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Vuelve el Zaidín Rock, el viejo festival que nunca muere

Uno de los conciertos de la pasada edición.

Uno de los conciertos de la pasada edición. / Jesús Jiménez / Photographerssports

El Zaidín comienza a afinar sus instrumentos y no, no es por ningún cántico para animar al Granada CF en su regreso a la élite y no al Covirán, en su segunda campaña en ACB. El recinto entre los estadios de los dos clubes se prepara para acoger la 41ª edición del Zaidín Rock, la segunda tras ‘renacer’ después de la parada obligada del Covid.

El veterano festival cumple así un año más su cita con el público granadino, un compromiso que adquirió a principios de los años 80 promovido por la Asociación de Vecinos de este barrio granadino que cada septiembre monta, contra viento y marea, una cita cultural por la que, a lo largo de cuatro décadas han pasado alguno de los nombres más representativos del rock nacional, además de dar cabida a las bandas emergentes de la provincia.

Reincidentes, MClan o Macaco son algunos de los nombres que este año pasarán por el recinto establecido entre Los Cármenes y el Palacio de Deportes, una ubicación ‘casi’ oficial del festival, pues si bien gran parte de sus ediciones se han celebrado ahí, 40 años dan para mucho y el Zaidín Rock ha ido alternando su ubicación a lo largo de su historia, aunque lógicamente siempre sin alejarse demasiado de la órbita gravitacional del Zaidín.

Esas mismas cuatro décadas han dado para trastocar otra de las señas de identidad del Zaidín Rock, su carácter gratuito. Si bien quienes este año acudan al festival lo harán completamente gratis –consumiciones aparte–, no siempre ha sido así. Hace una década, y acuciada por los problemas económicos, la Asociación de Vecinos del Zaidín tuvo que dar su brazo a torcer y cobrar una entrada, un arma de doble filo, pues aunque ayudó a inflar el globo, no todo el dinero se quedó en las arcas de los organizadores, ya que cobrar entrada implica el pago forzoso del 10% de lo recaudado a la Sociedad General de Autores.

 De hecho, no sería tampoco que el Zaidín Rock se las viera con la SGAE. Unos años antes, la Sociedad llevó a los tribunales a la Asociación de Vecinos del Zaidín por no pagar derechos de autor desde 2007 de los conciertos, llegando a reclamarle 15.000 euros.

A este, se sumarían otros problemas económicos que, a lo largo de sus cuarenta años, pusieron en duda la continuidad del Zaidín Rock, un problema que, aviso spoiler, terminó bien. En 2012, por ejemplo, las cuentas del festival arrojaban 32.000 euros de deuda, que según denunció en su momento la organización esperaban que recayese en la Junta de Andalucía o, de lo contrario, deberían pedir un préstamo. “Ya está todo contratado, y nos entramparemos si es necesario para conseguir el dinero que falta”, afirmó con rotundidad Antonio Ruiz, presidente de la Asociación en aquel momento.

Tampoco le han faltado las críticas dentro del sector al festival, durante muchos años en el punto de mira por primar los grupos veteranos en lugar de otros más modernos, una crítica que, desde la organización, se escudaron precisamente en la falta de fondos para poder costear el caché de grupos más punteros. Pese a todos estos problemas, el Zaidín Rock sigue en pie y solo lo ha podido tumbar la pandemia, como al resto de festivales nacionales e internacionales. El decano de los festivales gratuitos se encuentra ya ultimando los detalles para su nueva edición porque, como diría el otro decano del rock granadino, Miguel Ríos, los viejos rockeros nunca mueren y no hay nada más rockero en Granada que el Zaidín Rock.

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