Análisis Granada CF | Portería y Defensa Los grandes pilares del éxito del Granada CF

  • Los rojiblancos alcanzan el ascenso con la portería menos goleada y el meta con mejores registros. La versatilidad de jugadores como Víctor Díaz y Quini, claves.

Germán mostró una gran seguridad durante toda la temporada. Germán mostró una gran seguridad durante toda la temporada.

Germán mostró una gran seguridad durante toda la temporada. / Agencia LOF

Dos son los nombres que resaltan sobremanera dentro del análisis que abrimos de la plantilla del éxito rojiblanco. Ambos han sido los encargados de ofrecer la máxima seguridad defensiva al equipo menos goleado de la Liga 1|2|3, pese a que a comienzos de temporada pocos confiaban en la fiabilidad de futbolistas que meses antes habían sido inservibles para los técnicos que habían regido los destinos deportivos, tanto en la última temporada en la máxima categoría, como en la primera en Segunda División. Los nombres de éstos dos destacados son Rui Silva, portero menos goleado de la categoría con sólo 27 goles encajados en 40 partidos disputados, y Germán Sánchez, jugador de campo con más minutos y mejor rendimiento.

Mismas mimbres...

Porque los precedentes negativos en el apartado defensivo fueron la principal preocupación de Diego Martínez a su llegada al Nuevo Los Cármenes el pasado verano, cuya única intención fue construir su proyecto desde la línea de atrás, pese a que las posibilidades del club eran bastante reducidas en el mercado.

Germán fue el único central con el que contó el técnico gallego hasta la llegada de José Antonio Martínez a finales de julio en calidad de cedido desde Eibar, y tras las salidas de Saunier (con parte de la pretemparada realizada) y Menosse. Pablo Vázquez completó la línea, pese a no contar con minutos en Liga; aunque la principal virtud del equipo rojiblanco quedó patente desde el arranque de temporada: la versatilidad de todos los futbolistas, siendo Víctor Díaz el encargado de actuar en el eje de la zaga junto al gaditano en las tres primeras jornadas.

Y es que la confianza del técnico rojiblanco en su pareja de centrales a la que mayor rendimiento ha sido capaz de sacar no comenzó hasta el 9 de septiembre en el Francisco de la Hera de Extremadura, cuando Germán y Martínez estrenaron la dupla. En los laterales, Álex Martínez fue un fijo en el lateral zurdo hasta su grave lesión en diciembre, mientras que Quini fue el tercer nombre destacado, arrancando la competición en el lateral diestro y siendo clave en la izquierda para cubrir la baja de su compañero.

Forzados bajo palos

En la portería, el club apostó por la juventud de Rui Silva, quien con temporada y media en Granada apenas había contado con oportunidades. Y es que desde la dirección deportiva se tuvieron que ‘apretar el cinturón’ por la falta del dinero procedente de la televisión y el fondo del descenso. Eso obligó a tomar la decisión de forzar la salida de Javi Varas, uno de los refuerzos más importantes de la primera campaña en Segunda, pero cuyo rendimiento puso en duda su permanencia en la plantilla dada la ficha que ‘quitaba’ para fortalecer el resto de las posiciones en el campo. El club forzó al sevillano a buscar una salida, algo que no alcanzó, por lo que tuvieron que acordar la marcha tras el cierre del mercado, inmersos ya en el mes de septiembre.

Rui Silva alcanzó el premio Zamora con la camiseta del Granada CF Rui Silva alcanzó el premio Zamora con la camiseta del Granada CF

Rui Silva alcanzó el premio Zamora con la camiseta del Granada CF / Málaga Hoy

Con la duda sobre el rendimiento que pudiera dar Silva, Aarón ocupó lugar en el banquillo tras el buen rendimiento ofrecido en Segunda División B con el filial rojiblanco. El paso de las jornadas puso en valor la decisión tomada, pero éste fue el primer riesgo de los muchos que tomaron dirección deportiva y banquillo, y que tanto ha recordado Diego Martínez durante los actos de celebraciones con sus declaraciones sobre “lo mal” que lo pasaron durante el verano.

El luso ha sido clave en la temporada del éxito, no sólo por sus 18 porterías imbatidas, sino por intervenciones de mérito que sostuvieron al equipo en partidos importantes, tanto en Los Cármenes como visitantes.

Pasito a pasito

El lema que partió del vestuario también nació desde la portería y la defensa. Y es que los rojiblancos fueron creciendo con el paso de las jornadas. A los 12 puntos de 15 posibles con los que se inició la competición, se unieron los sólo dos goles recibidos en los cinco primeros encuentros; sólo rotos por la derrota cosechada en Riazor frente al Deportivo (2-1) a finales del mes de septiembre.

El paso de las jornadas dejó con claridad una línea de cuatro conformada por Víctor Díaz, Germán, Martínez y Álex Martínez, que repetía jornada tras jornada hasta inicios de diciembre. Además, la aportación de la defensa también llegó hasta la línea de ataque, logrando puntos en los partidos llamados clave para estar arriba ante equipos de la zona baja: Reus (Víctor Díaz) y Rayo Majadahonda (Martínez y Germán).

El segundo riesgo con el que corrió el banquillo fue la falta de relevos a los centrales. El entrenador tan sólo dio minutos a Pablo Vázquez en Copa del Rey, pero en Liga sus opciones fueron nulas, lo que provocó su salida en calidad de cedido a la Cultural Leonesa en el mercado de invierno. Los cambios de sistema y las bajas fueron cubiertas por la veteranía y saber estar de Víctor Díaz.

Bernardo

El mes de enero trajo la llegada de otro viejo conocido por Diego Martínez en su etapa en el Sevilla FC. Bernardo reforzó la defensa tras su desvinculación del Lugo y tuvo su primera oportunidad recién aterrizado frente al Elche y un duro hueso como Sory Kaba, quien no pudo superar a la defensa rojiblanca. El cordobés cumplió con el cometido de cubrir las bajas de los dos claros titulares en momentos puntuales. De hecho, conformó la línea defensiva junto a Germán en los dos últimos choques importantes ante Cádiz (tras la lesión de Martínez) y Mallorca; además de finalizar la competición en casa frente al Alcorcón, donde se estrenó además como goleador.

Uno de los factores más destacados por todo el vestuario al finalizar la competición fue la implicación de Bernardo en el trabajo del equipo, pese a ser un jugador llegado de un club donde era titular indiscutible a otro vestuario donde su aportación era totalmente distinta. Su factor humano se resumió al acordarse del jugador que le dejó su ficha en el mes de enero, pese a ni haber coincidido con él en el Nuevo Los Cármenes.

Con cinco

Las necesidades tácticas durante la temporada obligaron a tirar de línea de tres centrales en algunos momentos de los 90 minutos de partido. Sin salirse de su habitual línea de cuatro atrás, Martínez sí introdujo a cinco con dos laterales de largo recorrido, siendo Víctor Díaz el encargado de compartir trabajo en el centro y retrasando la posición de un hombre de banda, quien podría entrar también en la valoración defensiva.

El hombre más utilizado en éste apartado y quizás un descubrimiento del técnico gallego fue Alejandro Pozo, quien amplió de esta forma su currículo de cara al futuro. Martínez quiso recuperar para la causa a un jugador que tuvo un gran bache a mitad de temporada, también afectado por las lesiones, pero que logró enchufarse en la recta final de la competición para poner toda su genialidad al servicio del equipo.

La oportunidad también fue para Adri Castellano, quien se ganó en pretemporada un dorsal de la primera plantilla tras subir desde el filial, pero cuyo dudoso rendimiento en Copa del Rey en el único partido frente al Elche le dejó sin mayores oportunidades hasta la baja de Álex Martínez. El zurdo cordobés llegó a actuar en seis partidos ligueros desde su debut en La Rosaleda.

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