Coronavirus, nueva agenda cultura

El Centro José Guerrero, el primero en recibir visitantes después del confinamiento

  • El espacio expositivo de la Diputación de Granada abrió estas mañana sus puertas con una colección de fondos propios de la institución provincial

El Centro José Guerrero, el primero en recibir visitantes después del confinamiento El Centro José Guerrero, el primero en recibir visitantes después del confinamiento

El Centro José Guerrero, el primero en recibir visitantes después del confinamiento / Photographers (Granada)

La falta de turismo ha supuesto un duro golpe para numerosos sectores; entre ellos la hostelería, los comercios y los distintos complejos culturales. De todas formas, de las crisis también surgen oportunidades, y de entre todas las que brinda ahora la metrópolis, se encuentra la posibilidad de visitar gratuitamente el Centro de Arte Contemporáneo José Guerrero. Situado en la Calle Oficios, junto al Palacio de La Madraza y la Catedral, esta exposición se presenta desde hoy como una buena vía para el entretenimiento.

De la primera a la cuarta planta, se encuentran Amarillo, Azul, Negro y Rojo respectivamente. Esto es algo que el comisario de exposición y director del Centro, Francisco Baena, ha querido resaltar en primer lugar, puesto que se pueden visibilizar obras de diferentes épocas mezcladas entre sí, cuyo único hilo conductor es la gama cromática. También se puede hacer uso de una audioguía gratuita. Es tan sencillo como descargar la aplicación Autoguíame en el Smartphone y escanear el código QR que se encuentra al inicio del recorrido. De esta forma, se pretende abarcar en profundidad cada lienzo.

Durante las primeras horas de la mañana el Centro se vio envuelto en el ajetreo. Los trabajadores ultimaban los preparativos para recibir de nuevo al público de la ciudad. Más tarde llegó el presidente de la Diputación para declarar la reapertura y los medios quisieron hacerse eco del acontecimiento. Estuvo acompañado por la diputada provincial de Cultura y Memoria Histórica y Democrática, Fátima Gómez.

José Entrena destacó que es el primer museo de Granada en abrir sus puertas. “Poco a poco vamos recuperando la normalidad”, ha señalado, y ha subrayado que se están tomando todas las medidas de seguridad, en este centro y en otros espacios culturales de la Diputación, como el Museo Casa Natal de Lorca en Fuentevaqueros, “porque es bueno que sigamos siendo cautelosos y responsables”.

Por su parte, la diputada de Cultura y Memoria Histórica y Democrática, por su parte, se refirió a los actos por el XX aniversario del centro y recordó que se había trabajado en una agenda de actividades “bastante ambiciosa” que “habrá que ir adaptando” en función de las circunstancias. Por ejemplo,se habían planificado varios conciertos que no podrán celebrarse tal y como estaban previstos.

Abierto desde las diez y media de la mañana, sus primeros visitantes fueron jubilados que quisieron disfrutar de la tranquilidad de una jornada diurna sin grandes aglomeraciones. Más tarde comenzaron a llegar visitantes de más temprana edad, estudiantes de las diferentes titulaciones de la Universidad de Granada. Todos ellos coincidían en que, tras meses confinados, buscaban diversificar sus planes y quizá tomar en consideración alternativas más culturales. A pesar de que numerosas instituciones artísticas hayan conferido visitas guiadas online, abiertas para todos los públicos, coinciden los usuarios en que la experiencia siempre es mejor presencialmente. Es por eso que ahora buscan acudir a monumentos y museos.

Sin duda, el Centro José Guerrero da la bienvenida al mes de junio donde todo parece volver poco a poco a la normalidad, con una oferta cultural muy recomendable. Todo ello en una situación en la que los visitantes están limitados a optar por opciones locales.  Esta exposición estará disponible desde hoy día 3 de julio, con horario de mañana y tarde –apto en la web oficial del Centro–. La sensación de verano y el buen tiempo, son la guinda del pastel para cerrar una jornada llena de vida envuelta por la magia del color que transpiran los lienzos de José Guerrero. La Colección del Centro José Guerrero abarca toda la trayectoria del pintor y permite recorrer las diversas etapas de su obra desde 1946 hasta 1990. En esta ocasión, persiguiendo un sentido lúdico que anime a los visitantes a celebrar el XX aniversario del Centro después del obligado periodo de clausura, se proponen una serie de diálogos entre momentos diferentes de la carrera del pintor a propósito de sus colores, para ver cómo riman con el tiempo y cómo vibran a través de la memoria.

Nacido en Granada en 1914, Guerreo buscó expresar desde el principio sus pensamientos y emociones jugando con el color. Estudió en distintas Universidades Españolas y durante la Guerra Civil, se dedicó a retratar paisajes que extraía de diferentes puntos en los frentes de batalla. En 1945 se mudó a París, becado por el Gobierno Francés para estudiar pintura al fresco en la Escuela de Bellas Artes. Se dedicó a viajar por diferentes puntos de Europa –Bruselas, Roma…– para conocer de cerca los estilos de vanguardia y se encontró más atraído por el color si cabía.

Pero su verdadera carrera como pintor Expresionista Abstracto, se inició en 1950 al iniciar su aventura en la ciudad de Nueva York. Allí redujo un poco la grama cromática de su obra porque quería centrarse principalmente en el estudio de las formas de aplicación del color. Se dejó influenciar por los diferentes pintores Cubistas, la obra que más le marcó fue el Guernica de Pablo Picasso –exposición que también estuvo disponible en la ciudad de Granada hace unos meses-.

En Estados Unidos tuvo la oportunidad de experimentar con nuevos materiales, es por todo ello que en 1953 se nacionalizó como ciudadano estadounidense y obtuvo doble residencia entre España y Estados Unidos en 1965. De regreso a su país, actuó como maestro de las nuevas generaciones de pintores. Al llegar aquí, comprobó que estos jóvenes se movían en un terreno hostil, ya que la pintura estaba mal vista. Se conectaba con el tradicionalismo, el hedonismo y la falta de compromiso político. De hecho, las obras que primaban eran de carácter militante. Pero lo especial de este pintor es que consiguió demostrar que el arte podía ser moderno y comprometido con la sociedad.

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