La Universidad de Granada, con quinientos años y sin demasiados achaques
La institución ha sido clave en toda su historia a la hora de reclamar libertades y apostar por la democracia
La Capilla Real, tumba de reyes, Aula Regia y testimonio ‘vivo’ del cambio de una época
A ver. La historia, más o menos, es la siguiente. Hace ahora 500 años, en 1526, viene a Granada el emperador Carlos V con su flamante esposa Isabel de Portugal. Los recién casados estuvieron en la capital de la Alhambra seis meses, tiempo en el que el emperador le apretó las tuercas a los moriscos para que fueran abandonando sus costumbres musulmanas y se aclimataran a la nueva situación cristiana. El emperador les dio un ultimátum, pero los moriscos le ofrecieron 80.000 ducados, que era un pastón, para que aquel les dejara continuar con sus costumbres. Carlos V, que estaba canino y necesitado de dinero para sostener a su imperio, les otorgó una moratoria antes de aplicar medidas más duras. Poderoso don Dinero. Fue entonces cuando el monarca español dicta una cédula por la que se crea la Universidad de Granada. Pero las cosas de palacio van despacio y no sería hasta 1531 cuando el papa Clemente VII emite la bula confirmando la creación de la institución que, dicho sea de paso, nació con una clara vocación misionera destinada a acelerar el proceso integrador de la minoría morisca. La leyenda que se puso en su fachada de la Curia, donde estuvo la segunda sede, lo dejaba claro: "Esta Universidad fue fundada para ahuyentar las tinieblas de los infieles, por mandato del cristianísimo Carlos, siempre augusto, Rey de las Españas, con trabajo e industria del ilustrísimo y reverendísimo don Gaspar de Ávalos, arzobispo de Granada, en el año del nacimiento de nuestro Señor Jesucristo de 1532". Por supuesto se nombra al mencionado arzobispo de Granada patrono y administrador general, pues de lo que se trataba era de la propagación “del culto del nombre divino y de la fe católica”, según se decía en el acta fundacional. En ella se concedían los mismos privilegios y exenciones que las universidades de Bolonia, París, Salamanca y Alcalá, que llevaban muchos años funcionando.
Este año 2026 pues, al cumplirse los 500 años justos de aquella iniciativa de Carlos V, la Universidad está preparando un amplio programa para celebrar el quinto centenario. Hoy Granada no se concibe sin su Universidad, que está incrustada a base de siglos y de sabiduría en el ADN de la ciudad.
En los primeros cien años funcionaron cinco facultades: Teología, Leyes, Cánones, Medicina y Artes. Pero la fuerte dependencia del arzobispo y el poco presupuesto que se les asignaba, no favorecían su crecimiento. El siglo XVII fue un poco mejor gracias a la creación de nuevas cátedras y la aportación económica del cura de San Cecilio Juan Crespo Marmolejo, que aportó nada más y nada menos 6.500 ducados para la refundación de la Universidad. Es una incógnita saber de dónde sacó el cura tanto dinero. En ese tiempo tampoco la enseñanza era como para tirar cohetes. Los profesores dictaban sus clases y los alumnos superaban los cursos con unos meros certificados de asistencia. Ni había matriculaciones.
En el siglo XVIII ya se fijó un horario que se aplicaría con rigor. En 1776 se aprobó un nuevo plan de estudio que sería muy innovador para la época. Comenzaron a funcionar los exámenes: aquel que estudiaba pasaba a otro curso. Se modernizaron los contenidos de las enseñanzas y se establecieron las cátedras de Física, Griego, Hebreo, Derecho Natural y de gentes y Medicina clínica. En este siglo se creó el jardín Botánico que hay junto a la Facultad de Derecho. Eso fue unos años después de la expulsión de los Jesuitas de España y de la incautación de todos sus bienes, que trajo como consecuencia que la Universidad se apropiara del Colegio de San Pablo, que pertenecía a dicha orden, para convertirlo en su nueva sede. Con este lote entraba la biblioteca, con más de 30.000 volúmenes.
Carácter reivindicativo
La Universidad de Granada ha tenido a lo largo de su historia un gran protagonismo a la hora de luchar por las libertades y a favor de la democracia. Durante los siglos XIX y XX la institución se ponen las pilas para contribuir al desarrollo de la sociedad. En 1884 los estudiantes de Granada se movilizaron en apoyo de la libertad de cátedra (el Estado había centralizado toda la instrucción pública) y en 1919 profesores y estudiantes se alían con los trabajadores para organizar una importante protesta por las condiciones de vida y la corrupción generalizada del régimen de la Restauración (1875-1923). Igualmente, la mayoría de los estudiantes y profesores de la Universidad apostaron por la democracia con la proclamación de la II República en 1931.
La Universidad pagó con sangre el apoyo a la democracia tras el golpe de Estado protagonizado por Francisco Franco. El rector Salvador Vilar Hernández y varios profesores fueron fusilados en las tapias del cementerio. También sufrieron represión muchos estudiantes que se habían destacado por su defensa de la República y en contra de la dictadura. Sería interminable la lista, igual que los profesores o intelectuales relacionados con la Universidad que tuvieron que exiliarse. Años duros en los que desapareció la libertad de pensamiento y el conocimiento crítico.
En la década de los 60 del siglo pasado hubo un gran aumento del estudiantado. A la Universidad llega una generación que empieza a ver que hay que cambiar las cosas. La lucha desde la Universidad contra el franquismo se hizo muy patente en los últimos años del dictador y ya en la democracia muchos de los jóvenes profesores formaron parte de los partidos políticos. Llega a la institución la descentralización y la autonomía universitaria.
Los años noventa fueron los de la expansión. España está ya en la Unión Europea e infinidad de estudiantes de toda Europa eligen para su Erasmus Granada, famosa por su vida nocturna y ambiente estudiantil. En varias listas de instituciones educativas aparece la Universidad de Granada entre las 300 mejores de todo el mundo. En alguna ocasión ha sido elegida como mejor ciudad universitaria de España. Y otra cosa, está claro que la economía de la provincia pasa por los beneficios económicos y sociales vinculados a la Universidad. Es la empresa principal de Granada. Bienvenida sea esa magna celebración de su quinto centenario.
Temas relacionados
No hay comentarios