Almed recupera 70 años después las memorias de Isabel Oyarzábal
La diplomática malagueña publicó en Nueva York 'Hambre de libertad', un libro que nunca se ha leído en castellano
Isabel Oyarzábal no llegó a conocer el final de la dictadura española. Murió antes en México, en 1974, después de haber gritado a los cuatro vientos "su hambre de vida, de compromiso y de libertad". Malagueña de familia burguesa, viajó primero a Madrid por su vocación de actriz pero su verdadera conquista personal comenzó como corresponsal para revistas y periódicos ingleses. Fue ahí cuando empezó a mirar a España desde fuera. Vivió después en Suecia, donde se convirtió en la primera mujer embajadora de este país. Y publicó en Estados Unidos Hambre de libertad, sus memorias desde la niñez a los años cuarenta: una obra donde contaba su trayectoria profesional y que hoy es un testimonio esencial del primer tercio de siglo y, sobre todo, de la Guerra Civil. Periódicos como el New York Times dedicaron amplias reseñas al libro de quien fuera la voz de la República en el extranjero. Aquí, sin embargo, su nombre cayó en el olvido.
La Casa de los Tiros acogió ayer la presentación de este sobrecogedor "grito de impotencia", una obra editada por Almed y el Centro Cultural Generación del 27, que se podrá leer en español por primera vez 70 años después de su publicación.
La poeta Aurora Luque, quien ha escrito el prólogo de esta edición, no oculta la fascinación que siente por la personalidad de Oyarzábal. La descubrió hace tan sólo dos años pero afirma que su nombre debería recordarse al lado de otros tantos como María Zambrano, Victoria Kent o Clara Campoamor, puesto que su lucha y el valor documental de su obra son aportaciones importantísimas para la historia. "Ella cuenta en este libro cómo vive la guerra en Suecia y en Finlandia, donde sufre y ve cómo las democracias occidentales se inhiben y, por el pacto de no intervención, dejan que España caiga en manos de quien cae". Por eso, Hambre de libertad era "una denuncia de la falta de ayuda internacional". Contaba en el libro "cómo se estaba perdiendo la guerra por la falta de equilibrio militar entre las partes y cómo los ideales de la República también se perdían".
Periodista, escritora, actriz y diplomática, la guerra acabó con un destino que Oyarzábal había construido por sí misma. Este libro ofrece la oportunidad de recuperar su apasionante vida, desde sus veranos en Alhaurín, la hipocresía que suponía para ella estudiar en un colegio de monjas o la forma en que se tomó su primera vocación de actriz. Fundadora de uno de los primeros clubes feministas del país, llegó a dar durante un gira por Estados Unidos unas cincuenta conferencias y anheló que España gozase de los mismos derechos sociales que en los 30 ya tenía Suecia.
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