Javier Vielba, guitarrista y vocalista de Arizona Baby “Arizona Baby somos un grupo de guardia: nunca estamos parados”

  • Los vallisoletanos visitarán esta noche Granada en formato dúo para la segunda sesión de los Encuentros en la Cuarta Fase de la Plaza de las Culturas

“Arizona Baby somos un grupo de guardia: nunca estamos parados” “Arizona Baby somos un grupo de guardia: nunca estamos parados”

“Arizona Baby somos un grupo de guardia: nunca estamos parados”

El mítico desierto de Sonora da nombre al quinto disco largo de Arizona Baby, la banda de western-country-rock más famosa del país. Los vallisoletanos presentarán mañana su versión “guitarra-dúo” en la segunda sesión del ciclo de Conciertos en la Cuarta Fase que organizan la promotora Wild Punk y la Fundación CajaGranada. Será en la Plaza de las Culturas del Museo de la Memoria de Andalucía, uno de los primeros reencuentros musicales de esta nueva realidad.

Sonora (Subterfuge, 2018) llegó cuatro años después de Secret Fires. ¿Ha servido el confinamiento para que Arizona Baby vaya cocinado algo? ¿Para cuándo nuevo trabajo?

–En septiembre saldrá un disco mío en solitario como El Meister. Eso es lo más próximo, pero con mis compañeros de Arizona Baby y Los Coronas también estábamos grabando un nuevo trabajo de los Corizonas. Y es verdad que cada uno en su casa ya ha estado trabajando en canciones nuevas para el futuro. Yo creo que de aquí a un año o como mucho dos puede haber un disco nuevo de Arizona Baby, pero antes puede haber alguna sorpresa discográfica.

–Sorpresa, ¿de qué tipo?

–Hay un montón de material de distintas grabaciones. Tenemos cinco discos y de cada uno hay rarezas inéditas. Nosotros somos muy mitómanos del rock, que es casi como una religión de la que somos devotos y tiene cosas ritualísticas que hay que hacer, como echar al batería y tener otro para también echarlo y tener otro... o tener un disco en directo y también uno de rarezas. Cosas que se hacen desde los 70 en el ámbito del rock y nosotros echamos de menos ahora con este panorama en el que todo con singles, playlist o streaming.

"El rock tiene cosas muy ‘ritualísticas’ que hay que hacer, como echar al batería y tener otro para echarlo...”

–Ese tipo de productos, ¿están dirigidos a los seguidores de las bandas?

–Son productos dirigidos a los fans pero también pueden ampliar el espectro de seguidores a otros que no nos conozcan porque, en el caso de las rarezas, no tienen que ser canciones malas. Pueden ser buenísima pero a lo mejor no te han encajado en el concepto de cada disco, temones que no has sacado. Tenemos un montó de material que nos encanta y algo haremos. Arizona Baby somos un grupo de guardia: nunca estamos parados.

–Lo que se complica ahora es la grabación de los disco en directo.

–Sí, yo les decía al grupo y al mánager: “Vamos a grabar un directo que estamos en plena gira, exitosa, la gente grita mucho, ambientazo, quedaría un disco en directo estupendo...”. Pero siempre fue: “Ya lo haremos”, “tranquilo”, “espera”... Y ahora llega el coronavirus y ya me dirás con la gente sentada con mascarilla y a dos metros cada uno, ¿qué ambietazo va a ser ese? El disco en directo queda para un futuro que es muy incierto porque no sabemos lo que ocurrirá con la música en vivo.

–Hablando del futuro incierto, ¿cómo tienen la agenda post-covid?

–En la agenda, afortunadamente, estamos recuperando alguna fecha que quedaron en el aire para este futuro cercano pero muy incierto de después verano, septiembre, octubre... Hay muchos festivales que por desgracia no se han podido realizar este verano y se han tenido que reprogramar. Aunque siguen contando con nosotros, nadie sabe muy bien cómo va a estar la cosa.

"El disco en directo queda para un futuro que es muy incierto porque no sabemos lo que ocurrirá”

–¿Y cómo ve el panorama del mundo de la música?

–Hay que ver. Si la situación permite que se puedan hacer conciertos en salas en otoño y además cada vez de manera más normal, pues obviamente iremos programando fechas por nuestra cuenta. Pero estamos a merced de la circunstancias. De cara al futuro, el espectáculo requiere que haya concentraciones de gente y eso es algo poco recomendable en circunstancias como esta, con un virus por ahí suelto. Esto complica la cosa más que para alguien que trabaja en una oficina o en el campo. Si encima nuestro querido país y nuestros queridos gobiernos a lo largo de los años siempre demuestran que las artes, la cultura, y especialmente la música, siempre está lo último, tenemos un cóctel perfecto para quedarnos sin uñas. Estamos a merced de unas circunstancias que van más allá de lo científico para entrar en lo político con las alucinantes decisiones que se toman desde arriba, porque ahora en el AVE o en un avión vas codo con codo con la gente y con llevar mascarilla ya sí vale.

–En este mismo periódico otros artistas y directores de festivales de música han manifestado sentirse agraviados en ese sentido.

–Es que, ¿qué pasa, que con la música contagia al virus más? ¿Estamos ante un virus muy musical que se fortalece en un concierto? Esa es la gran duda que tenemos en este gremio. En la música tampoco es rentable reducir el aforo y hay que apechugar. Yo creo que al final todo se reduce que, quienes tienen altavoz, estén a merced del pode. Igual les parece peligroso que la gente se exprese libremente. Pero eso ha pasado siempre. Ya con Madrid Arena pasó, aunque ahí el problema no eran los virus sino los aforos. Fue una gran tragedia en la que fallecieron muchas personas pero se optó por matar mosquitos a cañonazos aplicando las normas de un gran evento a pequeños bares y salas. Todavía sufrimos las consecuencias y la música en directo y el tejido de base está sobre inspeccionado y sobre regulado. 

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