The Royal Cream, la reserva escandinava del rock, llega esta noche a la sala Quilombo
Los países escandinavos, y en particular Suecia, se han convertido con el paso de los años en una especie de reserva espiritual de las esencias del rock, y su cantera no deja de producir excelentes bandas que mantienen viva la llama de un buen número de estilos, desde el indie más intimista hasta el metal más atronador; desde el pop de orfebrería al punk-rock más combativo. A esa tradición pertenece The Royal Cream, un cuarteto en su origen que pronto transmutó en dúo, que recupera lo mejor de los sesenta y setenta para facturar una música fresca, inmediata y descarada.
Rock'n'Roll, soul, pop y poesía mezclados como un reducto atemporal del garage-rock de la Velvet Underground, el boogie-blues de Foghat, el punk comprometido de The Clash y la energía enloquecida de las baterías de Keith Moon. Con todo ello The Royal Cream ensamblan una música que desprende autenticidad rock por los cuatro costados. En activo desde finales de los noventa, el grupo comenzó a destacar en la escena de Estocolmo como un cuarteto liderado por sus dos guitarristas y compositores, Mattias Wärmby y Kurt Dräckes. Su debut en pequeño formato, el 7pulgadas Darling Darling/On The Other Side (RCR, 2000) fue editado siendo todavía un cuarteto, pero a partir de entonces empezaron a funcionar como un dúo al que se suman para los directos algunos amigos ilustres. Con un solo álbum publicado en estos últimos años, el magnífico Death Is Not A Destination, It's A State Of Mind (BBR, 2005), The Royal Cream se postula como un grupo de singles, de canciones directas que tienen que ver con los corazones rotos, las frustraciones del amor y los fantasmas que nos persiguen, puro rock'n'roll que pondrán sobre la mesa esta noche a partir de las nueve y media tras la actuación de sus teloneros, Skandalera, en la sala Quilombo, la antigua sala Príncipe.
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