Hasta el 29 de noviembre

Jordi Teixidor explora los límites de la pintura en el Centro José Guerrero

  • El artista valenciano inaugura la nueva temporada del espacio en calle Oficios con una exposición comisariada por Mariano Navarro donde se podrán ver más de medio centenar de piezas suyas

Jordi Teixidor, una de las máximas figuras de la abstracción española, posa en el Centro Guerrero. Jordi Teixidor, una de las máximas figuras de la abstracción española, posa en el Centro Guerrero.

Jordi Teixidor, una de las máximas figuras de la abstracción española, posa en el Centro Guerrero. / Alejandro Romera / PhotographersSports

"Mi pintura no es de premios. No es espectacular. No tiene la visibilidad de otros pintores. Es concentrada y contiene más carga de pensamiento y reflexión que de sensibilidad y emotividad. En la obra de arte, no sólo en la pintura, también en la literatura o en el cine, la emoción no es una condición fundamental". Lo dijo Jordi Teixidor cuando le dieron el Premio Nacional de Artes Plásticas en 2014. El creador siempre ha sido fiel al arte abstracto desde el inicio de su carrera, cuyo pilar entre otros es la filosofía. Teixidor explora desde hoy los límites de la pintura en el Centro José Guerrero. El valenciano ha inaugurado esta mañana la nueva temporada del espacio en calle Oficios con una exposición comisariada por Mariano Navarro donde se podrán ver más de medio centenar de piezas suyas.

La muestra indaga en una serie de aspectos físicos, temáticos y estructurales definitorios de la idea del arte y de la pintura de Teixidor. Su título (Los límites de la pintura) hace referencia a uno de los conceptos más queridos del pintor, el de "límite", que él concibe como referencia a la idea, al análisis y a los conceptos, así como a una noción de temporalidad, y una referencia casi física a los límites mentales. Su obra intenta "conducir al límite; y el límite está en entender que no hay que ver, que hay que encontrar más allá de los límites", ha defendido el creador. "El arte lo será en la medida de que seamos capaces de aceptar esos límites", ha subrayado.

El pintor ha recordado que su vinculación con Granada comenzó hace muchos años, primero, por tendencias artísticas, y después, profesionales. "Volver siempre es un placer, tanto para los que viven aquí como los que no lo hacemos; una ciudad fundamentalmente especial", ha dicho de la ciudad. Por último, ha insistido en que "en estos momentos tan especiales en los que se habla tanto de la nueva normalidad, hay que decir que vendrá acompañada de la cultura o no vendrá".

La diputada de Cultura, Fátima Gómez, ha acudido esta mañana a la presentación de la muestra junto al artista, el comisario de la exposición, Mariano Navarro, y el director del Centro José Guerrero, Francisco Baena. La diputada provincial ha felicitado al artista y ha mostrado su satisfacción porque el Centro "retome la actividad tras la pandemia". "Para este año y por el 20 aniversario, hemos tenido que trasladar o acelerar en el calendario unos cuantos días para poder hacer la programación", ha informado, y ha añadido que el objetivo es "seguir apostando por que la cultura y el centro estén abiertos y accesibles".

La muestra, que podrá disfrutarse hasta el 29 de noviembre, ocupa todas las plantas del Centro José Guerrero y se articula en un prólogo y tres apartados: Música y poesía, A modo de paisaje y, en diálogo con la obra de José Guerrero, Negro Guerrero. En la exposición se exhibirán también los cuadernos de trabajo del artista valenciano, en los que el espectador podrá observar el proceso creativo, y algunas de las obras de Guerrero. Estas últimas, especialmente elegidas por Navarro para establecer un diálogo de semejanzas o diferencias de la trayectoria de ambos artistas.

Figura de la abstracción

Jordi Teixidor nació en Valencia, en 1941, y es una de las mayores figuras de la abstracción española, determinante en el proceso de cambio que la pintura experimentó en la década de los años setenta del siglo pasado. Su desarrollo personal ha deparado algunas de las obras más sólidas e intensas de las décadas de los años ochenta y noventa y ha conducido, a lo largo de las dos décadas del siglo XXI, a un presente tan vivo como estéticamente vigente.

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