Estreno del documental 'Platería 70 años. Una historia flamenca' La Platería, el 'quejío' que no cesa

  • Un documental de José Sánchez-Montes cuenta la historia de la peña flamenca más antigua del mundo, trufada de anécdotas, en su 70 aniversario

Estreno del documental 'Platería 70 años. Una historia flamenca'. Estreno del documental 'Platería 70 años. Una historia flamenca'.

Estreno del documental 'Platería 70 años. Una historia flamenca'. / Guille Martínez

Hace siete décadas, Manuel Salamanca, platero de profesión, fundaba la primera peña flamenca del mundo en su taller de calle San Matías. El granadino, amante indiscutible del arte jondo, recorría Andalucía entera en busca de discos de flamenco y no le importaba estar varios días de viaje si luego traía consigo de vuelta una joya única. José Sánchez-Montes cuenta ahora en un documental, proyectado esta tarde en el Teatro Isabel la Católica, la historia de La Platería en su 70 aniversario. "Es bastante desconocida, pero encierra muchas anécdotas", señala el director granadino horas antes del esperado estreno.

A Sánchez-Montes particularmente le llama la atención la historia de los dos primeros presidentes de La Platería, Manuel Salamanca y Manuel Martín Liñán, "personajes curiosísimos", reconoce entre risas. Salamanca acabó arruinándose y se exilió a Brasil después de que sus clientes, normalmente granadinos adinerados, dejaran de ir al taller y el trabajo, por culpa de esa pasión por el flamenco, comenzara a faltar.

La marcha de Salamanca, relata el director de Platería 70 años. Una historia flamenca, "dejó huérfanos a los 14 miembros de la peña, que después de lo ocurrido iban en peregrinaje por bares donde acaban echándolos". Martín Liñán cogería las riendas de La Platería en 1969 y establecería la sede en las famosas Bodegas de los Pollos de Manolico Liñán. "De familia humilde, era un aficionado al flamenco, guitarrista y amigo de todos los grandes como Fosforito y Mairena", explica.

El emblemático Carmen de Toqueros, sede actual de La Platería, fue adquirido por Liñán en un intercambio de terrenos. "Él se lo vendió a la peña. El edificio lo tasaron en torno a los tres millones de pesetas. La idea era que cada socio pagara por las letras. Los socios no tenían dinero. Ni de coña podían pagar aquello. Hablamos de los años 60, años de dificultad económica", narra Sánchez-Montes.

¿Qué ocurrió entonces? "A Antonio Lastra, presidente de La Platería en los 80, se le ocurrió la idea de montar un bingo, que aquellos entonces era un negocio redondo. Se lo cedieron a una empresa y con los rédito de los alquileres del bingo pagaron el préstamo mas que de sobra. Incluso antes de lo que habían pactado con el banco. El bingo los salvó", señala el artista respecto a la trayectoria de la peña flamenca, trufada de divertidos sucesos.

Curro de Utrera y Chano Lobato, en un concierto en La Platería. Curro de Utrera y Chano Lobato, en un concierto en La Platería.

Curro de Utrera y Chano Lobato, en un concierto en La Platería. / archivo histórico la platería

Otra de las anécdota más graciosas de la película la cuenta Antonio Gallegos, que en la época moderna de la Platería consigue reflotar definitivamente la peña. "A la reunión asistía siempre un policía. El hombre se quedaba dormido", se escucha decir al flamencólogo. "En la época de Franco -que estaba prohibido asociarse-, tenía que haber alguien que comprobara que no se hiciera nada ilegal. Mandaron a uno que no le gustaba el flamenco. Se aburría como una mona y a los pocos minutos se quedaba frito. Luego había otro que por lo visto era aficionado al cante. Se ponía a cantar y había que soportarlo", rememora Sánchez-Montes.

A raíz del documental, el director de cine ha descubierto algunas de las particularidad de los estatutos de la peña dirigida ahora por Juan de Dios Vico, donde se prohíbe enajenar o vender el carmen. "Si la peña desaparece, el carmen pasa a ser propiedad del Ayuntamiento de Granada. Es de una generosidad absolutamente impresionante", destaca.

Definida por Carmen Linares como "un templo del flamenco", La Platería es la peña decana del género en todo el mundo. La segunda, la peña de Juan Breva en Málaga, la formaron antiguos aficionados de La Platería. "Es una peña privada. No piden subvenciones, ni las reciben. Ellos viven para el flamenco. Es lo que les apasiona y es un orgullo pertenecer a la peña", destaca el director, que opina que el espacio es "una institución de la ciudad". "A veces no somos conscientes de cosas que suceden en la ciudad y son muy importantes, pero pasan desapercibidas", reprocha.

La casa de los grandes flamencos

Carmen Linares, en una de sus actuaciones en la peña flamenca granadina. Carmen Linares, en una de sus actuaciones en la peña flamenca granadina.

Carmen Linares, en una de sus actuaciones en la peña flamenca granadina. / archivo histórico la platería

Desde su nacimiento, han pasado por allí todos los grandes del flamenco: Diego del Gastor, Antonio Mairena, Curro de Utrera, Fosforito, Sabicas, Pastora Pavón, la Niña de los Peines, Miguel Ochando, Remedios Amaya, Carmen Linares, Camarón, Paco de Lucía, Morente, los Habichuela, Lola Flores, José Mercé, Eva Yerbabuena, Estrella Morente, Curro Albaicín, Juan Pinilla, Miguel Poveda, Alba Heredia, Arcángel y Rocío Márquez, entre otros.

Los fundadores de la peña granadina no lo tuvieron nada fácil en aquel entonces. El flamenco se asociaba al vicio y a la gente de clase baja. ¿Se han derribado muchos estigmas del género en 70 años? "Se han derribado todos los estigmas. Otra cosa es que la gente tenga más o menos afición. El flamenco actualmente es la música más importante de este país. Los flamencos ahora mismo trabajan más fuera de España que aquí. Están reconocidos en todo el mundo. Eso antes o después va a suceder aquí. Es un fenómeno imposible de no respetar", defiende el director del documental sobre La Platería, un quejío que, 70 años después de escucharse por primera vez, no cesa.

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