Arte

Historia viva del Arte que se hizo en Granada

  • La exposición que se presenta en el Palacio de los Condes de Gabia nos lleva por un amplio recorrido por la serigrafía en aquella expectante ciudad

'Desde Laguada a Sadunga y más allá' estará abierta hasta el 30 de junio. 'Desde Laguada a Sadunga y más allá' estará abierta hasta el 30 de junio.

'Desde Laguada a Sadunga y más allá' estará abierta hasta el 30 de junio. / Guillermo Martínez

La década de los años ochenta de la anterior centuria fue el punto de partida de un brillante discurrir artístico que llevaría el arte que se hacía en Granada a los más selecto de los espacios expositivos españoles y sus autores abrirían las máximas expectativas. Los artistas que salían de las aulas de la recién inaugurada Facultad de Bellas Artes mostraban unas maneras que, pronto, llamaron la atención y serían protagonistas de los mejores catálogos españoles. Además, desde las instituciones –sobre todo desde la Diputación Provincial con la lúcida visión artística del diputado José Rodríguez Tabasco, verdadero impulsor de tan aplastante realidad– se comenzó a apostar por el arte más inmediato que se hacía en la ciudad y por lo mejor de otros territorios.

La muestra que plantea la existencia feliz de un arte que fue dejando huella

El paisaje de la galerías, mínimo pero determinante, también fue fundamental para la fuerte renovación artística que tenía lugar en la ciudad de la Alhambra. Sus nombres permanecen en el recuerdo de los buenos aficionados: Sureste, Al-Andaluz, Del Castillo, Cartel, Rprsentación, Xauen, Ceferino Navarro, Jesús Puerto, entre otros nombres de menor significación. Sin embargo, en marzo de 1982, abría sus puertas, en la calle Arteaga, la galería Palace, primer punto importante para el conocimiento del arte granadino del último tramo del siglo XX y que serviría de referencia para lo que tendría lugar de cara al cambio de milenio. En Palace se dio un cambio radical en la manera de concebir el comercio del Arte y se rodeó de artistas con criterio, carácter y modernidad, introduciendo nuevas modalidad para la canalización del trabajo de los artistas y permitiendo que obras de autores importantes llegaran a todos los estamentos, de una manera asequible, mediante la edición de carpetas de obras seriadas, especialmente serigrafías.

No se puede olvidar en este sentido que Granada, desde años atrás, gozaba de un panorama amplio y especial con talleres de grabado de muy importante significación –El Taller de la Fundación Rodríguez Acosta, al frente del cual se encontraba la figura todopoderosa de Pepe García Lomas, así como el del Grupo Aldar y el Taller Experimental El Realejo–. Esto sirvió para fomentar y dar trascendencia a la obra seriada. Nombres importantes a los que, poco después, se añadiría la figura de Christian M. Walter, creador de un taller que sigue manteniendo la misma contundencia creativa en torno a la serigrafía.

Junto a Palace y por el mismo tiempo, otra galería impuso su magnífico discurrir. Se trata de Laguada, al frente de la cual aparece uno de los grandes personajes del arte granadino, el entrañable y recordado Frasco, amigo de todos y cómplice de gran parte de las aventuras artísticas que se llevaban a cabo en la ciudad. Con Palace y Laguada creando, sin solución de continuidad, carpetas de obra seriada y llevando a todos piezas de los mejores artistas de España –de Granada, de Andalucía y del resto del estado español– y con la aportación, cada vez mayor, de la Diputación Provincial –Yolanda Romero coordinando las exposiciones en el Palacio de los Condes de Gabia y, después en el Centro José Guerrero– surge la galería Sandunga, continuadora de lo que se vivió en Palace. Sandunga, con Emilio Almagro al frente, posicionó la serigrafía en lo más alto y siguió creando carpetas con obras de aquellos que tanta expectación estaban levantando - Ángeles Agrela, José Piñar, Paco Pomet, Joaquín Peña -Toro, Paloma Gámez, Jesús Zurita, Simón Zábell, Santiago Ydáñez, Guillermo Zorrilla, Paco Pomet y ese largo etcétera que tanto aportó, desde Granada, al arte español.

Sandunga, con Emilio Almagro al frente, posicionó la serigrafía en lo más alto

La exposición que se presenta en el Palacio de los Condes de Gabia nos lleva por un amplio recorrido por la serigrafía que tuvo lugar en aquella expectante Granada. Se trata de una muestra amplísima, verdadera historia del arte que se hacía en la ciudad y en todo el territorio español y que gracias a la obra seriada tuvo un gran recorrido y sirvió para acercar el arte a muchos más estamentos.

Aparte de los nombre fundamentales de grandes artistas como José Guerrero, Manolo Rivera, Miguel Rodríguez-Acosta o Manuel Ángeles Ortiz ( Colección de la Diputación Provincial de Granada ), nos encontramos con autores españoles de absoluta trascendencia: Miguel Ángel Campano, Eusebio Sempere, Luis Gordillo, Manolo Quejido, Carlos Pazos, Eduardo Arroyo, Soledad Sevilla, Gerardo Rueda, Jordi Teixidor o Frederic Amat, entre otros. La participación de artista andaluces es amplia y de mucha entidad creativa: Guillermo Pérez Villalta, Joaquín Sáenz, Cristián Domecq, Jacono Castellano, Concha Ybarra, Paco Molina, Rogelio López Cuenca, Chema Cobo, Enrique Brinkmann, José María Báez, por citar sólo algunos. Y junto a ellos, esos artistas granadinos que tanta significación ha dado a nuestro arte: aparte de los ya citados Ángeles Agrela, José Piñar, Paco Pomet, Joaquín Peña -Toro, Paloma Gámez, Jesús Zurita, Simón Zábell, Santiago Ydáñez, Guillermo Zorrilla, Paco Pomet, nombres fundamentales en la historia reciente del Arte hecho en Granada: Juan Vida, Antonio Belmonte, Claudio Sánchez Muro, Jaime Gorospe, Pedro Garciarias, Valeriano López, Emilio Zurita, Valentín Alvardíaz, Julio Juste, entre otros.

Estamos ante una exposición que es historia viva del arte granadino de entre siglos. Estética y plásticamente, la muestra, responde a aquellos amplísimos criterios que existían en la pintura moderna, con posiciones abiertas y de muchísimos planteamientos; conviviendo manifestaciones de la figuración, con reducciones abstractas y circunstancias llenas de sentido conceptual. Una muestra que plantea la existencia feliz de un arte que, desde Granada, fue dejando una huella que, afortunadamente, hoy perdura.

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