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El clasicismo llega al Festival de Rock de la mano y la voz de una leyenda

  • El mítico rockero madrileño repasará esta noche en el Zaidín los temas que le han convertido en una institución con cuatro décadas de trayectoria

Vergüenza Torera es el primer single del nuevo disco del mismo nombre que Rosendo sacará a la venta el próximo 1 de octubre y del que esta noche ofrecerá un anticipo en el concierto de Rock del Zadín. Interpretará sólo un par de temas de su nuevo y esperado trabajo, que ratifica y mantiene la línea del mítico rockero, que en el tú a tú sorprende por su calidez y por la risa frecuente con la que completa sus respuestas. "¿Novedades? No me veo yo dando sorpresas a estas alturas. Es un disco de rock and roll, mucha guitarra y mucha ironía en las letras... Lo que vengo haciendo en los últimos años".

Tres años han tenido que esperar sus seguidores desde su último disco de estudio… A veces cuesta llegar al estribillo. Y Rosendo se mantiene fiel a ese estilo actual, irónico y comprometido de sus canciones, que reflejan el estado anímico que atraviesa la sociedad actual."Yo hago lo que me sale del alma: hago mis canciones a mi manera, con mis músicos habituales. Es rock and roll con una formación muy básica: bajo, guitarra y batería. No hay mucho más: todo es muy básico, muy directo".

Ni siquiera es muy partidario, aunque siempre hay alguna. En este disco, un cuarteto de cuerda. "Era algo que hacía mucho tiempo que me apetecía", puntualiza el rockero, que convertido en un clásico, sabe que él ya no necesita estar de moda. "El rock and roll es lo mismo siempre: tiene una forma muy particular que le gusta a quien le gusta, incluida mucha gente muy joven".

"Yo llevo toda la vida, 40 años ya tocando, y he visto pasar varias generaciones por los sitios a los que vamos. El rock and roll tiene su apartado, su gente" dice el Rosendo, quien matiza que es "no es algo que le guste a todo el mundo".

Pero aunque no se vea cantando en un intermedio de la Super Bowl, como reconoce entre carcajadas, sí sabe que sus seguidores no desaparecerán precisamente por eso, porque los rockeros no dependen de las modas, aunque el Festival de Rock del Zaidín haya tenido que virar hacia el mestizaje en busca del público mayoritario, que sólo quiere el binomio concierto-fiesta.

"Bueno me da la sensación de que ese estilo musical es más festivo, más divertido, y posiblemente llame más la atención a la gente para pasar un día de fiesta. Pero mi visión es que es el rock and roll también es divertido, no vas a un concierto a pasar un calvario", bromea Rosendo. "En mi caso las letras tienen mucha ironía y doble sentido. Aunque digo cosas que siento, que me preocupan y pienso que le preocupan a mucha más gente, la forma, el guitarreo, es divertido. O al menos yo pienso que le gusta a mucha gente más", agrega.

"De hecho el mestizaje tiene mucho de rock and roll. A mi hay muchas cosas que me gustan de este tipo de música. Además, antes se mezclaba la música celta con el rock. Luego hubo una época en la que el flamenco también se mezclaba. Eran y son bandas muy divertidas, que también tienen mucha ironía", señala el rockero, quien puntualiza que la historia, "desde el punto de vista económico", al margen de la riqueza de los géneros musicales, se le escapa.

A este festival de rock cree que vuelve por tercera vez - "es que llevo muchos conciertos y me despisto"- y su longevidad es en su opinión una muestra de la fidelidad del público rockero. "En España quedan como media docena de festivales grandes de este tipo, pero luego hay muchos en ciudades más pequeñas. Y siguen fuencionando, aunque no sé si más o menos que en otro tiempo, porque no hemo estado nunca en primera línea", reconoce.

El secreto de este veterano festival cree que la clave está en que siempre "ha tenido mucho rock" "Creo que es de los pocos que quedan gratuitos, quizás por eso tiene mucha afluencia y quizás por eso ha sabido mantenerse ahí a pesar de las épocas raras que vivimos", señala Rosendo.

Y sobre otro veterano del rock granadino, Miguel Ríos, con el que en 1983 compartió una de las giras más míticas de este páis, Rock de una noche de verano, cuenta que la relación es "sana, aunque no muy directa". "Nos vemos de tarde en tarde, pero sí que estamos en contaco. Hace un par de días le felicité por el Grammy que le habían dado y me comentó que era una lástima que no estuviera en Granada, porque habríamos hecho algo juntos".

Y al ser preguntado por los nuevos rockeros de este país, vuelve a dar muestras de la misma generosidad en la mirada que caracteriza a los grandes. "Me pierdo un poco a estas alturas, no sé si porque me estoy haciendo viejo y no estoy tan pendiente de lo que pasa, pero está claro que hemos evolucionado. Ahora chavales muy jóvenes dominan los instrumentos de una forma que para mi quisiera".

Pero esa forma de tocar los instrumentos de la que se queja le ha permitido estar cuatro décadas sobre los escenarios. Y la podrán volver a analizar muy bien los que lo escuchen esta noche, porque tienen previsto dar un concierto que repase toda su trayectoria, desde algo de Leño hasta lo último de su etapa en solitario.

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