Granada CF

El Granada CF, con la ventaja de competir sin presión

  • La tranquilidad que aporta la clasificación es un factor más para un equipo con ganas de superarse

  • El conjunto rojiblanco ha terminado insatisfecho tras empatar ante grandes rivales como Betis y Valencia

La retaguardia rojiblanca celebra uno de los triunfos conseguidos tras el parón La retaguardia rojiblanca celebra uno de los triunfos conseguidos tras el parón

La retaguardia rojiblanca celebra uno de los triunfos conseguidos tras el parón / Antonio L. Juárez/Photographerssports

En el deporte el aspecto mental juega un papel fundamental. El cuerpo es quien ejecuta, pero al fin y al cabo la que manda es la cabeza. El Granada CF salió de la cuarentena con la tranquilidad de no tener que convivir con la presión desde el primer día. La calma total llegó con la permanencia matemática, aunque es evidente que el conjunto rojiblanco no se ha visto en ningún momento con el agua al cuello. El cuadro de Diego Martínez no ha mostrado signos de relación, pero sí de la ambición de quien no tiene nada que perder. El equipo nunca ha sido de medias tintas, pero eso puede verse acrecentado en las cuatro fechas que restan de Liga Santander.

El Granada CF no tiene tanta necesidad de puntos como otros porque se lo ha ganado en el campo”, declaró Diego Martínez en la previa del encuentro ante el Alavés. El técnico gallego destaca por su cautela, pero lo cierto es que el bloque rojiblanco no ha tenido que vivir esta campaña el drama de la lucha por la permanencia en el tramo final de campaña. La paz que aporta la lejanía con las últimas posiciones de la tabla se nota sobre el terreno de juego.

En ocasiones se tiende a guardar la ropa cuando un equipo tiene necesidad de puntuar, pero a este Granada le gusta nadar. El conjunto nazarí, con ocho duelos acabados en tablas, es de los equipos que menos empatan en LaLiga Santander, ya que sólo cinco equipos han empatado menos choques. El Valladolid, uno de los contendientes principales del Granada por la salvación, lidera esta estadística con 15 empates. La Real Sociedad, el rival de esta semana, salió de Los Cármenes con tres puntos en una de las muchas ocasiones en las que el Granada ha peleado por pelear por los tres puntos tras igualar un primer tanto en contra.

El cuadro rojiblanco salió descontento con el 2-2 del Benito Villamarín tras dominar el marcador buena parte de la contienda. La ambición ante el Villarreal fue la misma de siempre, pero no se consiguió ningún botín. Lo más meritorio del Granada es que siempre deja algo positivo que rescatar de sus compromisos, incluso cuando cae derrotado.

Los movimientos de Diego Martínez son una buena muestra de que su conjunto desea aspirar a lo máximo posible, ya sea lograr una puntuación extraordinaria o un billete para la próxima edición de la Europa League. Ante el Eibar, el entrenador vigués introdujo a Soldado en el descanso por Yan Eteki, la pieza más defensiva del centro del campo. El Granada igualó aquel choque con un testarazo del valenciano, pero la intención era ir a por los tres puntos. Kike García hizo que aquel día saliese cruz en la moneda, pero ante el Valencia se volvió a ver que el hambre del Granada no se sacia con un punto.

Las modificaciones de Diego Martínez en algunos choques reflejan su ambición

El esquema rojiblanco de inicio ante los ches fue con cinco defensas, pero por momentos llegó a parecer que era con cinco delanteros, pues la ofensiva sobre la meta de Jasper Cillessen fue considerable. Las órdenes desde el banquillo volvieron a ser toda una declaración de intenciones. Con 1-1 en el marcador, Diego Martínez retiró a Yan Eteki para dar entrada al talento de Fede Vico, que a la postre anotó el tanto de la igualada. Que un equipo ascendido no se conforme con un empate ante todo un Valencia habla mucho del afán de superación que mueve al Granada. La gran ofensiva rojiblanca ante el cuadro dirigido por Voro acabó con 17 disparos locales por 4 de los visitantes, pero la victoria se escapó.

El partido ante la Real Sociedad promete espectáculo. El conjunto granadinista jugará en San Sebastián ante uno de los mejores equipos del curso en España con la posibilidad de volver a casa con un sólo punto de diferencia con la séptima plaza de la tabla. Los txuri-urdin destacan por practicar un juego ofensivo y alegre, pero eso tiene sus consecuencias en la retaguardia. El bloque de Imanol Alguacil ha encajado gol en todos sus compromisos desde la vuelta de la competición, por lo que no es descabellado pensar que los dos contendientes saldrán al tapete del Reale Arena con el convencimiento de poder meter mano a su rival.

La posibilidad de jugar sin tener que mirar resultados ajenos es un lujo que la afición rojiblanca debe valorar. El corazón de los seguidores del Granada terminó muy maltrecho de la última etapa de la entidad en Primera División, por lo que se agradece un poco de tranquilidad. La única pena para la afición nazarí en este atípico final de campaña es no poder acudir a Los Cármenes a disfrutar, pues en tiempos pasados no tan lejanos se acudía a la instalación del Zaidín a sufrir.

El descaro de ir a por todas siempre es un tramo final de temporada en Primera División es algo que pocos recién ascendidos a la categoría pueden hacer. El panorama futbolístico es, como poco, cambiante, algo que sabe de primera mano Diego Martínez, que acostumbra a decir que lo que ha conseguido este Granada es extraordinario.

El equipo rojiblanco, que encarriló tres permanencias en el estadio de Anoeta en aquellos años de sufrimiento, ahora puede permitirse la licencia de salir a competir para soñar con jugar en Europa por primera vez en su historia. Como dice la canción de Presuntos Implicados: "cómo hemos cambiado".

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