Entrevista | Roberta Vázquez | Dibujante "En Youtube abunda la pobreza intelectual extrema"

  • La ilustradora gallega retrata la precaria e inestable vida de los jóvenes españoles en 'Socorro', su primer y divertido cómic

  • La autora lo presentará este sábado en Subterránea junto a Toni Anguiano, promotor musical y creador de la cuenta Bajonasso en redes

Roberta Vázquez posa en el interior de la librería Ovni Bazar Bizarro.

Roberta Vázquez posa en el interior de la librería Ovni Bazar Bizarro. / Carlos Gil

Explotación laboral, alquileres abusivos, pobreza, jefes ricos y tiranos, relaciones sentimentales sin ningún futuro, soledad, frustación, inestabilidad. Roberta Vázquez (Santiago de Compostela, 1989) es capaz de hablar de todas estas cosas en su primer cómic y hacernos llorar de risa. ¿Cómo? Con un ingenioso guión, un humor ácido envidiable y unos personajes tan locos como creíbles.

La dibujante gallega retrata en Socorro (Apa Apa Cómics) la vida precaria de cualquier joven español, y lo hace a través de las hilarantes viñetas protagonizadas por una porción de pizza youtuber; un pimiento loco que trabaja en una tienda de zapatillas; un cucurucho de fresa polifacético y triunfador cuyo oficio se desconoce; una rosquilla harta de todo que reparte publicidad; o un pretzel amargado que es ilustrador autónomo.

Muchos se sentirán identificados con los protagonistas antropomórficos de este divertido cómic. "La vida real supera la ficción de Socorro. Muchas de las cosas de las que hablo me han pasado a mí o a mis amigos desgraciadamente", reconoce la autora, cuyo sueño de pequeña era ser escritora. "Cuando leí El evangelio de Judas de Alberto Vázquez y Odio de Peter Bagge, me dije: "Quiero hacer esto", cuenta la ilustradora. Lo demás es historia.

Portada de 'Socorro', debut de Roberta Vázquez en el cómic. Portada de 'Socorro', debut de Roberta Vázquez en el cómic.

Portada de 'Socorro', debut de Roberta Vázquez en el cómic. / G. H.

Curtida en el mundo underground, ha colaborado en medios como Tentaciones El País, La Voz de Galicia, VICE y Mongolia. Entre sus influencias están las españolas Teresa Ferreiro y Pepa Prieto, con quien firmó sus primeras magacines; y autores extranjeros como Robert Crumb, Matt Furie y Liv Strömquist. La ilustradora presentará su libro hoy a las 19:30 en la tienda Subterránea. Lo hará acompañada de Toni Anguiano, promotor musical y creador de la cuenta de Bajonasso, una "aproximación a la iconografía del bajonazo a través del cómic", en Twitter e Instagram.

-En su cómic habla de trabajos precarios, alquiler abusivo y autoexplotación laboral. ¿Los jóvenes españoles tienen muchas razones para estar cabreados?

-Sí, un montón. No sé por dónde empezar. Tú lo resumes bien. Cada vez que consigues pagar el alquiler, vuelve a subir todo menos tu sueldo. Ése es el resumen de la vida de cualquier joven. Para mí es natural hablar de estas cosas.

-¿La rabia y la frustración a raíz de estas circunstancias le empujan a dibujar? ¿Son buenos motores de inspiración?

-Siempre porque es algo que te desgasta todos los días. Buscarle el punto de humor a algo así es un desahogo. Te quitas un peso de encima. Me río un poco de ello aunque lo siga sufriendo. De alguna manera, puedo seguir con mi vida porque me he desahogado con el cómic. Los problemas me los tomo con mucho humor, pero también con mucho odio. Igual ésa es una faceta tóxica de enfrentarse a los problemas, pero es una manera efectiva de aliviarse cuando estás cabreado.

-Muchos jóvenes se sentirán identificados con el libro.

-Tengo muchos lectores de mi generación o más jóvenes. Pero también ha leído mi cómic gente más mayor que igual no es su realidad actual pero entiende las cosas de las que hablo. La precariedad es algo muy asociado a la juventud pero no ajeno a personas de otras edades.

-Socorro retrata la sociedad narcisista y egoísta, obsesionada con la imagen, en la que vivimos.

-Esto tiene mucha chicha. Cuando crees que la gente no puede ir más lejos, lanzan un nuevo challenge (reto). La típica pose que se pone de moda en las redes. Estas tonterías que se ponen de moda. La gente no puede parar de crearlas y yo no puedo parar de reírme y dibujar. No paran de darme motivos para hablar de ello.

Una tira protagonizada por Youtuber Pobreza. Una tira protagonizada por Youtuber Pobreza.

Una tira protagonizada por Youtuber Pobreza. / G. H.

-Uno de sus personajes, Pepperoni Boy, se hace un canal de Youtube llamado Youtuber Pobreza. ¿Cree que detrás de esas maravillosas cuentas de influencer en redes sociales se esconde mucha pobreza intelectual y material?

-En Youtube abunda la pobreza intelectual extrema. Los tutoriales de falso youtuber que aparecen en el cómic me los inventé yo. Hablo de truquitos para llevar tu pobreza con mejor humor. Qué hacer cuando no tienes calefacción y esas cosas. Hay un montón de artículos en prensa que romantizan la pobreza y te lo venden como algo guay. Eso es algo súper peligroso. Por eso me gusta criticarlo. Es muy loco que te vendan cosas como compartir piso. No es una moda, es una necesidad. O lo de coger comida que está a punto de caducar o comprarla a menor precio como una manera de reciclaje cool. Igual no te puedes permitir comprar unos yogures. Te lo intenta vender un periódico de izquierdas como si fuera una manera de estar a la moda, cuando lo que te están vendiendo verdaderamente es que es guay estar en la mierda y que tu sueldo no suba. Que venga una persona que no ha vivido esto a decirte que la mayor fuente de tus miserias es algo súper guay. Es muy fuerte. El que lo ha escrito es una sinvergüenza que no ha tenido que lidiar con estas cosas en su vida.

-Otro de los protagonistas de Socorro, Pretzelino, es ilustrador freelance amargado. ¿Cómo llega a final de mes una dibujante autónoma como usted?

-Hay veces que va bien. Pero al mes siguiente igual te arrepientes de haberte dado un capricho. Haciendo números, intentando ahorrar y mirando los precios. Ahora mismo estoy tranquila y feliz.

-El otro día hablaba con un miembro de la banda Camellos sobre las malas condiciones laborales en la industria de la música. ¿Por qué está tan instalada la cultura de lo gratis en las profesiones culturales, creativas?

–Esto es criticable. Yo he tenido que hacer muchas cosas gratis. Al final vives en una sociedad que funciona de cierta manera y tú decides si te adaptas o no. El conformismo también es una manera de supervivencia. Obviamente está mal. Yo hago lo que puedo para tirar adelante. Cada vez más me puedo permitir decir no a un trabajo gratis. Pero no me puedo permitir no aceptar un trabajo malpagado. No hay dinero para la cultura. Es algo súper hipócrita porque la cultura la consume todo el mundo cada día. Pero al mismo tiempo no se valora.

-¿Alguna vez se ha enfrentado a alguna dificultad extra en el mundo del cómic por ser mujer?

-En general el de los dibujantes es un colectivo muy puteado. A mí no me ha pasado personalmente, pero si lo he visto reflejado en editoriales. El catálogo está lleno de hombres y no hay ninguna mujer cuando hay muchísimas dibujantes. Lo observo en los cargos de responsabilidad. Hay más directores de arte que directoras. 

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