Artistas de Granada | Helí García Marcando las rutas de la emoción

  • Encuentro en la pintura apasionante del creador una esclarecedora y lúcida manifestación de lo que es la verdadera figuración moderna

Una imagen del artista frente a una de sus obras Una imagen del artista frente a una de sus obras

Una imagen del artista frente a una de sus obras / G. H.

De tanto afirmar que la grandeza de los artistas granadinos actuales es un hecho incuestionable, ya, tal circunstancia parece que ha perdido trascendencia. Este que esto escribe lo ha hecho tantas veces que es consciente de que puede llegar a cansar. Sin embargo, es tan aplastante y determinante el hecho que, artistas como Helí García, lo atestiguan y constatan con una obra apasionante y llena de los planteamientos más absolutos. Porque la realidad es la que es y nadie lo puede poner en duda.

Helí García es un artista que ya ha entrado en lo que hoy llaman media carrera, que es tanto como decir que está inmerso en una joven madurez, esa que conlleva el asentamiento en los medios de una profesión que va dominando pero que, al mismo tiempo, mantiene los esquemas de una responsabilidad constante y abierta y una vocación hacia un futuro todavía expectante y con muchos horizontes abiertos. Es granadino de 1983; los estudios de Bellas Artes los inició en la Facultad de Bellas Artes para terminarlos en la Akademia Aztuk Pieknych de Posnan (Polonia). 

Desde el año 2009 se dedica exclusivamente a la creación artística, siendo su obra reconocida y avalada por instituciones artísticas importantes; habiendo expuesto en varios países europeos, así como en Estados Unidos, Japón o Taiwán. En la actualidad presenta su obra en la exposición Periferias, en el Palacio de la Madraza; muestra que da verdadera cuenta de la importancia de una pintura con la figuración marcando rutas imprevistas que abren las perspectivas de una pintura poderosa en fondo y forma. Esta exposición que no va a pasar desapercibida para los buenos aficionados, deja constancia del poder manifiesto que concede la expresión.

Una pieza de Helí García Una pieza de Helí García

Una pieza de Helí García / G. H.

En las obras expuestas en las salas de la vieja universidad, la realidad se encuentra satisfactoriamente condicionada por el poder sugeridor de la materia; está interviene como un elemento más de la propia situación estética y crea una ambientación que complementa el jugoso episodio representativo de las imágenes. En la muestra, con un lúcido texto sobre la obra, salido de las manos de Fernando Castro Flórez, uno de los más ciertos -y duros- críticos de arte del panorama artístico, se nos presenta esa idea de pintura periférica, una realidad artística que deja en suspenso los habituales patrimonios de lo real para situarse en unos estadios donde la forma plástica genera su máximo estamento.

La obra de García se adscribe a los parámetros de una figuración moderna donde la realidad se manifiesta con todo el poder estructural de la pintura gestual, esa que potencia los elementos constitutivos y desentraña los postulados de un arte en abierta en expansión. La pintura del artista granadino responde a unas maneras de gran contundencia formal, que suspenden la inmediatez de la concreción para abarcar un mayor impacto visual, siempre con la realidad marcando situaciones que, a fuerza de concretas, delimitan sus extremos ilustrativos para acercarnos a una entidad de mayor trascendencia pictórica.

Estamos ante un creador que no renuncia a la representación pero que la envuelve de poderosa materia para que los asuntos no queden en meras fórmulas epidérmicas con escasos argumentos artísticos. Todo lo contrario, la escenografía en la que se sitúan sus elementos interpretativos está llena materia plástica, de pasión colorista e infinitos recursos formales.

Encuentro en la pintura apasionante de Helí García una esclarecedora y lúcida manifestación de lo que es la verdadera figuración moderna. En primer lugar parte de la gran pintura de siempre, esa que aúna los verdaderos compromisos del arte eterno. Quiero con esto expresar que en la pintura del joven granadino no hay, ni mucho menos, ejercicios osados a la búsqueda de falsas empatías; tampoco experimentos vacíos que, casi nunca, a nada conducen. Su pintura es pintura, no artificios ni coheterías expectantes. Se nota una correcta y madura evolución; una evolución que prospera porque Helí es un artista tremendamente listo que conoce en todo momento sus posibilidades y sabe hacer uso de ellas.

Otra obra del granadino Otra obra del granadino

Otra obra del granadino / G. H.

Sus obras parten de una concepción dibujística fuerte que permite enfrentarse con variadas posiciones representativas, ya con una contundencia plástica que será base de un trabajo perfectamente bien estructurado. En él, las excelencias matéricas impondrán sus fortalezas estructurales y la obra comenzará a ganar postulados expresivos, dimanados de unos gestos coloristas que organizan entramados de mucho compromiso plástico. La naturaleza de la representación es sustituida por un cuerpo organizativo desde donde se desprende un equilibrio de formas de variadas circunstancias que abren las perspectivas emocionales en una obra creada, en continente y contenido, con un estricto sentido del rigor en la composición, de solvencia en la ejecución y de sobrada madurez en la concepción conceptual.

La obra de Helí García, variada en todos sus elementos, justifica una fuerza interior que proporciona contundencia expresiva a un conjunto lleno de entidad plástica y rigor estético. Es el bello y poderoso testimonio de una pintura pasional, con fuerza en todos sus elementos y que sabe llegar a todas las lúcidas miradas. Una pintura que hace, sin duda, gozar a los sentidos.

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