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Una crónica del 'underground' madrileño

  • Fernando Pardo, (Sex Museum, Los Coronas, Corizonas) presenta su libro en el Espacio Central acompañado por Alex Díaz y Perico de Dios

Segunda entrega del ciclo que, dentro del marco de la Feria del Libro de Granada, se dedica a la presentación de libros musicales. En esta ocasión era Fernando Pardo, fundador de bandas como Sex Museum, Los Coronas o Corizonas, el que traía la historia de su propio periplo personal y musical en un libro, Los Chicos Eléctricos, que venía a ser una crónica del underground de los últimos treinta años. Pardo ha militado siempre con orgullo en esa segunda división, la que queda por debajo del radar, y del interés, tanto de las grandes compañías como de los medios generalistas, pero que es en realidad la que conforma el tejido de una industria compuesta por obreros de la guitarra, pequeños promotores, salas, minúsculas compañías de discos, promocioneros y francotiradores de las ondas, la que realmente hace viable un sector y un modo de vida.

Flanqueado por Alex Díaz, líder de Los Flechazos y más tarde de Cooper, además de fundador de la Editorial Chelsea y el tipo que le encargó el libro, y por Perico de Dios, el ardoroso guitarrista de Guadalupe Plata, Pardo no solo nos contó algunas de las aventuras iniciáticas de su apego al rock and roll, sino que ilustró su exposición pinchando algunos incunables que se grabaron de modo indeleble en su memoria musical en sus inicios, empezando por The Shadows o Link Wray. Antes había sido Alex el que confesó que los músicos hacen música como una excusa para hablar de la vida, pero que siempre que se encuentran acaban hablando de música. Efectivamente, pocas cosas nos subyugan más a los que llevamos dentro el veneno del rock que discutir sobre nuestros primeros héroes musicales.

En el caso de Fernando Pardo, que arrastró hasta a sus hermanos y allegados a la aventura de Sex Museum en el Madrid de la resaca nuevaolera, nos pasea por las peleas entre mods y rockers, los bares de la Malasaña de los ochenta, Rock-Ola, el Agapo, la militancia atlética o las conversaciones compartidas con amigos desaparecidos como Kike Turmix, hasta las giras australianas de Los Coronas y el coqueteo, finalmente rechazado, con la compañía de Steve Van Zandt, el mítico guitarrista de la E Street Band de Springsteen además de encarnación legendaria del Silvio consigliere en la serie Los Soprano.

A pesar de que eran unos tejos muy atractivos los que le lanzaron desde Nueva York, prefirió quedarse con la libertad creativa que proporciona no estar atado a un contrato. También sus diatribas poliédricas contra la industria del entretenimiento, que compara con la del porno o la armamentística, ese negocio que en España quedó en manos de los hermanos más torpes de las familias insignes del régimen. Todo contado con el tono empático y lleno de lucidez del buen conversador que es.

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