Bienvenidos a los 'Recreativos Federico'

El 'parque temático' de Lorca

  • Álex Peña 'abre' un salón de recreativos con máquinas inspiradas en la obra del poeta como 'Cadaqués Invaders' y 'Bolas de sangre' en el Centro de la Romanilla

El logotipo de la exposición 'Recreativos Federico'. El logotipo de la exposición 'Recreativos Federico'.

El logotipo de la exposición 'Recreativos Federico'. / Alex Cámara

¿Se imaginan conseguir el perfume de Pepe Romano en una máquina de gancho -esas donde habitualmente la gente intenta cazar peluches-? ¿O jugar al Space Invaders con caras de Dalí en vez de marcianitos? ¿O sacar una bola con la sangre -no humana, eso sí- de Leonardo de Bodas de Sangre? Todo esto y más se puede hacer desde el viernes en el Centro Lorca, donde el artista Álex Peña inauguró una instalación interactiva llamada Recreativos Federico. "Se trata de un salón de recreativos con máquinas basadas en la obra y el contexto del poeta donde reflexiono sobre el uso del legado artístico", explica el autor.

Peña se acerca a la obra de Lorca desde una mirada crítica, producto de sus 20 años como actor, y reflexiona sobre la apropiación popular de los iconos artísticos en favor de la mercantilización al extremo de estas figuras -es decir convertirlos en souvenirs rentables-. "Hablo de mi mochila, y de mi hartazgo como actor después de estar en tantas compañías. Si hay alguien que se da cuenta de la apropiación de Lorca, de como se explota en exceso su obra y deja unos relatos paralelos súper chungos, somos los actores", reconoce el artista, que recuerda la famosa foto del Che Guevara, hecha por Korda, que acabó ilustrando camisetas, pines y botellas de ron.

El autor de la instalación prueba el 'Cadaqués Invaders'. El autor de la instalación prueba el 'Cadaqués Invaders'.

El autor de la instalación prueba el 'Cadaqués Invaders'. / Álex Cámara

La reflexión se materializa en La grúa de Bernarda de Alba, una máquina de gancho donde el visitante puede conseguir un bote de perfume de Pepe Romano, la peineta de Adela, el rosario de Bernarda o su abanico firmado por las protagonistas de la obra. "Sacamos objetos reales de personajes de ficción. Esto me recuerda a la casa que han abierto en Valderrubio. La inauguraron como la verdadera casa de Bernarda Alba cuando Bernarda es un personaje de ficción. ¿Qué ocurre? Lorca vivió al lado de una señora que se llamaba Paquita Alba. Si la convertimos en real estamos pasando del autor y su texto y nos vamos directamente a la economía, a la mercantilización de su legado", señala.

Las Sin Sombrero, protagonistas de la instalación

Así, el actor propone otras lecturas del legado lorquiano y se apropia de su obra con una intención didáctica. Y sí, el público puede aprender muchas cosas con estas siete máquinas a partir de la risa y el juego. Es el caso de Las Sin Sombrero: el invisibilizador de mujeres artistas, una versión del clásico juego de pegarle a topos con un martillo. Los topos son, en efecto, el grupo de mujeres pensadoras y artistas españolas pertenecientes a la brillante generación del 27 invisible, que durante mucho tiempo fueron silenciadas -Concha Méndez, Ernestina de Champourcín, María Zambrano, etc.-; y el martillo se corresponde con aquel sombrero desafiante que Maruja Mallo, Margarita Manso, Salvador Dalí y Lorca se quitaron ante el público de la puerta del Sol. “Nos apedrearon llamándonos de todo”, relató la misma Mallo.

La máquina dedica a las Sin Sombrero. La máquina dedica a las Sin Sombrero.

La máquina dedica a las Sin Sombrero. / Álex Cámara

"Cuando acabas la partida sale el ranking de puntuaciones. En él aparece todas las leyes de educación españolas, que son las que las han ignorado en los temarios de las escuelas e institutos. Deberían hablar de ellas como artistas y no como mujeres artistas", reprocha el autor de Recreativos Federico.

Una máquina expendedora de condones

La voz de la cantaora Rocío Márquez recibe al visitante cuando se acerca a Yerma, la nuit, una máquina en forma de Torre Eiffel donde uno puede hacerse con el exclusivo condón del personaje principal del drama lorquiano. "Puedo imaginar a Yerma desesperada, que se va a pasar una noche en París enloquecida y borracha bajo la lluvia paseando por la ciudad llena de bares con esta máquina, que refleja esa imposibilidad de ser madre incluso en una noche de locura", fantasea Peña, que opina que esta obra puede tener otras lecturas como la de la mujer libre que decide sobre su cuerpo en pleno siglo XXI.

El público podrá jugar al futbolín en el Centro Lorca. El público podrá jugar al futbolín en el Centro Lorca.

El público podrá jugar al futbolín en el Centro Lorca. / Álex Cámara

Una de las máquinas más solicitadas es el futbolín inspirado en el Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín. Esta vez, el clásico Barça-Madrid se ve sustituido por el equipo del longevo pretendiente y el de la joven, hermosa y vital esposa a la fuerza. Gracias al sistema de audio, el artista ha caracterizado a los protagonistas cada vez que cada uno de ellos mete gol.

¿Recuerdan el mítico Space Invanders? El artista ha creado la versión Cadaqués Invaders. En él, Lorca, armado con las castañuelas de La Argentinita, lucha contra Dalí -y sus sentimientos hacia el pintor catalán, que nunca llegaron a ser del todo correspondidos-.

Como curiosidad, toda la música que suena en algunas de las piezas está hecha a base de samples del disco de la Argentinita y Lorca mezclada con música electrónica. Sin olvidar la máquina de cambio Así que pasen 5 euros, "la más punki", en palabras de su autor, donde la imagen de Lorca en bata, cual señor de la taquilla, recibe a los usuarios.

La máquina de cambio 'Así que pasen cinco euros'. La máquina de cambio 'Así que pasen cinco euros'.

La máquina de cambio 'Así que pasen cinco euros'. / Álex Cámara

La idea del legado artístico rentabilizado, convertido en souvenir, sobrevuela toda la instalación. Se ve reflejada especialmente en Bolas de sangre, donde el público puede conseguir, por tan solo un euro, una bola con sangre -no humana, eso sí- de El novio o de su contrincante Leonardo. "Esta máquina puede partir de un punto de humor sobre el título y parece un objeto banal, pero hemos seguido dramatizando la simbología. Hemos etiquetado la sangre de Leonardo, la fuerte, como sangre Rh positiva, mientras que la de El novio, la débil, se corresponde con sangre Rh negativa. Eso es lo que ocurre en la interpretación. La interpretación nace de los detalles, de las etiquetas", apunta.

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