Arte
El cartapacio de Antonio Raphael Mengs
Para criticar el caciquismo de España, el caricaturista Luis Bagaría publicó en una ocasión un diálogo entre dos burros en el que uno le preguntaba al otro: "Y a ti, amigo mío, ¿cuánto te pagan por el voto?". Era incisivo, muy comprometido políticamente, pacifista y "salvaje" -como él mismo se definía- en el sentido más natural del término. Si algo le caracterizaba era que, con sus dibujos, más que hacer reír, hacía pensar.
El Crucero Bajo del Hospital Real muestra hasta el 28 de marzo 57 dibujos originales de Bagaría (Barcelona, 1882-La Habana, 1940), el más importante caricaturista político español del primer tercio del siglo XX que convertía los dibujos que hacía para el diario El Sol en un editorial más. Formó una tríada perfecta con Ortega y Gasset -ideólogo del periódico- y Urgoiti -fundador- pero tan incómodo llegó a ser para Primo de Rivera que éste les obligó a prescindir de él bajo la amenaza de cerrar el periódico. Tuvo que exiliarse a América.
Compuesta por los fondos de Fundación Mapfre, la exposición Bagaría en el Sol recoge caricaturas de entre 1917 y 1926. En ellas se puede ver la forma en que renovó el género, "haciendo un dibujo sintético y de línea" que resumía la realidad del país. Fue cronista de las crisis del gobierno, de la amenaza militar, de los problemas económicos o del desastre colonial, pero también plasmaba la vida cotidiana del pueblo con los motines por el pan o las corridas de toros, sin olvidarse de otras crisis internacionales como el hambre que causó estragos en Alemania y Rusia o la guerra greco turca de 1921.
Los personajes políticos del momento aparecían transformados en un "delirante bestiario" que alcanzó una enorme popularidad.
El comisario de la exposición, Luis Miguel García Mora, subrayó en la presentación que se le considera el "caricaturista del espíritu" porque buscaba el sentido interior de las cosas, "lo que hace que una persona sea como es". Hay un ejemplo en la muestra de esta característica: un dibujo que hizo Bagaría en 1914 de Manuel de Falla, que forma parte de los fondos del Archivo del compositor. Fue esta, sin embargo, una caricatura absolutamente amistosa en la que a Bagaría sólo le bastó un sombrero y un bigote para definir al músico.
La idea de traer la exposición surgió, precisamente, del Archivo Manuel de Falla, según explicó su director, Diego Martínez. Además de los dibujos, la muestra va acompañada de un catálogo del fondo Bagaría de las colecciones Fundación Mapfre. Además de la reproducción de las 479 caricaturas que componen esta colección, la publicación se completa con una serie de estudios sobre la importancia de este artista en el retrato de la historia política y social de España.
Bagaría se formó en la Barcelona de finales del XIX en el ambiente que rezaba los valores de la Restauración. A la sombra de Rusiñol, que le introdujo en sus círculos intelectuales y le descubrió como caricaturista. Durante los 14 años que duró su colaboración con El Sol supo encarnar el impulso crítico de este periódico.
Fue, como subrayó el rector, Francisco González Lodeiro, "un bonachón" muy comprometido que "nunca llegó a hacerse rico gracias a sus dibujos" y que supo reírse también de su propia muerte. Dejó en Madrid una placa que preparó para ese momento: ""Aquí yace el caricaturista/Bagaría / que una noche, sin pensar / se olvidó de respirar./¡Adiós, muy buenas!".
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