Programación cultural

El Centro José Guerrero celebra sus 20 años con una ficción sonora sobre el pintor

  • Desde el próximo 16 de octubre el museo albergará un mapa sonoro sobre la vida del artista granadino

El Centro José Guerrero celebra sus 20 años con una ficción sonora sobre el pintor El Centro José Guerrero celebra sus 20 años con una ficción sonora sobre el pintor

El Centro José Guerrero celebra sus 20 años con una ficción sonora sobre el pintor

El Centro José Guerrero albergará desde el próximo 16 de octubre la puesta en escena del proyecto 'Jose Guerrero: salir al color', una ficción sonora sobre la vida del pintor y grabador granadino en el marco de las actividades con motivo del 20 aniversario del museo.

La representación recorre la trayectoria del artista a través de la voz de varios personajes: el oficial del taller de carpintería, Lorca, su madre, Roxanne (la esposa), los compañeros (Mark Rothko, Franz Kline y Jackson Pollock), las galeristas (Betty Parsons y Juana Mordó), y el propio José Guerrero (desde cuando era niño y hasta los 52 años), además de su voz interior.

La responsable del guión de este trabajo sonoro, de 50 minutos de duración, ha sido la dramaturga, cofundadora de Remiendo Teatro y profesora de la Universidad de Granada Gracia Morales, mientras que la adaptación de guión, dirección y diseño sonoro ha corrido a cargo del profesional del doblaje y periodista Jose Antonio Meca.

El proyecto surgió a partir de un encargo del Centro José Guerrero, dependiente de la Diputación de Granada, y ha conllevado varias fases de trabajo. Durante varios meses Gracia Morales se documentó sobre la vida y la obra de José Guerrero, considerado uno de los máximos exponentes del expresionismo abstracto.

Gracia Morales firma el guión del trabajo, de 50 minutos de duración, y José Antonio Meca la adaptación, dirección y diseño sonoro

Según ha informado la institución provincial en una nota, lo hizo con el asesoramiento de Francisco Baena, director del Centro José Guerrero, y Ana Fernández, coordinadora de exposiciones, que también le pusieron en contacto con dos personas fundamentales para este proyecto: Eduardo Quesada, especialista en la obra de Guerrero, y Tony Guerrero, su hijo, que reside en Pensilvania.

En la segunda etapa de su trabajo, Gracia Morales se tomó algunas licencias poéticas, como la presencia de una voz interior, femenina, que acompaña siempre a José, y desde niño lo guía y lo impulsa a llegar más lejos. En esta ficción sonora, un José Guerrero ya adulto, con una obra internacionalmente conocida, recuerda para un interlocutor anónimo y silencioso su trayectoria como pintor.

Así, mediante el ejercicio de la memoria, vamos se asiste en continuos flash-backs al impulso artístico que lo llevó a trasladarse por diversas geografías, como Granada en la infancia y la juventud con la decisiva presencia de su madre y el encuentro con los Olmedo, con Lorca y con la Escuela de Artes y Oficios.

El proyecto también repasa su vivencia durante la guerra civil, sus años de aprendizaje en Madrid, Roma y París, su llegada definitiva a Nueva York gracias a su esposa, Roxanne, y su integración en el movimiento de la abstracción y la "action painting", con compañeros como Kline, Pollock o Rothko.

Y por último su regreso a España ya en los años sesenta, según la Diputación, para quien la imagen global de José Guerrero es la de un artista cercano, enérgico, en una búsqueda constante que le lleva a tratar de superar sus propios límites, pero que también despierta en él los fantasmas de la culpa, la soledad o el desarraigo.

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