Fotografía

Rafael Olivares retrata el alma de Cabra del Santo Cristo en blanco y negro

  • El fotógrafo granadino muestra en la Casa de Cerdá y Rico una colección de retratos del pueblo y sus gentes hechos a la luz del amanecer 

Rafael Olivares expone en Cabra su mirada al universo local

Rafael Olivares expone en Cabra su mirada al universo local / Antonio L. Juárez/ Photographers (Granada)

Regreso a Cabra, camino y encuentro es el título de la mirada de Rafael Olivares al pueblo de  Arturo Cerdá  y Rico, el legendario médico etnógrafo y fotógrafo que dejó un legado de 2.000 fotografías de esa zona del Sur de Jaén y Norte de Granada. Esta exposición es un homenaje a su bisabuelo haciendo lo mismo que él hacía: retratar a la gente y los lugares de la Andalucía rural. 

Olivares es bisnieto del pionero de la fotografía a nivel mundial, el doctor Arturo Cerdá y Rico, cuya casa se ha convertido en un lugar de encuentro para artistas de todo el mundo. Él mismo guardaba en su memoria las fotos de Arturo Cerdá y Rico y "llevado de su cariño a esta tierra" ha creado la colección de 65 imágenes que en principio iban a exhibirse en Cabra del Santo Cristo hasta el 24 de junio pero que finalmente podrán verse hasta octubre.

El resultado es una serie en blanco y negro en la que su autor trabaja la luz con mimo para retratar los paisajes del pueblo pero, sobre todo, a sus habitantes. "El pueblo son sus gentes", relata el fotógrafo, que ha querido plasmar el camino que recorría con las primeras luces del día en sus continuos viajes a Cabra para preparar la muestra, pero también los rostros que lo recibían a su llegada. Con los preceptos de su maestro Francisco Fernández siempre presentes, el resultado es un conjunto de fotografías que forman una pequeña historia del enclave, una obra que contribuye a conservar la memoria del lugar a través de la sutileza de los retratos de sus moradores.  

Cruce de caminos

"En la obra fotográfica de Rafael Olivares confluyen varias circunstancias. Es capaz de aunar lo íntimo y personal, lo que sale del corazón y la memoria, con una fidelidad a los planteamientos de la fotografía como una de las Bellas Artes", señala Juan Antonio Díaz López, profesor de la Universidad de Granada y pintor del trabajo de su compañero, ya jubilado de su puesto de jefe del Servicio de Bibliotecas del Colegio Máximo de Cartuja, del que afirmó en la inauguración de la muestra el pasado 7 de mayo: "Sí a alguien tan meticuloso y ordenado como un bibliotecario y le unes la pasión del artista el resultado puede ser, y lo es, sorprendente. Pero si a eso le unes el planteamiento iniciático de volver a las raíces con todo el respeto y todo el amor, el resultado es una obra que nos atrae y nos conmueve, nos toca el corazón y nos hace sentir que la conexión con el pasado nos engrandece en todos los sentidos".

Alma hospitalaria

"El alma de Cabra está en la semilla de sus campos y en la escuela de sus calles. Como el olivo, queda enraizada en laderas amables, donde los cabrileños custodian tradiciones y labores de lugares en los que el tiempo camina despacio, perfilando nobles semblantes, desde la mirada inocente y despreocupada, a la tez marcada por el sol. Rostros en los que brota la esperanza para que los hijos de su tierra sigan alimentando el alma hospitalaria que, en cada cruce de caminos, entre el altiplano y las entrañas de Sierra Mágina, señale la puerta abierta de sus casas y la mano tendida de sus vecinos", dice de esta exposición de Juan Miguel García Bueno, compañero de su grupo de fotografía. Una afición a la que Olivares pudo dedicarse en cuerpo y alma a partir de su jubilación en 2021, aunque ya había participado en varias muestras colectivas como la dedicada a la Alhambra en la Casa de los Tiros. 

"El gran acierto de presentarnos su obra en blanco y negro nos sirve también de nexo con el pasado sacando toda la riqueza de matices", detalla Díaz López de la obra de la Olivares, de la que también señala su multiplicidad de sentidos. "Cada fotografía de esta exposición cuenta mucho más de lo que vemos. Su acercamiento a paisajes y rostros está hecho desde la sensibilidad y la empatía, exactamente igual que Cerdá y Rico hizo hace poco más de 100 años. En este caso, 100 años no es nada, y volver es siempre un ejercicio de respeto al pasado y un homenaje al presente".

Por este motivo, "que estas fotos se muestren en la casa de Arturo Cerdá y Rico, su bisabuelo, es un pequeño detalle, pero muy importante": "Bisabuelo y bisnieto, unidos por la misma pasión y en el mismo espacio, un lugar que fue primero casa familiar y estudio y ahora uno de los lugares de referencia para la fotografía en Andalucía". 

Horario

La exposición se puede visitar los fines de semana en horario de mañana y el resto de la semana con cita previa.

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