Arte
El cartapacio de Antonio Raphael Mengs
Como todos los años por estas fechas, la cartelera empieza a animarse con la llegada de los favoritos a las nominaciones de los Oscars que se sabrán el próximo mes. Hoy llegan dos, Up in the Air y Nine, aunque su mal resultado en los Globos de Oro del pasado domingo parece quitarle posibilidades cara a la estatuilla. Nine supone el regreso de Rob Marshall, el autor de la oscarizada Chicago. Tras haber rodado la insípida Memorias de una Geisha, este antiguo director de escena vuelve a las aguas más seguras de volver a adaptar un conocido musical de Broadway.
Nine es uno de los más exitosos musicales de los últimos años. Se estrenó en 1982 y no ha dejado de reponerse en Nueva York desde entonces. Se basaba en el clásico filme 8 ½ de Fellini, director que no era la primera vez que veía una obra suya convertida en un espectáculo cantado y bailado. Ya lo hizo el genial Bob Fosse en Noches en la ciudad, sobre Las noches de Cabiria. Cuentan las crónicas que Fellini se sintió muy honrado con Nine, pero nunca se dignó pasarse por la Gran Manzana para verlo, aduciendo su patológico miedo a los aviones. El caso es que el musical obtuvo cinco premios Tony esa temporada y se convirtió en un clásico moderno en su género. Claro que 8 ½ ha inspirado otros filmes. De nuevo Bob Fosse lo utilizó para su autoconfesional All That Jazz y Woody Allen para Stardust Memories.
El proyecto surgió tras la satisfactoria experiencia que supuso rodar Chicago para Rob Marshall y para el productor de la cinta, el temible Harvey Weinstein. Espoleados por el éxito y por los Oscars conseguidos, decidieron llevar adelante la versión cinematográfica de Nine, cosa que no fue fácil, pues en algunos momentos estuvo a punto de naufragar. Uno de los aspectos más difíciles fue elegir el amplio reparto femenino. El protagonista de Nine se relaciona con todas las mujeres de su vida, vivas o muertas, y ahí la producción tuvo que tirar la casa por la ventana. Sophia Loren, que sale de su bien pagado retiro, Marion Cotillard, Judi Dench, la cantante Fergie, Nicole Kidman, Kate Hudson, y como la prensa del corazón ha contado hasta el aburrimiento, Penélope Cruz. Todas ellas cantando y algunas bailando. Curiosamente, Pe podía haber compartido cartel con Javier Bardem, pues él fue la primera opción para el protagonista, Guido. Pero coincidió con su año sabático tras No es país para viejos y rechazó. Otro español entró en el punto de mira, Antonio Banderas, que había logrado gran éxito interpretando el papel en una de las reposiciones teatrales. Pero la pelota cayó del lado de Daniel Day-Lewis. Una elección un tanto chocante la de este irlandés conocido por sus papeles al borde del abismo. El caso es que le ha tocado hacer frente a tanto talento femenino del que está rodeado en Nine.
Como de costumbre, el musical se ha transformado en su paso a la pantalla. Algunos números han sido reescritos para los y las artistas, como el de Sophia Loren, que en el original era cantado por una soprano, cosa que la diva italiana no es. Esperemos que esto no vaya en contra del musical, como ocurrió en Chicago, que se vio excesivamente banalizado en pantalla. La historia nos presenta a Guido, un director de cine italiano que pasa por ser el mejor del mundo. Pero tiene que rodar su octavo filme y descubre que la inspiración le ha abandonado. Además, sufre la crisis de la mediana edad, y se enfrenta a todas las mujeres de su vida, tanto vivas como muertas: su madre, su musa, su esposa, su amante, etc., intentado poner orden en su caos emocional.
Y si Nine es el gran alegato a la mujer que reúne a algunos de los nombres femeninos más importantes del séptimo arte, Up in the air descubre al George Clooney más impresionante. Esta cinta un tanto inclasificable relata la historia de Ryan Bingham (Clooney) un viajante de negocios experto en reducciones empresariales (tanto de personal como de presupuesto) que se pasa la vida entre aeropuertos, hoteles y coches de alquiler. Una tediosa existencia en la que Ryan encuentra un objetivo para dar sentido a todo: ganar diez millones de millas en vuelos frecuentes. Pero justo en ese momento su vida está a punto de cambiar tras conocer a la mujer de sus sueños (Vera Farmiga), otra viajera habitual.
El realizador canadiense Jason Reitman desvela sus intenciones en Up in the air, una fábula en la que el rostro encantador de George Clooney enhebra una brillante y ácida crónica del desapego inicial castigada por un giro hacia la moraleja conservadora que suena a Oscar.
La herencia Valdemar
Con el trasfondo de los textos de H. P. Lovecraft, este filme narra la desaparición de Luisa Llorente (Silvia Abascal), una reconocida experta en la tasación de mansiones antiguas que tras tasar la legendaria y misteriosa mansión Valdemar no deja rastro. Su jefe, Maximilian (Eusebio Poncela) contrata los servicios de Nicolás Tramel (Óscar Jaenada), un detective que emprenderá un viaje al pasado en el que descubrirá que los antiguos habitantes de la casa sufrieron una tragedia. En su búsqueda intervendrá Jervás, interpretado por el recientemente fallecido Paul Naschy.
Rompedientes
Esta comedia producida por Canadá y Estados Unidos y protagonizada por Dwayne Johnson cuenta la historia de El Hada de los Dientes, apodo de Derek Thompson (Johnson) cuando juega al hockey por su costumbre de dejar sin dientes a sus contrincantes. Cuando de repente Johnson destroza los sueños de un joven, es condenado a trabajar como hada de los dientes durante una semana. Un tutú, alas y una varita mágica le acompañaran en este viaje durante el cual se reencontrará con sus propios sueños olvidados.
Ricky
El director francés François Ozon aterriza en las salas de cine con Ricky, un filme basado en el relato Moth, de la escritora inglesa Rose Tremain, que narra el nacimiento de un bebé prodigioso en el seno de una familia común y corriente. Hasta que se conocieron, Katie (Alexandra Lamy) y Paco (Sergi López) eran dos personas normales, pero su amor les llevará a convertirse en padres de un bebé que nace con un curioso complemento: alas.
También te puede interesar