Granada CF-Athletic

Luto y más silencio del habitual en el templo rojiblanco

Camiseta de homenaje al fallecido en su silla de abonado en el estadio

Camiseta de homenaje al fallecido en su silla de abonado en el estadio / Antonio L. Juárez / PHOTOGRAPHERSSPORTS (Granada)

Luto y más silencio de lo habitual para tratarse de un partido y un estadio de fútbol. El encuentro que nunca se tenía que haber disputado se jugó en el Nuevo Los Cármenes un día después de que Antonio Trujillo perdiera la vida de forma trágica y dramática en el coliseo rojiblanco, en un estadio que ya nunca volverá a ser el mismo y que siempre le recordará.

El partido que nunca se tenía que haber reanudado un día después del percance sirvió para homenajear al abonado de Salobreña fallecido, para demostrar que permanecerá por los siglos de los siglos en la memoria del colectivo rojiblanco.

El club tuvo dos emotivos detalles con él antes del choque. Por un lado colocó en el asiento que ocupaba en el sector medio de la zona de Preferencia una camiseta con su nombre y su número de abonado, el 892, puesto que llevaba más de una década de socio.

Además, en la hoja de alineaciones que siempre se lanza a través de redes sociales antes del partido se exponía el once titular del Granada y, finalizando el mismo, Antonio con el número 892 como recuerdo.

Los actos de homenaje se multiplicaron antes del partido. Alrededor de media hora antes subieron hasta la localidad que ocupaba este abonado los capitanes de los equipos, Víctor Díaz e Iker Muniain, para depositar en la misma un ramo de flores.

Todos los jugadores portaron un brazalete negro, los rojiblancos saltaron al campo con una camiseta que llevaba la inscripción ‘Antonio DEP’, mientras que como era de esperar se guardó un emotivísimo minuto de silencio.

El antes y el durante

Ya desde horas antes del choque se veía que no iba a ser un partido más. Mucho menos bullicio del habitual, apenas aficionados esperando al bus del equipo, ni un cántico más alto que otro en los alrededores del estadio. Mucho más silencio del normal, un lunes negro, un lunes de luto.

De poco importó que hicieran falta 16 partidos y dos entrenadores para que el Granada saliera de inicio con un triángulo en la medular formado por Sergio Ruiz, Gumbau y Gonzalo Villar.

Tampoco tenía trascendencia que Medina cometa el error de colocar a Uzuni partiendo desde banda, lo que invalida esa posición para el ataque y la defensa con el consiguiente perjuicio que conlleva para el equipo.

Ni siquiera que los dos equipos decidieran repetir los onces iniciales del domingo para la reanudación desde el minuto 17, pese a que podían haber realizado cambios en los mismos incluyendo a cualquier jugador que estuviera en la convocatoria.

El fútbol, en cierta medida, daba casi igual. Lo importante este lunes para todos era homenajear a Antonio.

 

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