Entrevista Adolfo Díaz | Cantante de Airbag "Ahora el indie representa todo lo que detestábamos en los años 90"

  • La banda malagueña presentará su último disco, lleno de melodías pop, medios tiempos, referencias a los Beach Boys y una mención a 'Stranger Things', el viernes en la sala Planta Baja

Pepillo, José y Adolfo, miembros de Airbag, posan en una imagen promocional.

Pepillo, José y Adolfo, miembros de Airbag, posan en una imagen promocional. / Sergio Aviles

Tardes de sol, surf, playa, series, películas de los 80, Weezer, Los Nikis, Teenage Fanclub, los Beatles, Ramones, cómics. De todo eso y más beben los malagueños Airbag para alimentar el imaginario de uno de los grupos españoles de pop más llamativos de los últimos 20 años. El trío formado por Adolfo, Pepillo y José mantiene la frescura y la energía intactas más de dos décadas después de su creación. La banda lanzó hace un año Cementerio indie (Sonido Muchacho, 2019), un disco luminoso lleno de melodías pop, medios tiempos, homenajes a los primeros Beach Boys y una mención a la serie Stranger Things.

"Si estuviéramos haciendo ahora las mismo canciones que en Mondo cretino -su primer cedé- estaríamos engañando a la gente. No es lo que nos apetece, ni lo que nos sale. Hacemos algo acorde a la edad, algo más tranquilo. No es lo mismo componer canciones con 20 años que con 40", reconoce el cantante, Adolfo Díaz, después de hablar de los numerosos vínculos del conjunto con esta ciudad. Con el sello granadino Wild Punk Records publicaron su primer trabajo, entre otros, y hace justo 20 años iniciaban una gira con Los Planetas que les cambiaría la vida. El grupo actuará el viernes en el Planta Baja tras más de cuatro años sin pisar la ciudad.

-¿Piensa que algunos festivales en España se han convertido en auténticos cementerios indie?

-Sí, claro. El título va un poco por ahí. Un amigo nuestro dijo eso de un festival. Le preguntamos cómo había ido y contestó: "Esto parecía un cementerio indie". No sabíamos muy bien a qué se refería, pero creo que los tiros iban por ahí. Muchas bandas indie, nosotros mismos nos incluimos, tocan en festivales con cierta edad. El público también crece con los grupos. Los jóvenes están a otras cosas como el trap y el reguetón. Y al indie, en algunos casos, le falta relevo generacional. El indie antes era una manera de etiquetar a unos grupos que salieron a mediados de los 90, cuando explotó la música independiente en este país. La palabra tenía sentido: independencia real. Éramos gente que no tenía acceso a las grandes discográficas ni a grandes medios. Un poco como el punk en su época. Si no tienes dinero, lo haces tú mismo y creas una red de distribución propia desde el underground.

-Esa definición en la actualidad está obsoleta. Ahora el indie es lo mainstream: lo que se escucha en los grandes festivales de masas.

-Por eso el título del disco. La palabra carece del sentido que tenía en los 90. Antes esa palabra era sinónimo de independencia total, de tirar pa’lante tú mismo. Uno solo en una habitación podía idear una discográfica pequeña y sacar su disco. Ahora el indie representa todo lo que detestábamos en los 90: las grandes corporaciones metiendo mano, todos los festivales de música patrocinados por las grandes marcas. Todo lo guay se lo acaba apropiando el capital. Ha pasado con el punk, que empezó en los 70, y ahora se venden camisetas de los Clash y los Sex Pistols en cualquier cadena de ropa. Ha pasado con el hip hop, una música nacida en los suburbios de Nueva York y del underground. Ahora es lo más comercial que pueda haber. Todo lo guay, cuando deja de pertenecer a la gente de base que lo hacía, llega a las masas y se corrompe. Con el indie ha pasado igual. No te digo que esté mal. Que me parece estupendo que la gente se lo pase de puta madre en los festivales que se autodenominan indie.

-¿En qué cosas os ha beneficiado ese cambio de paradigma?

-Nos ha beneficiado en muchas cosas. Ahora mismo no cobramos lo mismo en un festival patrocinado por una gran marca que un festival organizado por un colectivo, amante de la música, que arriesga su propio dinero. En ese caso, tocas por el gusto de juntarte con gente que tiene una misma visión de la música. Los festivales ahora son como parque de atracciones subvencionados. Por el lado económico, todas las bandas que vamos a festivales cobramos muy bien. Pierde la esencia de lo que era antes. A mí me gusta tocar en todos los lados. Pero como los festivales pequeños: el trato, el público.

-Ahora mucha gente asiste a los festivales por una cuestión de imagen, de aparentar, no por sus gustos musicales.

-Claro, es la moda. La gente va a los festivales como quien va a unas vacaciones. Va a ligar, a pasárselo bien pero en otro sentido. Como si la música fuera un complemento más. Nosotros íbamos a festivales porque el cartel nos atraía. Todos los festivales se parecen mucho. Hay una rueda de grupos que siempre tocan. El espíritu de los festivales es complemente distinto al de antes.

-La fuga de Logan retrata a varias generaciones de españoles que han tenido que emigrar para sobrevivir. ¿De la música se vive o se sobrevive?

-Lo segundo. Vivir bien de la música es muy difícil. Hay gente que lo consigue, ojo. Triunfar tiene que ver con tantos factores: un factor de suerte muy grande, un trabajo muy constante, visión, gente a tu alrededor que aporte al proyecto. No depende sólo de tu talento. Tu talento es un factor más. Hay que gente con talento que no se come una rosca. Los mayoría de músicos que conozco son pluriempleados.

Otro foto promocional de la banda malagueña para 'Cementerio indie'. Otro foto promocional de la banda malagueña para 'Cementerio indie'.

Otro foto promocional de la banda malagueña para 'Cementerio indie'. / Sergio Aviles

-Ustedes alternan el grupo con vuestras respectivas profesiones. Hace unos meses, el guitarrista de Texxcoco me decía que estaba harto de buscar otros trabajos. ¿Preferís esa fórmula a depender únicamente de la música?

-A esa edad también nos hicimos la misma pregunta. ¿Busco trabajo o me lanzo al barro y me dedico sólo a la música? Elegimos la vía de compaginar. Veíamos que con nuestra música no íbamos a llegar a ser muy comerciales, ni a llenar sitios, ni a tener un éxito masivo. No queríamos hacer ninguna concesión comercial. Nosotros siempre hemos hecho la música que nos ha dado la gana, la que nos ha salido y sabemos hacer. No hemos hecho ni una sola concesión comercial. No queríamos convertir la música en un trabajo de oficina.

-El año pasado celebraron 20 años de vida. ¿Cómo se mantiene viva la llama de la inspiración?

-La música es lo que más nos gusta en la vida. Yo vengo ahora de una tienda de discos (ríe). Estoy en permanente relación con la música. Cada día escucho un disco, veo una película, y me inspira. No me tengo que esforzar nada para mantener viva la ilusión de hacer canciones. No hay que esforzarse en mantener la llama. No tenemos que esforzarnos nada. Nos sale natural. 

-En El centro del mundo canta: "Será mejor tener cerrada la boca, ya no queda nadie por aquí que pille una broma, la gente se ha vuelto idiota". ¿Cómo viven la tiranía de las redes?

-Hay cosas que debemos y deben cambiar. De un tiempo a está parte, se ha salido todo del tiesto. Se le da una importancia tremenda a unas chorradas y no se atienden, ni se hablan, de los problemas que afectan a nuestra vida diaria. Se ofenden y lían unos cirios en las redes sociales o en la vida real por unas tonterías. Esta canción habla de la gente que opina de todo sin tener ni idea; de ser un hater de algo que hasta hace nada te la traía al pairo, pero como te dan likes en las redes o te retuitean, te apuntas al carro.

-A pesar de la escasa escena musical malagueña, hay grupos jóvenes como La Trinidad que se abren paso. ¿Qué consejo le dais a las bandas que acaban de empezar?

-A mí no me gusta dar consejos a nadie. No soy nadie. El consejo que yo daría es que hagan lo que les de la gana, que no hagan nada que no quieran hacer. En la música, por desgracia, pasa con frecuencia. La gente se desespera pronto e intenta a buscar fórmulas para ver como puede tener mas éxito, gustar mas y tocar en festivales. Muchos acaban haciendo cosas que no les apetece o que no saben hace. Acaba siendo peor eso.

El trío esteponero de power pop, en una imagen reciente. El trío esteponero de power pop, en una imagen reciente.

El trío esteponero de power pop, en una imagen reciente. / Javier Rosa

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