Jorge Ruiz Flores, líder de Maldita Nerea: "Si existe algo más relevante que el amor, que venga alguien y me lo cuente"

La formación recala este sábado 14 de febrero en el Auditorio Manuel de Falla con un formato íntimo donde la improvisación y la reconexión interior marcan la pauta en el Día de los Enamorados

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El líder de Maldita Nerea, Jorge Ruiz Flores. / G. H.

Granada siempre ha sido una plaza mística, pero el concierto de este sábado en el Auditorio Manuel de Falla promete una profundidad distinta. Jorge Ruiz, el alma detrás de Maldita Nerea, actuará junto a la Alhambra en una fecha señalada, el 14 de febrero, para presentar un formato donde la acústica y el silencio pesan tanto como las notas. El músico y logopeda charla con Granada Hoy sobre la tiranía del ruido, el refugio de sus canciones y la luz que emana de su último trabajo.

Pregunta.-El Auditorio Manuel de Falla es un recinto de una precisión acústica legendaria. ¿Cómo adapta su sonido, especialmente el de este séptimo disco, a la sobriedad de un espacio tan emblemático?

Respuesta.-Acudimos con un formato diferente, donde el silencio, la improvisación y el público cobran una importancia capital. Un auditorio de estas características es el escenario perfecto para una propuesta así. Ya estuvimos allí hace años, pero no con un planteamiento como el actual. Granada es un lugar mágico y este auditorio, en concreto, posee una ubicación especial. Espero estar a la altura de la cita. El silencio, cuando hablamos de un acontecimiento musical, es un elemento que adquiere una relevancia extraordinaria.

P.-Su visita coincide con el Día de los Enamorados. Usted ha defendido a menudo esa concepción del amor que "ni se cuenta, ni se pesa, ni se mide". En una sociedad saturada de ruido y ansiedad, ¿es este concierto un refugio necesario para reivindicar lo esencial?

R.-Es curioso, porque la vida del ser humano gira en torno al amor, seamos conscientes de ello o no. Sin embargo, el nivel de estrés y la vida tan ansiosa que llevamos —a la cual nos hemos adaptado como si tal cosa— hace que estos espacios sean especialmente relevantes. Son lugares donde nos recordamos a nosotros mismos que lo importante no se puede medir ni contar. Que coincida con el 14 de febrero me parece un hecho mágico; no hay nada más importante que el amor, primero a uno mismo y después a los demás. Si existe algo más relevante, que venga alguien y me lo cuente, porque yo no soy capaz de encontrarlo.

P.-Resulta casi paradójico que un músico reivindique con tanta fuerza el silencio.

R.-Es que, sin silencio, es imposible encontrarse. El ruido abruma. Parece contradictorio unir música y silencio, pero el silencio es lo que engloba la música. Este concierto es, en realidad, un espacio para recordarnos que somos lo más importante que tenemos.

P.-Maldita Nerea ha sido el refugio emocional de varias generaciones. ¿Siente el peso de que sus composiciones funcionen como un soporte vital para tanta gente?

R.-Lo vivo como un hecho característico de mi identidad. Los intereses que me inundan desde niño tienen que ver con lo que nos hace humanos. No es algo frecuente en el pop; solemos escribir desde la ausencia, el desgarro o la huida. Yo también tengo mis zonas oscuras, pero me interesa mucho más la luz. Cuando la gente canta mis canciones, me siento un privilegiado. Que una canción mía tenga esa proyección en los demás y les sirva de sostén es pura magia. Realmente, cuando el público canta, me lo están diciendo a mí, porque yo también necesito escucharlo. El músico vive de proyectar, pero la escucha es mucho más necesaria.

P.-Curioso que alguien dedicado a la música y la palabra hable de silencio y escucha. ¿Cómo surgen las letras? ¿Cuánto hay de búsqueda semántica e inconsciente?

R.-Hay muchísima información en las canciones que uno no sabe de dónde viene. Al empezar con la terapia del lenguaje, descubrí que en la semántica reside mucha información inconsciente sobre uno mismo. Bucear en eso es fascinante. Yo elijo unas palabras y no otras de manera intuitiva; si intentara seguir una moda. Mantener esa búsqueda interior para proyectarla al exterior también es un privilegio.

P.-En su último trabajo conviven temas como Inevitables, dirigida al público infantil, con canciones de una carga emocional profunda. ¿Cómo se mantiene la coherencia entre temas como El secreto de las tortugas y estas nuevas propuestas?

R.-Inevitables es, probablemente, la canción más arriesgada que he hecho. Me planteé el reto de lograr que los niños de Primaria redefinieran el amor al cantarla. Y sucedió. No trascendió a los medios porque nadie mira hacia las aulas de Infantil o Primaria, pero a través de las redes vimos lo que pasaba en las clases. Mi sueño desde pequeño era que la gente cantase, y ver a decenas de miles de niños haciéndolo es de las experiencias más gratificantes y arriesgadas de mi carrera

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