Martita de 'Graná', humorista “Eso de que las mujeres no tienen gracia no es real”

  • Marta Martínez García iba para maestra, pero un día grabó un vídeo sobre Granada que se hizo viral y desde entonces no ha parado

“Eso de que las mujeres no tienen gracia no es real” “Eso de que las mujeres no tienen gracia no es real”

“Eso de que las mujeres no tienen gracia no es real”

Quizá el nombre de Marta Martínez García (1989) no les diga mucho, pero ‘Martita de Graná’ puede que sí. Iba para maestra, pero un día grabó un vídeo sobre Granada que se hizo viral y desde entonces no ha parado de subirse a escenarios para hacer reír a un público muy fiel (el 86% son mujeres) contando chistes que se inspiran en su propia vida y cotidianidad. Su público en redes sociales se cuenta por decenas de miles, sus vídeos tienen miles de reproducciones y llena todas las salas en las que actúa por toda España. A pesar de poder haberse mudado a Madrid o Barcelona ella se mantiene en su Granada, quizá una de sus más acérrimas defensoras. Granada Hoy consigue charlar un día con ella, esto es lo que dijo:

–¿De dónde viene y a dónde va?

–Vengo de ser muy feliz en la vida, de una familia feliz y humilde. No sé a dónde voy, no me gusta pensar en lo que vendrá. Ahora mismo estoy bien, vivo el momento y pienso disfrutarlo, soy una persona positiva, si estás alegre y eres positiva es porque estás viviendo el ahora y no piensas ni en el pasado ni en futuro. Aunque estoy abrumada por el ahora, lo que venga mañana lo cogeremos y ya está.

–En las reuniones familiares (véase Nochevieja o Nochebuena), ¿es de ese tipo de persona que ameniza las veladas contando chistes?

–Si te digo la verdad no soy yo de esas personas que les gusta contar chistes en ese sentido. Sin embargo, de hacer el tonto y de poner caras, sí soy de esas, desde pequeña. Yo soy de contar tonterías y de inventarme las típicas frases que se nos pegan a todos, eso sí es verdad. Mis cosas de tontuna las tengo desde siempre.

"Mis cosas tontunas las tengo de siempre"

–¿Qué le hace gracia?

–Yo soy muy de caras tontas y del humor absurdo. Ayer vi un episodio de Capítulo 0 y me meaba. Por ejemplo, Ernesto Sevilla me encanta. Te cuenta un chiste que no tiene mucha vuelta, me hace gracia por cómo lo cuenta. Soy muy fan de Museo Coconut y Muchachada Nui.

–¿Qué le nutre en su comedia?

Lo baso en la cotidianidad, en las escenas absurdas de la vida. –¿Le ha costado hacer monólogos y subirse a un escenario?–Me costo. Yo tenía pánico escénico. La primera vez fue difícil, de todas formas, hay que pasar malos tragos y equivocarse. No sé cuántos bolos habré hecho, creo que cien y ya no me cuesta. Ahora me ocurre al contrario, lo estoy deseando porque mi público me arropa mucho, que por cierto, tanto en redes sociales como en directo la mayoría son mujeres, el 83% en concreto. Cuando me subo al escenario digo: ¡A ver mis chochos las manos para arriba! Y casi todo el público levanta la mano. Es una pasada, sé que de alguna manera se sienten identificadas conmigo porque yo hablo de cosas como que me acuesto con un tío la primera noche o de masturbación.

–Cada vez hay más cómicas y en el ‘stand up’, algo que no era muy frecuenta hace algunos años. ¿Qué opina del mito ‘las mujeres no tienen gracia’?

–Yo reivindico en el escenario que esa frase de que las mujeres no tienen gracia no es real. Las mujeres tenemos gracia. Cada vez hay más que se dedican a esto. Al final, hacer algo gracioso requiere de cierta picardía y era raro que antes una mujer lo hiciera encima de un escenario, pero a mí me encanta que la gente se ría con mis cosas.

–Su nombre artístico lleva el nombre de su ciudad ¿Se siente orgullosa de su origen?

–Llevo a Granada por bandera, estoy muy orgullosa de mi origen. Hace mucho frío en invierno, eso es verdad, pero Granada, con la Sierra, la tapas, las playas (aunque tengan muchos chinos) el Albaycín, el Sacromonte... podría estar todo el día hablando de ella. Me habían propuesto irme a vivir fuera, Madrid o Barcelona, y he dicho que no. Si me sigue yendo bien así, no me muevo de aquí. Granada la llevo dentro.

–¿A qué le gustaría dedicarse si no hiciera humor de manera profesional?

–Soy maestra de inglés. Trabajaba en colegios por las tardes y daba clases a niños. Me encantaba, tengo muy claro que si algún día esto de la comedia no me va bien volvería a dar clase. No lo digo porque haya hecho una carrera es que acerté con mis estudios, me encanta el idioma y cuando salía de trabajar parecía como si no lo hubiera hecho.

–¿Tiene malafollá?

–Mucha, pregúntale a mi madre. Soy un poco seca. La malafollá me sale, pero siempre de buena manera y sin hacerle daño a nadie.

–¿De qué está más orgullosa?

–De aquel día que me subí a un escenario y de ver una carrera en esto. Subirse a un escenario no es fácil y yo lo hice. Dejé a un lado mi miedo y lo hice.

–¿Actuaría en un mitin de un partido político?

–No, ni de coña.

–¿Cómo preferirías pasar la tarde de invierno granadino: con Netflix y mantita o con amigos y unas cervezas?

–Depende del día. Me encanta salir de fiesta y beber cerveza, pero también sentarme en mi sofá y con mi brasero puesto y mis perras.

–¿Alhambra o Cruzcampo?

–Bueno, eso no se tiene ni que preguntar…

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