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"Los cuadros siempre han sido unos objetos muy melancólicos"

  • El pintor ingresa en la Real Academia de Bellas Artes Nuestra Señora de las Angustias con un discurso sobre el Romanticismo, los libros de viajes y una reflexión del arte

Se siente contento como un nuevo académico en ciernes. El pintor malagueño Jesús Conde considera que su ingreso en la Academia de Bellas Artes Nuestra Señora de las Angustias de Granada es como una forma de expresarle que la ciudad ha decidido acogerlo como uno más de sus habitantes. Humilde y afable, el pintor, uno de los más brillantes de la ciudad, absolutamente peculiar por su estilo y su técnica, prepara un discurso en torno a la melancolía y la pintura. "Los cuadros", dice, "son unos objetos bastante melancólicos". Conde ingresa en la Academia con un acto que se celebrará mañana, a las 19.00 horas, en el Paraninfo de la Facultad de Derecho.

"Para ingresar", comenta, "a los pintores nos piden un cuadro y un discurso. Yo he pintado un cuadro enorme para la Academia, de más de dos metros, que se centra en la Puerta del Perdón de la Catedral, aunque he puesto el mar como paisaje de fondo. Cuando llegué a Granada por primera vez, lo que más me impresionó fue la Alhambra, el Palacio de Carlos V y la Puerta del Perdón de la Catedral".

Luego añade: "Igual que las catedrales son poemas de piedra, los cuadros son unos objetos muy melancólicos". Se explica: "No hay cuadros humorísticos. Tal vez porque uno pinta cuando está triste. Los paisajes que yo siempre he elegido pintar son paisajes melancólicos. La melancolía es quizá uno de los pilares del Romanticismo, y yo, como todos los pintores modenos, soy heredero del Romanticismo. Somos los hijos de una revolución que ha durado ya tres siglos".

El Romanticismo tenía mucho de auténtico, pero también mucho de exageración. Ahí están los fantasiosos que de la Alhambra hicieron los viajeros románticos, como David Roberts. "Eso es porque cuando ellos venían a Granada iban imaginando por el camino cómo sería", dice Conde. "Cuando llegaban aqueí se la encontraban mucho más pequeña de lo que ellos pensaban, de lo que habían soñado. De modo que mezclaban lo que habían soñado con lo que era en realidad. Tú siempre pintas la imagen que quieres ver".

"Amigos míos que estuvieron en Petra (Jordania) me dicen: '¿Pero cómo se te ha ocurrido pintar esos cuadros de Petra con tanto colorido, si aquello es todo gris?'. Yo les respondo que los colores los llevaba yo de antes de viajar a Pedra".

Jesús Conde considera que ahora hay un retorno al Romanticismo, la corriente que reivindicó la melancolía griega. "Ahora vivimos un tercer retorno a la era de la melancolía", comenta. "Regresamos al Romanticismo. La tendencia de hoy a crear los super-héroes de comics, por ejemplo, la Masa, Batman, Spiderman, tiene su base en el mito de Frankestein. Del mismo modo que las bandas sonoras de las películas de hoy se nutren de Tchaikovsky, de esa manera de escribir la Sinfonía Patética".

"Yo elegí como motivo de mi discurso la melancolía y hago en él una reflexión sobre mis propios cuadros y sobre las novelas de viajes. Creo que la novela más melancólica que existe es El Quijote, porque sucede en un mundo en el que todos los paisajes son imaginarios. Por otro lado, la pintura es, de alguna manera, un arte melancólico y creo oportuno reflexionar sobre eso".

Uno de los motivos que más se repiten en los cuadros de Jesús Conde son las puertas. Las ha pintado de todas clases. "La puerta significa el paso, el viaje, la transición, el ir de un estado a otro, de un tiempo a otro", responde. "Antiguamente, las puertas tenían mucho simbolismo: para atravesarlas debías tener una iniciación, un conocimiento. En el Castillo de la Calahorra hay una puerta en cuyo umbral aparecían los doce trabajos de Hércules. Solamente aquellas personas que supieran qué trabajos eran aquellos podían atravesar esa puerta. Las puertas también mucho simbolismo en las religiones".

Conde se siente muy agradecido de haber sido propuesto como candidato para ingresar en la Academia. "A nivel personal, es algo que me satisface mucho. Que una institución que tiene 200 años te admita es muy importante en la parte afectiva. Es un reconocimiento. Casi me siento como si me hubieran declarado hijo adoptivo de Granada. Es algo muy importante para mí".

Respecto al nivel de producción pictórica en España en estos momentos, Jesús Conde se muestra optimista. "España siempre ha tenido una vena brava en cuanto a pintura, en cuanto a música, en cuanto a literatura", reflexiona. "También hemos creado muchos mitos universales: El Quijote, la Celestina, el Lazarillo de Tormes. Respecto a la pintura, en cada ciudad española te puedes encontrar siempre un buen grupo de muy buenos pintores".

Algo similar sucede en Granada. "Es una ciudad que ha dado muchísimo arte, como Maldonado o Rodríguez Acosta, y que lo sigue dando, con gente como Brazam. Ahora hay, además, una nueva generación de jóvenes artistas que son muy buenos. Estamos en un nivel en que de la Facultad de Bellas Artes cada año, de trescientos alumnos, salen diez que son buenísimos. Eso, en un plazo de diez años, hará que tengamos cien artistas de primer nivel. Los que están surgiendo son impresionantes".

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