Limpieza en la costa

El turismo genera una cuarta parte de la basura en las playas

  • El programa de seguimiento del Ministerio ‘barre’ durante seis años la playa de Carchuna para determinar el estado de la costa

Campaña para promocionar los ceniceros en las playas de Granada. Campaña para promocionar los ceniceros en las playas de Granada.

Campaña para promocionar los ceniceros en las playas de Granada. / Alba Feixas

El 26% de las basuras marinas de las que se ha podido determinar su origen en playas del Estrecho y Alborán tienen su origen en las actividades turísticas. Se trata de pajitas, cubiertos y platos de plástico, latas de bebida, palos de helado, envoltorios de chucherías y colillas, miles de colillas. Es una de las conclusiones del informe de la Secretaría de Medio Ambiente del Ministerio para la Transición Ecológica sobre los residuos marinos entre los años 2013 y 2018 y que desarrolló parte de los muestreos en la playa de Carchuna, en la provincia de Granada. Los resultados de los análisis en esta playa, junto con los de Bajamar (Málaga) y Balerma (Almería), configuran las conclusiones para la demarcación del Estrecho yAlborán y se enlazan con el informe sobre la presencia de microplásticos, que determina la existencia de este residuo en la playa de Las Azucenas, en Motril.

En estas tres playas analizadas dentro del programa de seguimiento de basuras marinas se realizaron un total de 72 muestreos en las anualidades que van desde 2013 y 2018, a razón de cuatro por año. Cada muestreo fue doble: primero sobre 100 metros de tramo de playa –en los que se recogieron todos los objetos visibles– y en una segunda inspección, de un kilómetro, en la que sólo se tomaron los restos de más de 50 centímetros.

En los tres puntos de la demarcación analizados se recogieron 25.277 objetos de 2013 a 2018

En estos 72 muestreos se detectaron, según el informe, 25.277 objetos. El promedio de objetos por campaña y playa es de 114 para Carchuna, lo que supone 8.208 objetos en seis años. Balerma se lleva una media de 837 restos por campaña y Bajamar, 102. El texto apostilla que estos datos “no son indicadores de la calidad ambiental, estética de las playas o condiciones higiénico-sanitarias de las aguas de baño”. Eso depende de otras administraciones. Según el informe de aguas de baño marítima de la primera quincena de julio de 2019 –de la Consejería de Salud y Familias–, tanto en La Perla como en Punta Lance el agua tiene la calificación de “apta” y no se han registrado incidencias.

No todos los años que recoge la campaña tuvieron los mismos registros. Si en 2013 se contabilizaron 1.958 objetos entre las tres playas muestreadas, en 2018 fueron 7.181. “La abundancia de basuras marinas en la demarcación marina Estrecho y Alborán muestra una tendencia creciente en la serie temporal”, concluye el documento, que explica que los “fragmentos no identificables de menos de 2,5 centímetros, cabitos y cuerdas de diámetro menor de un centímetro, las tapas, tapones y corchos de plástico y los bastoncillo de algodón se encuentran entre los cinco objetos más frecuentes y todos ellos muestran una tendencia creciente”.

El documento justifica que el “el buen estado ambiental” de la demarcación analizada “requiere que la cantidad de basura marina, incluyendo sus productos de degradación, en la costa y en el medio marino, disminuya”. Sin embargo, con los datos en la mano, el documento de la Secretaría de Estado apunta que “no se observa disminución de la abundancia total de basuras marinas en la serie temporal 2013-2018”.Con este razonamiento se concluye que “no se alcanza el buen estado ambiental” al que se aspira.

Las colillas se consideran papel, aunque su composición es mixta

Tras los seis años de estudio se ha determinado que los objetos de plástico “son los más frecuentes y suponen el 70% del total”. Se han contabilizado 17.701 en las distintas campañas desarrolladas. Después aparecen los restos de papel y cartón (12,5%), los residuos higiénico sanitarios (7%) y restos de metal (4,8%). La abundancia de restos de papel y cartón se debe, arguye el documento, a los filtros de cigarrillos, que “se clasifican en esta categoría, a pesar de que su composición es mixta” y de que los componentes que no son papel son los que más tardan en desaparecer. También se han contabilizado 97 objetos de vidrio; 22 bolsas con heces; 445 restos de ropa; o 30 residuos médicos.

En cuanto al origen, se determina que las basuras marinas de origen desconocido o que se “corresponden a más de una fuente” son las que predominan (48%). De las que tienen origen conocido, se indica que “la mayor parte” proceden de las actividades turísticas (26%). Detrás se sitúa el transporte marítimo o navegación (18%), y es “mucho más escaso el impacto de los resultados procedentes de instalaciones sanitarias” –un 7%– o “actividades pesqueras (1%).

El documento indica, en su justificación, que “las basuras marinas no son sólo un problema estético, sino que además de generar un importante impacto socioeconómico, amenazan la salud y la seguridad humanas y producen efectos negativos sobre los organismos y los hábitats marinos”. “ Además, las basuras marinas pueden dañar o degradar los hábitats y aumentar el riesgo de transferencia de especies exóticas. La ingestión de microplásticos es también motivo de preocupación, ya que puede proporcionar una vía para la introducción de contaminantes en la cadena trófica”, apunta el documento.

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