una nueva herramienta genética clave para los futuros avances en biomedicina

La triple llave para abrir el cromosoma Y La triple llave para abrir el cromosoma Y

La triple llave para abrir el cromosoma Y

Esto no ha sido el final. Ni mucho menos. María Jesús Álvarez y Luis Javier Martínez posan sonrientes junto a parte del equipo en la sede del Centro Genyo, muy cerca de uno de los polos científicos e de investigación más destacados de Andalucía. Acaban de publicar en una de las revistas de mayor impacto, Scientific Reports (Nature) los resultados de más de dos años de trabajo intenso en el laboratorio. Han dado con la clave para capturar y analizar el cromosoma Y, del que todavía no se ha logrado desarrollar la secuencia completa. ¿Por qué es noticia la publicación de este artículo? Álvarez destaca que esta revista es de libre acceso. Y de las más prestigiosas del mundo. O lo que es lo mismo, llega a cientos de científicos, que, ahora, pueden leer como en este edifio pulcro, gris, anguloso y sobrio del Genyo se ha dado con un avance clave para el desarrollo de nuevos estudios en el campo de la biomedicina. De hecho, ya están trabajando con otro grupo de la Universidad de Granada (UGR) para caracterizar alteraciones en un cromosoma con implicaciones en el desarrollo de tumores. Porque los cromosomas son clave para abordar enfermedades. Porque en genómica saber algo no es más que afrontar que queda mucho más por descubrir.

El joven equipo de investigadores de la Universidad de Granada (UGR) y el Centro Pfizer-Universidad de Granada-Junta de Andalucía de Genómica e Investigación Oncológica (Genyo) han dado un paso más en el desarrollo de herramientas para la investigación biomédica. Luis Javier Martínez destaca que el centro es lo suficientemente pequeño como para haber abordado una investigación muy compleja de forma multidisciplinar y lo suficientemente grande como para contar con el equipo -humano y técnico- que, precisamente, han permitido dar con este avance.

¿Y qué es lo que han hecho exactamente? Martínez, responsable de la Unidad de Genómica de Genyo, resume. "Toda la información genética está recogida en los cromosomas". Los machos llevan un cromosoma X y uno Y, y las hembras XX. El Y es mucho más pequeño del X. Además, por evolución, "tiene mucho ADN que no codifica nada y es difícil de leer". Sin embargo, conocer qué hay dentro de este cromosoma clave para abordar determinadas patologías hereditarias o problemas de salud como la esterilidad en varones, por poner dos ejemplos.

Ese era el reto, desencriptar el dichoso cromosoma Y. "Se había intentado su estudio, pero no había forma de abordarlo completo", recuerta Martínez. Lo que se ha hecho en Granada no ha sido discernir una única manera, sino que se han validado tres técnicas que -cada una a su manera- han permitido 'leer' el contenido. De forma llana, se han encontrado tres llaves. Cada una de ellas es capaz de abrir la misma caja. Pero con cada llave lo que aparece en el cofre es un objeto diferente. Como si a un cuerpo se le hiciera una radiografía, un análisis de sangre y un TAC. Cada prueba dará distintos resultados de un mismo sujeto.

Así, en el caso del reciente estudio desarrollado en los laboratorios del centro Genyo, no se trató sólo de capturar al cromosoma, también de "optimizar" esa técnica, indica María Jesús Álvarez, profesora del Departamento de Bioquímica y Biología Molecular III de la Universidad de Granada. Las tres técnicas son citometría de flujo, microdisección laser y captura por hibridación. En el laboratorio se ha comprobado que el método de hibridación es el que ha ofrecido un "mayor rendimiento" y ha sido el "más eficiente", según indica Álvarez.

"Lo más importante es que esta técnica se puede aplicar" a otros campos de investigación, otras enfermedades, señala por su parte Martínez. O el análisis de linajes. O en aspectos de la evolución humana. La diversidad de campos de aplicación será -es- tan amplia como la capacidad de los científicos de pensar en modos de desarrollarla.

El equipo que ha desarrollado la investigación destaca por su carácter multicisciplinar. Ha habido, destaca Martínez, "un trabajo conjunto de mucha gente especializada", en el que el investigador destaca el compañerismo. Pedro Carmona y Alejandro Rubio son los bioinformáticos encargados de descodificar la información que se extrajo del cromosoma; Olivia Santiago se ocupó de la citometría; Raquel Marreno de la microscopía; Belén Martínez, Ana Pérez y el propio Luis Javier Martínez del área de genómica; y, por último, María Jesús Álvarez, José Antonio Lorente y Cristina Martínez son los investigadores de la Universidad de Granada y Genyo que han apuntalado este avance en genómica.

"Gracias a la puesta a punto de estas técnicas, se abren nuevas perspectivas para los investigadores", se apuntó hace unos días en la nota de prensa distribuida por la UGR. Martínez lo corrobora de una forma más contundente. "Si no hacemos este tipo de estudios no se puede avanzar". Destaca que el trabajo desarrollado es "sobre todo, metodológico". No han hallado la cura a ninguna enfermedad, pero han dado con una clave que -en el futuro- permitirá dar con resultados tangibles. Por eso, esto no es el final.

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