La trituradora china del Granada CF: 4 directores generales, 7 responsables deportivos y 11 entrenadores en 6 años

Granada CF

La propiedad oriental, pese a la prolongada estancia del exitoso trío formado por Diego Martínez, Fran Sánchez y Antonio Fernández Monterrubio, es una devoradora de dirigentes y técnicos desde su llegada al club

Sophia Yang, este jueves en la presentación de Rodríguez y García Amado
Sophia Yang, este jueves en la presentación de Rodríguez y García Amado / Photographerssports

Contaba Diego Martínez de forma anecdótica tras su llegada a Granada CF que cuando informó a sus amigos que se iba a enrolar en el club rojiblanco no se lo recomendaron, aludiendo a que el banquillo nazarí era poco menos que una máquina de devorar entrenadores.

Llevaban razón los amigos del gallego, aunque este no les hizo caso y le fue bastante bien, hasta el punto de hacer historia con un Granada al que llegó a las más altas cosas de su historia, algunas de ellas inimaginables hasta para el más optimista.

Pese a que Diego estuvo tres temporadas al frente del equipo, que son la mitad de las seis que lleva ya como propietario del Granada el conglomerado empresarial chino DDMC, la etapa de los dueños orientales se ha caracterizado hasta ahora por la inestabilidad del empleo, por el poco tiempo que duran en sus cargos los responsables deportivos del club.

Diego Martínez lideró al Granada durante tres campañas, mientras que en las otras tres pasaron por el banco rojiblanco hasta diez preparadores diferentes, récord que ni el fallecido Jesús Gil en sus mejores tiempos de ‘cortacabezas’ sería capaz de igualar.

Desafortunadamente, el cambio de técnico es algo habitual en el mundo del fútbol, por lo que los vaivenes, Diego aparte, a la hora de encontrar entrenador de la propiedad china es algo que no extraña si se mira a otros lares. El Valencia, también con capital asiático al mando de las operaciones, es un buen ejemplo.

Lo que sí extraña más, y confirma a DDMC o quien sea que mande en el Granada, como una trituradora de responsables deportivos, es la facilidad con la que en los seis años que llevan al frente han cambiado también de director general y de director deportivo.

Los continuos relevos en estas dos figuras, claves en el organigrama de un club y que por costumbre suelen ser mucho menos volátiles que la de los entrenadores, sí que ratifican lo difícil que es tener continuidad en los cargos de máxima responsabilidad en el Granada.

Y eso que aquí también hay salvedades que confirman la regla, excepciones llamadas Antonio Fernández Monterrubio en la dirección deportiva, con cuatro campañas en el cargo, y Fran Sánchez en la dirección deportiva, con dos y pico en el cargo, aunque con presencia desde antes en la entidad.

Pese a eso, el Granada de DDMC ya acumula cuatro directores generales y siete responsables deportivos. Una barbaridad. Uniendo los tres cargos, y teniendo en cuenta que el peculiar Tony Adams fue capaz de pasar por dos de ellos, salen 21 personas distintas en seis años. Lo dicho, una auténtica trituradora humana.

Los precedentes

Criticaban muchos lo difícil que era tener continuidad en el banquillo del Granada en la época de Quique Pina y Gino Pozzo, exitosa en líneas generales al pasar de Segunda B a estabilizarse en Primera.

Cierto es que fueron varios los técnicos que pasaron por el club en esa época y que sólo Fabri tuvo cierta continuidad, en buena medida por sus dos ascensos seguidos, pero en esos años el director deportivo siempre era el mismo y ni había director general ni se le necesitaba.

Juan Carlos Cordero, con unos resultados evidentes que están fuera de toda duda, fue durante años el máximo responsable deportivo del club a nivel de despachos, mientras que la dirección general la llevaba directamente Pina con sus principales lugartenientes, sobre todo un David Navarro que ocupaba el cargo de gerente deportivo.

Jiang Lizhang, ex presidente del Granada CF
Jiang Lizhang, ex presidente del Granada CF / Archivo

Vendieron el club Pina y Pozo, y comenzó el espectáculo oriental. El contador de personas empezó a coger una velocidad frenética, ritmo que desgraciadamente continúa aumentando sin parar a día de hoy.

Sergi Vieta, que procedía de Mediapro, fue el elegido bajo el paraguas de Media Base Sport, manos en las que se apoyó el ínclito Jiang Lizhang y que trajeron muchas penas y escasas alegrías.

De hecho, Vieta hizo las maletas de vuelta a tierras catalanas al año escaso de estar aquí. Descendió el Granada a Segunda y el encargado de apretar el cinturón y, a la vez, organizarlo todo de la mejor forma para devolver al plantel a Primera fue Antonio Fernández Monterrubio.

Curiosamente fue el dirigente o técnico de todos los que pasaron o han llegado en estos seis años a la entidad que más tiempo permaneció en la misma y el que peor salió de ella, y no por culpa de él sino de los que decidieron prescindir de sus servicios, una medida que el paso del tiempo convierte en cada vez más incomprensible.

Con Patricia Rodríguez, la sustituta de Monterrubio, ocurrió lo mismo que con Vieta. Un año aquí y adiós muy buenas, después de una gestión que ha dejado muchísimo que desear.

El cuarto director general del Granada de la era china del club, y por ahora el último es Alfredo García Amado, un recién llegado y que, esperemos, ojalá duré lo mismo o más que Monterrubio y no sea tan fugaz como Vieta o Rodríguez. Sería una buena noticia para el Granada.

Sí que es destacable, y no escapa a nadie, que Sergi, Patricia y Alfredo coinciden en ser dirigentes que tienen una muy buena relación con LaLiga, lo que evidencia el aroma a influencia de la Patronal sobre la propiedad del Granada que se destila en el mundillo futbolístico español.

Igual de mal que a Sergi Vieta como director general le fue en ese primer año de Jiang Lizhang a Javier Torralbo ‘Piru’ como director deportivo. Antes de que concluyera el curso, el presidente chino ya había cambiado de asesores y se había encomendado a Tony Adams para marcar los designios deportivos del club.

La siguiente campaña llegó Manolo Salvador para ocupar el cargo vacante de director deportivo. Ocurrió algo parecido a lo del curso anterior. Al no funcionar las cosas, el excéntrico Jiang buscó ayuda externa, en este caso en Antonio Cordón.

La lista interminable

El reputado Antonio Cordón no estuvo vinculado de forma directa en ningún momento al Granada, pero sí que marcó sus designios, y casi siempre de forma acertada, desde los despachos. De hecho, fue quien firmó a Diego Martínez.

Cuando se marchó Cordón dio un paso adelante Fran Sánchez, que ya estaba en la secretaría técnica del club y se convirtió de forma oficial en director deportivo del mismo. A la quinta llegó la estabilidad, con el bastetano asentado y teniendo éxito.

Pero se fue, tras Monterrubio y Diego, dando paso a Pep Boada, que duró lo mismo que Patricia. Y ahora, el séptimo es Nico Rodríguez, que acaba de aterrizar y tiene por delante un verano como para no aburrirse.

Lo de los entrenadores hay que resumirlo, porque además es casi por todos conocido. En la primera campaña, cuatro: Paco Jémez, Luis Planagumá, Lucas Alcaraz y Tony Adams.

En la segunda, tres: José Luis Oltra, Pedro Morilla y Miguel Ángel Portugal. Y de la tercera a la quinta sólo uno: Diego Martínez. No fueron capaces de retenerle y volvió el lío.

Tras preparadores más en la campaña recién finalizada: Robert Moreno, Rubén Torrecilla y Aitor Karanka. Y lo mismo la próxima semana el duodécimo de la trituradora china del Granada.

Sea el que sea intentará que su estancia en la entidad sea como la de Diego y no como la de los otros diez. En sus manos va a estar ahora la suerte del granadinismo. También en las de Nico Rodríguez y Alfredo García Amaro. Ojalá que la lista no siga aumentando a corto plazo.

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