Artistas de Granada

Julia Santa Olalla, protagonista en la Feria de ARCO

  • Pablo Capitán obtiene el premio de la Comunidad de Madrid

Julia Santa Olalla, protagonista en la Feria de ARCO

Julia Santa Olalla, protagonista en la Feria de ARCO

El ARCO de San Fermín, la edición cuadragésima de la Feria de Arte Contemporáneo de Madrid, que Juana de Aizpuru, con la genial complicidad de Adrián Piera, a la sazón Presidente de IFEMA, creó en febrero de 1982 y con vocación de futuros febreros, ha puesto su punto final, después que se hiciera presente en un desubicado día de San Fermín de 2021, segundo año dramático de la Pandemia. Como se ha dicho, ha sido una Feria de mucha incertidumbre, con apuesta segura por obras clásicas de una contemporaneidad que ocupaba todo lo que fue la anterior centuria y lo que llevamos del presente siglo.

Como es habitual, la Feria se cuenta según a cada cual le haya ido. Por eso, sin ánimo de críticas ni de entrar en argumentos que van a diferir en la manifestación objetiva de un asunto totalmente subjetivo, me voy a centrar en un nombre, Julia Santa Olalla, que llegaba por primera a los pabellones de IFEMA y que ha tenido una magnífica acogida entre la crítica especializada y cuya obra ha sido adquirida por la Fundación Sorigué de Lérida, una de las colecciones de arte contemporáneo más importantes que existen en nuestro país y en cuyos fondos están los mejores del arte internacional, desde Antonio López a Juan Muñoz pasando Vik Muniz, Anish Kapoor, William Kentridge, Daniel Richter, Marco Brambilla, Bill Viola, Tony Cragg, Anselm Kiefer o Cristina Iglesias, entre muchísimos. Por eso, Pepe Guirao, que de esto sabe, no por haber sido Ministro de Cultura -¡cuánto se le ha echado de menos y cuánto se le va a echar a juzgar por quién acaba de ser puesto al frente de los destino de la Cultura en España!– sino por lo que ha demostrado y por lo que fue al frente del Reina Sofía y de la Casa Encendida, entre otras instituciones, dijo que la Colección de la Fundación Sorigué era de las más significativas que existían en España.

A Julia Santa Olalla este tiempo, malísimo para todos, le ha resultado bastante productivo

A Julia Santa Olalla este tiempo, malísimo para casi todos, le ha sido bastante productivo. Ha tenido muy buenas comparecencias expositivas; sus obras han contado con el aval siempre interesante de Iniciarte; la galería murciana T20 la ha fichado para su importante fondo de artistas fijas; ha sigo incluida en el catálogo general de ARCO en el stand de dicha galería; los críticos más ciertos del país la han destacado sin reveses y, por si fuera poco, una de las grandes colecciones se ha fijado en ella y ha adquirido una obra para su espectacular fondo. Pero su paso por la Feria no se ha quedado en la adquisición de Fuente César por parte de la Fundación leridana sino que, al mismo tiempo, otra gran Fundación ha adquirido otra pieza suya, La habitación de las niñas, así como varios particulares se han hecho con Madaleno y Alacena, obras emblemáticas en la producción de la artista granadina.

No nos extraña los éxitos de Julia Santa Olalla en la Feria última de ARCO. Desde hace unos años –no muchos porque su juventud es aplastante– la hemos visto con una clarividencia artística fuera de toda duda, con una determinación creativa que la lleva a realizar una figuración nueva, con el concepto marcándolas rutas para que la realidad pintada se manifieste con una verdad apabullante. La obra de Julia desentraña acciones, episodios, espacios mediatos e inmediatos; realidades que suscriben presencias y ausencias, que abren situaciones evocadas y que descubren posiciones donde cualquier circunstancia es susceptible de hacerse realidad.

Julia Santa Olalla fue desde el principio de su carrera una artista muy a tener en cuenta; rápidamente se posicionó en los mejores estamentos pictóricos y está accediendo a pasos agigantados a lo mejor del arte español. Por eso, su ascensión a una galería importante como es T20 y su éxito en este ARCO que ahora ha terminado, nos parece que es algo muy normal por la calidad que demuestra. Su horizonte se nos antoja totalmente diáfano y sus posibilidades infinitas. De todo ello nos alegramos infinitamente. Como lo hacemos con la obtención del Premio ARCO de la Comunidad de Madrid de Pablo Capitán con la obra La fuga ebria que llegaba a la Feria de la mano de la galería, también murciana, Artnueve.

Importante, una vez más, los conseguido por los artistas granadinos. Reflejo absoluto de que el momento artístico de la ciudad es de suma trascendencia. ¡Que no decaiga!

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