Debate en el Festival de Poesía de Granada Más allá del estereotipo de poeta joven

  • Rosa Berbel, Estefanía Cabello, Constantino Molina y Violeta Font conversan sobre el panorama poético actual donde "los premios no se pueden rechazar", aunque "no aseguran la calidad de la obra"

El encuentro entre poetas jóvenes, que se ha celebrado esta mañana en la antigua Facultad de Medicina. El encuentro entre poetas jóvenes, que se ha celebrado esta mañana en la antigua Facultad de Medicina.

El encuentro entre poetas jóvenes, que se ha celebrado esta mañana en la antigua Facultad de Medicina. / Carlos Gil

La palabra precariedad se pronunció una sola vez durante el debate sobre poesía joven actual, celebrado esta mañana al calor del Festival de Poesía en la antigua Facultad de Medicina. Apareció al final de la charla cuando Rosa Berbel, una de las invitadas, leyó Planes de futuro, un crudo poema que aparece en su primer libro Las niñas siempre dicen la verdad (Hiperión): "[...] Tenemos un trabajo y un piso en la playa / pero ante el mar soñamos / un milagro / [...] y quedarnos así a la intemperie / uno enfrente del otro / con toda la extrañeza de los cuerpos / desnudos con esta luz precaria / con un amor que existe y no nos basta".

Las dificultades a la que se enfrentan los jóvenes escritores no fue la única cuestión casi ausente en el debate moderado por José Manuel Ruiz Martínez, director de la Cátedra Lorca. Ni un sola vez se mencionó el fenómeno Marwan, referido a la camada de cantautores que acaparan ahora las estanterías de poesía, ni el criticado Premio Biblioteca Breve concedido este año a la poeta Elvira Sastre por su primera novela Días sin ti. Tampoco hubo tiempo para hablar de la concentración editorial después de la adquisición de la editorial barcelonesa Salamandra por parte del conglomerado Penguin Random House hace apenas unos días.

Estefanía Cabello (en primer plano) habla durante el debate mientras Victoria Font escucha. Estefanía Cabello (en primer plano) habla durante el debate mientras Victoria Font escucha.

Estefanía Cabello (en primer plano) habla durante el debate mientras Victoria Font escucha. / Carlos Gil

Constantino Molina, Premio de Poesía Joven Miguel Hernández, fue el encargado de inaugurar la mesa redonda. A la hora de definir su poética, dijo "no estar contento nunca". "Observo ciertos parámetros fundamentales como la capacidad del hallazgo y del asombro", explicó el escritor que cree en "una literatura de detalles". La cordobesa Estefanía Cabello habló de su idea de "mutación del arte poético, algo moldeable"; "lo que a mí me vale es la intuición y el ritmo; y siento que lo que antes decía de una manera ya no me basta". La poeta onubense Violeta Font, reciente Premio Valparaíso, se deja llevar por "un impulso" al escribir, por "el lenguaje que halla la escritura".

A pesar de vivir los cuatro poetas en "la época del individualismo absoluto", Berbel ve "positivo" algunos aspectos de Internet. "En las últimas décadas, se han dejado atrás las escuelas hegemónicas, muy masculinas. Pensad en lo generoso y plural que es el panorama poético actual", señaló la escritora, que también crítico el ego desmesurado en redes y la desaparición de la autoría en éstas.

Font, por su parte, piensa que "las redes han permitido alterar esa relación autor-lector, hasta hace nada guiada por las editoriales, y gracias a ellas se ha democratizado el acceso a la publicación". "Eso nos lleva a hablar del boom comercial de la poesía joven. La imagen a veces supera a la obra del autor y se resalta poco el hecho de que vivamos de la tradición poética anterior. Tenemos referentes diversos y plurales", reivindicó la licenciada en Literatura Comparada por la UGR, que cree que "un sector de poetas, como ella, tienen una línea fuerte y arraigada en la tradición"; "eso crea redes entre nosotros".

Rosa Berbel durante su intervención y Constantino Molina a su lado. Rosa Berbel durante su intervención y Constantino Molina a su lado.

Rosa Berbel durante su intervención y Constantino Molina a su lado. / Carlos Gil

"¿Imponen las redes una agenda a los escritores?", preguntó Ruiz Martínez. "No, pero muchos poetas que se dieron a conocer en redes y fueron absorbidos por grandes editoriales han generado impresos a gusto de éstas. Sí que se ha generado un perfil de lector que quizá demande cierto tipo de temas", reconoció Font. Cabello si observa esa "presión" si uno quiere entrar en ese juego. La ganadora del Premio Valencia Nova puso un ejemplo magnífico: "Cuando ocurrió el atentando en las Ramblas de Barcelona, el Facebook estaba lleno de poemas -entre ellos uno de Benjamín Prado-".

El melón de los premios literarios

El "melón de los premios" llegó en mitad de la mesa redonda. ¿Hay una excesiva dependencia económica de los premios? Para Molina, es "la única opción para publicar" mientras que para Cabello "no se pueden rechazar, ya que es un trampolín". Berbel coincide con Font en que "hay premios que no garantizan la calidad de las obras galardonadas", por lo que hay que "desconfiar y sospechar", más aún si son premios con financiación pública que repercuten en las arcas de grandes editoriales.

La poesía no es un trabajo de oficina

Respecto a su método de escritura, todos estuvieron de acuerdo en que no son muy metódicos, ni regulares. "No tengo unos horarios establecidos y a riesgo de sonar romántico, sí que tengo momentos de inspiración. Entonces abro el portátil y escribo", contó entre risas Font. Berbel admitió sin reparos que "en seis meses" ha escrito "dos o tres poemas". "Hay momentos de fogonazo y apuntes lo que se te viene a la cabeza. La poesía no es un trabajo de oficina. Con la novela necesitas más tesón y disciplina”, defendió.

Decenas de curiosos asistieron al debate de poesía joven. Decenas de curiosos asistieron al debate de poesía joven.

Decenas de curiosos asistieron al debate de poesía joven. / Carlos Gil

Ni grandes polémicas, ni grandes titulares volaron durante el debate, pero una cosa dejaron claro al público estos cuatro autores. Hay un buen puñado de poetas nacidos o residentes en Granada, inspirados por la tradición y castigados por el voluble siglo XXI, que vienen pisando fuerte. Tomen nota.

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