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Lapido, en letras de molde

  • Un profesor de literatura catalán publica un libro con el análisis de las canciones del músico granadino

Difícilmente podía José Ignacio Lapido cuando comenzaba escribiendo sus primeras canciones y tocando los primeros acordes que desembocarían en la formación del grupo de rock 091 que algún día sería objeto de análisis profundos sobre el sentido de sus versos o su mundo onírico. Mucho menos que sería el eje central de un libro. Y eso es precisamente lo que ha sucedido. La editorial Comares pondrá en las tiendas en septiembre el libro En cada lamento que se hace canción (Una interpretación de las letras de José Ignacio Lapido), de Jordi Vadell, un profesor de Literatura catalán que un día decidió explicarle a los alumnos en sus clases las canciones de 091 y que ha terminado llevando aquel experimento a la imprenta. Las letras de Lapido ya son letras de molde.

"Llevo desde los trece años escuchando a 091", recuerda ahora Jordi Vadell. "Al principio, obviamente, lo único que hacía era disfrutar al máximo de esas canciones como el típico adolescente que sueña ser algún día cantante de un grupo de rock'n'roll. Más tarde me fui interesando por el qué decían esas letras y me esforzaba por descifrar los enigmas que escondían. Intentaba saber qué decían exactamente. En esa época, cuando yo hacía BUP, mi asignatura preferida era literatura castellana y literatura catalana. Por eso me decanté por la Filología y por el estudio de la teoría de la literatura.Cuando acabé la carrera, entré en el mundo de la docencia y se me ocurrió ofrecer en la escuela un crédito variable para segundo ciclo de Secundaria: Pop/rock y literatura en la que analizaba las letras de los grupos de rock nacional". Lapido se convirtió en una de las grandes referencias.

Durante esos años, entre 2000 y 2004, en que impartía la asignatura, Vadell escribió algunos comentarios, "muy escolásticos, eso sí", dice el autor del libro, sobre las canciones de Lapido. En su entorno comenzaron a animarle para que escribiera un libro sobre ello.

"Siempre lo había pensado", admite Vadell, "pero nunca me imaginé que hubiera mercado y, mucho menos, que hubiera una editorial interesada. Resultó ser que la editorial granadina Comares estuvo interesada desde el primer momento y les tengo mucho que agradecer. Y aquí estamos, con En cada lamento que se hace canción bajo el brazo".

Jordi Vadell invirtió dos años y medio de trabajo en el libro, compaginándolo con sus clases de Bachillerato. "Pero lo he escrito con mucha ilusión y han sido horas de cansancio, pero sobre todo de disfrute", comenta.

El profesor de Literatura encontró todo un universo poético en la escritura de José Ignacio Lapido a lo largo de los años. "Hay muchas imágenes que se repiten", comenta. "Los ladridos o los aullidos de perros y lobos como representantes de las dudas cantadas al viento, el mundo onírico como guarida y refugio ante la cruda realidad, la importancia de la lluvia como salvación y reencarnación… Y, bueno, los temas también se repiten, pero Lapido tiene la habilidad de enfocarlo siempre desde una perspectiva nueva."

"En el libro", dice su autor, "están todos esos temas recurrentes: el dolor de la lucidez, el sistema como vencedor de la sociedad, la estética del perdedor, la realidad y el sueño, la crueldad de la vida, el amor y el desamor, los tiempos de confusión, el paso del tiempo, la soledad existencial, la desesperación contra la esperanza. Es decir, los grandes temas de que ha tratado la literatura universal".

¿Alguna de las canciones se le quedó a Vadell de forma especial a lo largo de su ensayo? "Canciones… hay tantas…", responde. "Lo he dicho varias veces: soy feliz cada vez que escucho cualquier canción de José Ignacio Lapido. Una de mis preferidas es Luz de ciudades en llamas. Eso sí, hay muchas, sobre todo de los dos últimos discos (En otro tiempo, en otro lugar y Cartografía) que, en cuanto escucho los primeros compases, una sensación de felicidad recorre mi cuerpo".

Lapido, conocedor del proyecto, optó por dar total libertad al autor del libro, según comenta Vadell. "Él ha sabido desde el principio sobre la existencia del libro y sobre mis intenciones, pero es muy inteligente", explica Vadell. "Desde el primer momento, se ha quedado al margen. Él cree que aquellas biografías que presumen de ser 'autorizadas' por el propio grupo no tienen un valor auténtico, porque no sale todo a relucir, solamente lo que el grupo quiere que salga a la luz. Me ha dado carta blanca y libertad absoluta para que escribiera lo que quisiera."

El libro, incluso antes de estar oficialmente en las tiendas, está teniendo un impacto que su autor no esperaba. "No hemos empezado la promoción del libro y no me puedo quejar de las entrevistas que estoy haciendo. Aunque saldrá en septiembre, ya se puede adquirir en la la página web de Comares [www.libreriacomares.com]", explica. "Y me sorprende ver que está como el libro más vendido esta semana. En la primera página del libro, en la que están los créditos, decidí poner dirección de correo en internet para cualquier consulta, y al cabo del día me sorprende recibir mensajes de gente que no conozco diciendo que ya tienen el libro en las manos y que me dan la enhorabuena. Eso es muy bonito."

Jordi Vadell considera que José Ignacio Lapido está en la cúspide de los letristas de canciones españoles. "Sabía antes de escribir el libro que era uno de los mejores letristas del rock español", relata. "Ahora, después de haberlo escrito, estoy completamente convencido."

"Letristas como José Ignacio Lapido, no abundan desgraciadamente en este país", agrega. "Y, aparte, no se valoran… Lo digo en un punto del libro: los jóvenes prefieren cantar 'Dame más gasolina', 'Opá, voy a hazé un corral', '¿Ave maría, cuando serás mía?' que 'El día se despide con un rayo agónico de luz violácea que se hunde en las nubes y las hiere de incandescencia e incertidumbre y hace agridulce la emoción'. Ante esto, yo le doy una patada al 'corral', a la 'gasolina' y al 'ave maría'… y me rindo ante el talento de Lapido".

Después de haberlo analizado en profundidad, Vadell ha visto una clara evolución en los últimos años del compositor granadino. "Cuando me compré Ladridos del perro mágico, el primer disco de Lapido en solitario, no podía dejar de pensar en José Antonio García, el cantante de 091… Me parecían canciones sublimes, pero me faltaba una buena voz, la voz de 091", dice.

"Con el tiempo, Lapido ha aprendido a sacar de su voz toda la intensidad posible… incluso hoy se atreve a juguetear con ella (la canción Nada malo es un buen ejemplo de ello)… He acabado haciéndome tan mía la voz de Lapido como lo hice en su día con la de 091. De hecho, no hace demasiado que envié la nostalgia por 091 al carajo", sentencia.

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