La Alhambra desvela el milagro de sus jardines en una exposición única con 245 tesoros de Lorca, Sorolla y Falla
La muestra, que podrá verse en varios espacios del Palacio de Carlos V hasta el próximo 24 de mayo, incluye piezas datadas entre los siglos XIII y XXI, procedentes de más de 30 instituciones y colecciones públicas y privadas andaluzas, nacionales e internacionales
La exposición de la Alhambra que cuenta su propia evolución
La política expositiva de la Alhambra y el Generalife se ha vuelto más metadiscursiva en los últimos tiempos, es decir, se ha centrado contar su propio relato, su propia historia. Tras la muestra destinada a la planificación de la Alhambra con la que despidió 2025 y dio la bienvenida a 2026, llega ahora una exposición destinada a glosar sus jardines, ya que en su entorno se encuentran algunos de los ejemplos más longevos e inalterados del mundo, como el del Patio de los Arrayanes o el Patio de la Acequia, ambos del siglo XIV, una característica del todo insólita en el ámbito de la jardinería, que los hace realmente únicos. Desde este viernes hasta el próximo 24 de mayo una nueva propuesta recorre su historia. Titulada El milagro que nació del agua, reúne 245 obras de época andalusí, moderna y contemporánea, entre las que hay piezas de Lorca, Falla, Debussy, Juan Ramón Jiménez, Gautier, López Mezquita y Sorolla. El proyecto ha sido comisariado por Javier Píñar, doctor en Historia por la Universidad de Granada y miembro de la Real Academia de Bellas Artes de Granada, y José Tito Rojo, paisajista, botánico, narrador, poeta y ensayista que ha ejercido como conservador del Jardín Botánico de la Universidad de Granada durante treinta años.
Organizada conjuntamente por el Patronato de la Alhambra y Generalife y la Fundación El Legado Andalusí, la muestra “recorre la historia de la creatividad, la continuidad, la variedad y el cuidado de unos jardines que han inspirado a artistas de distinto cuño durante centurias, al tiempo que conmemora una fecha decisiva: el centenario de la creación, en 1925, del Patronato de la Alhambra y Generalife, una vez que este último conjunto pasó a manos públicas desde las de los descendientes de la familia Granada Venegas, marqueses de Campotéjar y alcaides del espacio durante casi cuatro siglos”. Así lo ha explicado este viernes la consejera Cultura, Patricia del Pozo, durante la inauguración, que ha contaco también con la presencia de la alcaldesa de la ciudad, Marifrán Carazo.
En este sentido, Del Pozo ha recordado que a estos jardines nazaríes, que han permanecido vivos y sin cambios durante siete centurias, se fueron sumando, con el paso del tiempo, otros de distintas épocas: el Patio de Lindaraja, jardín renacentista del siglo XVI; el Jardín de los Adarves, muestra del humanismo de comienzos del siglo XVII, o de los múltiples jardines diseñados en el Generalife, como el de la Sultana, de 1571, los Jardines Altos, de 1854, la Rosaleda de Torres Balbás, en 1931, y los Jardines Nuevos y del Teatro, plantados en 1952 y 1953.
Simposio
En la inauguración han estado también presentes la directora de la Fundación El legado Andalusí, Concha de Santa Ana, y el director del Patronato de la Alhambra y Generalife, Rodrigo Ruiz-Jiménez, dado que las dos instituciones de la Consejería de Cultura y Deporte son organizadoras de la propuesta expositiva y del catálogo, así como del simposio que en primavera reunirá en el conjunto palatino a los máximos especialistas en la materia, una propuesta que cuenta con la colaboración con la Universidad de Harvard.
Contenido
Entre las obras seleccionadas en esta muestra monográfica hay óleos de Sorolla, fotografías, planos, manuscritos medievales, grabados, libros, documentos, partituras de Falla y Debussy, dibujos de Lorca, poemas de Juan Ramón Jiménez y piezas arqueológicas únicas, muchas de ellas procedentes de los fondos del Museo de la Alhambra que nunca habían sido mostradas al público antes.
También se incluye una maqueta de un jardín egipcio de 4.000 años atrás, realizada para la ocasión por el Servicio de Antigüedades del Museo Egipcio, o una instalación audiovisual inmersiva inspirada en un poema andalusí sobre las gotas del rocío. Entre las piezas más estacadas de la cabe señalar además el árbol genealógico y los tres retratos de los miembros de la familia Granada-Venegas -dos masculinos y uno femenino-, que fueron trasladados a Italia tras la incorporación del Generalife al Patronato de la Alhambra y que van a verse en Granada por vez primera desde que salieron de la ciudad hace más de 100 años.
Hay que recordar que el nieto del emir Yūsuf IV de Granada, y primo de Boabdil, Sidī Yaḥyà al-Nayyār, bautizado Pedro de Granada, fue el iniciador de la dinastía Granada-Venegas. Su matrimonio con la legendaria Cetti Meriem, bautizada María Venegas, dio origen a la citada familia morisca, señores, luego marqueses, de Campotéjar. Su nieto Pedro II fue, desde 1537, el primer Granada-Venegas Alcaide del Generalife, cargo que detentaron sus sucesores hasta 1921, fecha en la que el conjunto pasó a manos del Estado tras un prolongado litigio con la familia y que cristalizaría en la creación del Patronato del Generalife, que en 1925 se unió al de la Alhambra.
Otra piezas de especial interés es el folio 13 del célebre manuscrito iluminado Bayat Wa Riad, procedente de la Biblioteca Vaticana, único en el mundo, que recoge un relato de Las mil y una noches, y muestra un jardín tripartito que pudo haberse inspirado en la Alhambra, ya que su autoría ha sido recientemente asignada al poeta granadino del siglo XIII Al-Sahili.
Otra de las piezas excepcionales de la muestra es la Tabla de los de los dos guerreros del siglo XIV, desconocida durante mucho tiempo, al haber permanecido reutilizada como dintel de una puerta, y que contiene una de las primeras representaciones de la Alhambra y el Generalife, obra que custodia el Museo de la Alhambra.
En total, más de una treintena de instituciones públicas y privadas han prestado obras para la exposición, desde la citada Biblioteca Apostólica Vaticana a la Catedral de Granada, pasando por las colecciones privadas de MorenoTorres, Carlos Sánchez Gómez, Eduardo Páez López, Eduardo Quesada Dorador, Miguel Giménez Yanguas o los propios comisarios, así como los museos arqueológicos de Sevilla, Córdoba, Granada; los de Bellas Artes de Córdoba, Granada, la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando o el Herbario de la Universidad de Granada.
Estructura
La exposición se estructura en cuatro grandes secciones, ubicadas en la capilla, cripta y sala de la Emperatriz del Palacio de Carlos V. El primer espacio recorre la historia del Generalife, la única almunia andalusí que se ha conservado íntegra, mimada por los sultanes nazaríes que lo crearon y por los alcaides de la familia Granada-Venegas, que estuvieron a su cuidado durante cuatro siglos.
El segundo ofrece un amplio recorrido por las distintas evocaciones artísticas de los jardines. Pintores, poetas, músicos y fotógrafos, entre otros creadores, han encontrado en los jardines su fuente de inspiración, plasmada en obras de gran valor artístico e histórico. El tercero recoge una amplia selección de piezas arqueológicas: fuentes, columnas, surtidores, etc., procedentes, en gran medida, de las colecciones del Museo de la Alhambra, muchas de ellas nunca expuestas al público antes.
El cuarto concepto expositivo proyecta un audiovisual inmersivo que permite relacionar temas vinculados a la propia evolución de los jardines: de la Edad Media nazarí y el arrayán morisco (siglos XIII-XV) al humanismo y la modernidad que dieron lugar a las primeras transformaciones cristianas de los jardines (siglos XVI-XVII). También incluye la mirada romántica (siglo XIX) y la transformación del Generalife y la Alhambra como monumento, merced a las gestiones de Torres Balbás y Prieto Moreno (siglo XX).
Por último, el quinto espacio expositivo reúne maquetas y alzados de jardines de diversa cronología.
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